miércoles, 10 de junio de 2015

Matar el tiempo

¿Así que esto de Internet vale para ver porno?

Lo mejor que se puede decir de esta película es que transmite magistralmente al espectador una de las emociones del protagonista, la que da pie a los sucesos del thriller: el aburrimiento supremo.

Pero antes de continuar con la crítica debo hacer un inciso, haciendo hincapié sobre la que creo que es una de las claves del desastre, que es el doblaje. Sí, es raro hablar de doblaje en una película española, pero la cosa es que algunos actores son españoles y otros no (aunque viendo sus trayectorias actorales, juraría que saben hablar perfectamente castellano), y diría que algunos diálogos son en castellano y otros en inglés, pero la maravillosa decisión de la productora-distribuidora-vagina de Dña. Bernarda ha sido doblarla y que todo sea en castellano, matando así seguramente muchas escenas y eliminando todo viso de credibilidad, con taxistas madrileños que hablan como en las películas de Hollywood. Dicho eso, y otorgado el beneficio de la duda sobre si la han destrozado con eso, o simplemente la película es una puta mierda, procedo a valorar lo que vi, con todos sus sacramentos.

La película nos habla de Robert, un auditor neoyorkino que tiene que pasar unos días en Madrid por motivos de trabajo, y como el chico se aburre como una ostra, se mete a una página porno y contrata los servicios de una prostituta, a veces de forma presencial, a veces por webcam. Y en una de sus sesiones ve por la webcam que unos sicarios entran en el apartamento de la prostituta y la secuestran, a lo Ventana Indiscreta.

Eso da pie a una situación bastante tensa, de esas que en la vida real se resolverían en 5 minutos y con un poco de sentido común, pero que en esta película dan lugar a todo tipo de situaciones surrealistas que dan, no se sabe muy bien cómo, con el protagonista (que claro, se ha enamorado de la prostituta, a lo Pretty Woman) secuestrado. Por suerte, los malos sufren algún tipo de retraso mental, lo que consigue que el bueno, tirándose unos faroles completamente ridículos, y acertando totalmente de chiripa, salve la papeleta y se salga con la suya. A título de ejemplo, uniendo completamente al azar cachos de conversación telefónica que escucha a uno de los malos "dejadme el dinero en la taquilla" y "mañana peleo, las apuestas están 4 a 1", en conversaciones y contextos totalmente distintos, deduce que va a amañar su propia pelea y estafar a sus socios. Lo mejor es cuando se lo suelta al malo, y a la pregunta de "¿Y tú qué sabes de eso?", contesta "lo sé todo" y el otro se lo cree. Y así alguna más.

Matar el tiempo no sé, pero que te pasas un buen rato deseando que le vuelen la cabeza al protagonista, pues eso seguro. Mala, muy mala. Aunque me queda la duda de saber cómo habría sido sin doblar.
Publicar un comentario