viernes, 5 de diciembre de 2014

A jornadear bajo el frío

El cartel

Tras el paréntesis del año pasado, y no sin una cierta dosis de masoquismo, este año vuelvo a Arroyo de la Encomienda (Valladolid), a las jornadas Advanced Castilla&Dragón, de rol y juegos en general, sobre todo por la cosa de ver a la gente del mundillo.

De la anterior ocasión recuerdo sobre todo el frío, era tan horrible que nos obligaba a dormir debajo el stand, ya que los dormitorios eran el equivalente a una nevera. Y este año, viendo el parte del tiempo, con temperaturas que oscilan entre los 0 y los 8 grados (¡8 de máximo!), todo parece indicar que no voy a sudar mucho. Espero que no se olviden de la calefacción, o me volveré mañana mismo en el primer medio de transporte que haya.

Por lo demás, en una hora cojo el transiberiano que me dejará en la capital vallisoletana. ¡Comienza la aventura polar!

jueves, 4 de diciembre de 2014

R.I.P. Pepito

Otra que se han cargado.

No era una página que usara mucho, pero sí a veces me metía para ver algún capítulo suelto de alguna serie cuando no encontraba los enlaces en VOS por ahí. Lo siento, me bajo cosas de Internet, y no es por un tema de no pagar, sino porque tengo la extraña manía de que me guste ver las series que quiero y cuando quiero, de la forma que quiero y al ritmo que quiero, algo que la televisión no me permite y que de momento los videoclubs online no me dan (Filmin, y en apariencia Wuaki, no están mal pero no me ofrecen todas las series que me interesa, o no tienen todos los capítulos). 

Insisto que no es un tema de pagar o no (voy asiduamente al cine, y mi colección de series originales crece), sino de que a veces es la forma de poderlas seguir. Es el ejemplo de Sons of Anarchy. En mayo vi un pack con las temporadas 1 a 5 y me lo compré. Y tengo claro que cuando salga la serie completa, me la compraré. ¿Pero de momento qué hago si quiero verla? ¿Me la invento? Y como esa, muchas series a las que no habría podido acceder o no habría descubierto si no llega a ser por estas páginas. La siguiente en el punto de mira es Series.ly, que ha anunciado que quitará los enlaces (veamos en qué queda el tema).

De todas formas, lo peor de esto es que parte de razón hay, porque es cierto que estas webs se lucran con el contenido ajeno (las toneladas de anuncios que plagan estas páginas no son gratis) y es cierto que, más con el cine que con las series sí provoca pérdidas. No las que dicen, claro. Cierto es que hay gente no va al cine porque puede tenerlo gratis (que no me vengan con cuentos de que no van porque es caro, que muchos no irían ni aunque costara 5 céntimos), pero que la recaudación de 8 apellidos vascos bajara drásticamente en cuanto apareció la opción de descargarla, es un hecho.

Realmente, y siendo tan honesto como egoísta, me daría exactamente igual que desapareciera la opción de bajarse de Internet películas que están en cartelera mientras siga con la posibilidad de bajarme series. Ahora bien, yo soy yo, y mi situación me permite ir al cine. Pero no todo el mundo tiene la suerte de tener cines a 15 minutos de casa a pie ni dispone de tiempo libre para irse al cine un jueves a las 5 de la tarde.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Brownies caseros

Mejor untados en leche.

Como ya adelanté el lunes, el sábado nos pusimos mi señora novia y yo a cocinar algo para el club del libro, y la obra elegida fueron unos brownies marmolados con queso cuya receta saqué precisamente de un libro que ella me había regalado en Navidades (la podéis ver abajo).

El primer paso, obvio, era comprar los ingredientes. Luego buscar un sitio en el que hacerlos (se recomienda una cocina) y ponerse manos a la obra. Para ello, primero había que mezclar la harina con el cacao y la levadura.

El Cola-Cao del pobre.

Mientras uno mezclaba y removía (la receta decía "tamizar") hasta que quedara todo uniforme y sin grumos, el otro fundía en una cazuela chocolate con mantqeuilla (no lo hicimos al baño maría, sino directamente).

En el espacio nadie puede oír los gritos de tus arterias.

Una vez fundida la masa chocolatástica, se mezcla con la mezcla de harina/cacao, igualmente buscando que no queden grumos ni pelotas de harina. Y le añadimos huevos, claro.

Meterlo así al horno: mal.

Esta es una masa de dos colores/sabores. Tenemos la parte del chocolate, ahora hay que atacar al queso. De modo que mezclanos queso de untar (vale el San Millán de toda la vida) con mantequilla (se recomienda calentarla un poco al microondas, o no hay manera), huevos y un poco de harina.

Visto en la foto, parece helado de limón, pero no.

Con esto ya tenemos dos masas diferentes, de modo que las vamos mezclando para hacer una masa más o menos marmórea.

 Sin mezclar demasiado, o simplemente saldrá una de color marrón clarito (que es lo que nos pasó).

Una vez tenemos esto, ya podemos lanzarlo al horno, donde lo tendremos aproximadamente una hora a 180º (para los muy cazurros, esto no significa que haya que dar media vuelta al horno, ni ponerlo al revés, que se cae).

Ahora, a enfriar.

Ahora es el momento de esperar a que se enfríe y cortar en taquitos. Ya tenemos unos ricos brownies. En nuestro caso, tal vez porque usamos algo menos de levadura de lo que deberíamos, quedaron un poco duros y costó cortarlos, pero nada que no solucione una motosierra. Lo importante, es que quedaron ricos, mi señor suegro puede dar fe de ello.

Y aquí está la receta, por si alguien se anima a emularlos:

La receta.

martes, 2 de diciembre de 2014

6469

Hubo fotos ese día, pero se jodió el carrete.

Hoy se cumplen 10 años de uno de los puntos clave en mi breve y afortunadamente pretérita como abogado, que fue el día en el que me colegié en el Ilustre Colegio de Abogados del Señorío de Vizcaya.

Con el máster prácticamente recién terminado, y por entonces en el despacho del infame "Pedro", yo tenía muy claro que me quería colegiar, que quería dedicarme profesionalmente a la abogacía. Caprichos de juventud, ya se sabe. Igual que desde la perspectiva del tiempo puedo saber en qué quedó todo aquello. Pero entonces no tenía una bola de cristal, así que con ilusión y un traje nuevo me fui al Colegio a recitar el juramento, de memoria me suena que era algo parecido a "prometo por mi conciencia y honor cumplir fielmente con mis obligaciones como abogado, así como el respeto al ordenamiento y las normas, y en especial las deontológicas". Recuerdo estar nervioso como un flan, y que para sorpresa de los presentes, vocalicé perfectamente y sin trabarme.

Ya era un nuevo miembro del Colegio, un abogado en ejercicio, el número 6.469 (era una época en la que se colegiaban abogados como churros) y 1400 euros más pobre. 

Al menos salí ganando en una cosa. A pesar de que soy totalmente enemigo de los paraguas, me compré uno para poder ir con el traje y no mojarme, y cuando después del juramento nos fuimos al lunch que acompañaba a la ceremonia le pedí a mi madre que fuera al paragüero a recogerlo. Se confundió y me trajo otro... que era mejor y más grande que el mío.

De todo se saca algo positivo, oye.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Otro club del libro (con brownies)

En serio, hay libros.

Eso que quedamos para compartir libros y sobre todo comida. En esta ocasión, mi señora novia y yo nos hemos animado a hacer brownies caseros (mañana hablaré de ellos) y de libros, yo he aportado "Conociendo a Cthulhu" y el cómic 1602.

Devolvía "El castillo en el aire" (muy cuento, al estilo de "Las 1001 noches"), Oldboy (que me leí del tirón el primer día), el 8 de Powers (mola) y "Los propios dioses", que se entendía y todo (es que la otra vez me dejaron una edición que solo tenía el segundo de los tres relatos que lo componen).

En cuanto a la cosecha, me he traído "La casa de los mil pasilos" (secuela de "el castillo en el aire"), "El Principito" (sí, el clásico de Saint Exupery), "La sombra del Águila" de Pérez Reverte, "Yo, robot" de Isaac Asimov y "El laberinto de la rosa", de Titania Harde. Y probablemente algún kilo de más.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Estudiada victoria contra Estudiantes

El cabrón de Salgado, dicho desde el cariño, casi nos la lía.

Sufriendo hasta el final, pero el Bilbao Basket ha ganado (64-63) a un correoso Estudiantes, que ha legado a ir 10 arriba y que nos ha dado bastante caña con una férrea defensa, en un partido en el que ambos equipos jugaban, no a meter más puntos que el otro, sino a encajar menos.

Ha empezado con buena pinta (10-2, creo recordar), pero luego se ha ido encarrilando y el Estudiantes se ha puesto un poco arriba, sobre todo después de ese minuto fatídico en el que los árbitros han cosido al Bilbao Basket a faltas (4 en un minuto). Sin embargo, poco se puede decir que nos haya perjudicado eso, que al final ellos han acabado con más faltas que nosotros.

El partido parecía bastante tranquilo, partido de pocos puntos, pero a pesar de ir detrás, sin demasiada sensación de peligro. Pero las ausencias de Bertans y Mumbrú pesaban mucho, y aunque nos acercábamos, se volvían a ir a la zona de los 6-8 puntos de diferencia. ¿Se iba a repetir lo del Zaragoza? Pues no, porque el Estudiantes no es lo que era, y aunque defendían como perros de presa, atacaban como patos mareados, lo que nos daba alas.

Sin embargo, un adorable tipejo llamado Javier Salgado (y cuya camiseta nunca debería de haber dejado de ondear en Miribilla) tuvo a bien cascarnos un triple con tiro adicional a falta de un par de minutos, aumentando su ventaja de un punto a cinco, lo que dejaba un partido muy feo para nosotros. Afortunadamente, el Bilbao Basket, aun con bajas, es algo superior al Estudiantes, y lo de jugar en casa ayuda, lo que le ha permitido ponerse, después de un rato largo, un punto arriba, gracias a un tapón de Todorovic (del cual me alegro que sea lo suficientemente malo como para no jugar en el Barcelona) y la seguridad de Raül en los tiros libres.

Sin embargo, quedaban 15 segundos muy largos. Un punto arriba, bola para Estudiantes. Una situación muy incómoda Suspense, canguelo, Sito Alonso opta (bien escogido) por defender. Tira Fernández, la bola se eterniza en el aire y... fuera.

¡Séptima victoria para el Bilbao Basket!

sábado, 29 de noviembre de 2014

Sinsajo I

Lo peor, tener que esperar un año para ver cómo termina.

Continuación de la saga de "Los juegos del hambre", que parte el tercer libro en dos cachos, pero lo cierto es que consiguen hacerlo bastante bien, ya que no da la sensación de un final especialmente forzado (acaba con algo de cliffhanger, pero no más que "En llamas") y mantienen el nivel de calidad. Tal vez me gustó un poco más la segunda película (sobre todo la primera mitad), pero esta tampoco está mal. A lo mejor se me hizo un poco lenta (solo un poco) en algunas escenas, pero no es, ni mucho menos, una película que se haga aburrida. De hecho, acción tiene bastante.

Sin embargo, lo que más me gusta no son las escenas de tiros, sino nuevamente cuando habla del distópico Panem, con esa dictadura orwelliana y manipuladora, de cómo utiliza a los tributos, convirtiéndolos en juguetes rotos al servicio del show bussiness. También me gustó mucho cómo la rebelión del Distrito 13 usa contra el Capitolio sus mismas armas de propaganda. Y algún que otro giro de guión más o menos sorprendente.

Ahora toca esperar otro año para poder ver el final de la tetratrilogía.

viernes, 28 de noviembre de 2014

La ignorancia de la sangre

Lo que viene siendo una puta mierda.

Parece que con peliculas como "El Niño" o "La Isla mínima" el thriller español es un género que está al alza, y tal vez tratando de beber de ese rebufo aparece "La ignorancia de la sangre", cuyo trailer promete algo que podría ser interesante, mezclando corrupción policial, mafia rusa y yihad islámica. Pero lo que nos encontramos es con un aburrido totum revolutum sin orden ni concierto en el que la primera mitad de la película sobra (no nos engañemos, la segunda también) y que saca lo peor de los actores, ofreciendo posiblemente la peor interpretación de la carrera del generalmente acertado Alberto San Juan. Esta película haría las delicias de los más feroces detractores del cine español, ya que cuenta con muchos de los vicios que se le achacan, incluyendo la innecesaria y gratuita escena de cama, que metida con calzador, nos enseña las tetas de Paz Vega sin venir a cuento. Y hombre, siempre es de agradecer contemplar los encantos de la muchacha, pero si ese va a ser el único aliciente de la película, se me ocurren alternativas mejores.

El argumento, que es un churro, nos habla de un moro con nombre polaco, Yakub, y severos problemas de dicción (Alberto San Juan) y del policía Javier Falcón (cuya lesión facial que le impide cambiar el gesto es magistralmente interpretada por Juan Diego Botto) que investiga una trifulca entre mafias rusas en Marbella y unas sórdidas y comprometedoras grabaciones en un prostíbulo.

Falcón tiene un romance con la bella Consuelo, que tiene un hijo al que alguien secuestra cuando Falcón investiga demasiado e incomoda a los rusos. Pero después de estarle dando vueltas al tema de los rusos, una prostituta cubana desaparecida y el asesinato de su hermana, pues resulta que se plantan Falcón y Consuelo donde los rusos, para entregarles la grabación, que es lo que le piden para liberar al hijo de Consuelo. Pero no una, sino dos mafias rusas, ambas afirmando haber secuestrado al chaval, y ambas pidiendo la cinta.

Tal embrollo de señores eslavos, que es difícil de seguir a causa del aburrimiento que provoca, se resuelve con un fabuloso (suponiendo que fabuloso sea sinónimo de ridículo) deus ex machina que salva a los protagonistas de ser ejecutados, ya que los rusos se empiezan a matar entre ellos y no queda ahí ni el tato. Pero resulta que ninguna de las dos bandas había secuestrado al hijo de Consuelo.

¿Y este qué pintaba en la película?

A estas alturas de la película es cuando uno se pregunta qué pasa con el moro polaco, del que nos han ido contando que es amigo de Falcón, hermano del hijo de Paz Vega, confidente del CNI, infiltrado en la Yihad islámica y presuntamente homosexual. Y es cuando uno se pregunta qué pinta exactamente en la película, aunque lo que realmente no pinta nada es la historia de los rusos, que está de relleno (y ocupa más de media película), que esto va del secuestro del hijo de Paz Vega, y de que los de la Yihad quieren reclutar al hijo de Yakub. Pero como Yakub no le deja a su hijo irse de fiesta con sus amiguetes muyaidines, estos en represalia son los que secuestran al hijo de paz Vega, que es hermano de Yakub (no desentonaría en la coherencia de la trama que fuera a su vez su propio abuelo).

Todo esto lo explica Yakub en una carta, diciendo que se va a suicidar, y que quiere que Falcón vaya a Fez, mate al hermanastro de Yakub (y por tanto de Darío, el hijo de paz Vega) y así libere a Darío. Pero el CNI también está metido en esto y recluta a Falcón para que vaya a Fez, y en un operativo digno de la T.I.A. mate al hermanastro de Yakub, aprovechando la confusión. Y como a Falcón le da reparo irse solo a una misión secreta, se lleva a la novia, demostrando que en esta película el CNI está en manos de retrasados mentales. Eso, y que había que buscar excusa argumental para meter la escena del polvo.

Falcón se disfraza de Obi Wan Kenobi y se va a la tienda donde trabaja su víctima, con el ánimo de matar. Pero Abdullah, el hijo de Yakub, y al que Falcón había contado todos sus planes, se adelanta y apuñala al hermanastro de Yakub. Falcón tiene la genial idea de dejar todo lleno de pruebas y marcharse, no sin antes dejar por ahí tirada el arma homicida y pasar a la siguiente pantalla y enfrentarse al boss final: una vieja que lanza lámparas molotov a Abdullah. Todo esto en una escena supuestamente climática, que traslada al espectador, como pocas películas lo han conseguido, una intensa emoción de vergüenza ajena.

Y luego el correspondiente final feliz. Es feliz porque es el final y por fin se termina la película.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Empezando Doctor Who

¿Responderá al hype?

Una de las series de culto de la televisión, y muy de moda en los círculos entre los que me muevo, Dr. Who es un clásico vivo de la historia de la TV británica y un icono pop de la ciencia-ficción.

La serie en sí es del año de la cachipumba, pero en 2005 la BBC reinició/continuó la serie, y es desde ese punto desde donde la mayoría de los fans aconsejan continuar (la serie antigua entera es imposible de ver, entre otras cosas porque muchos capítulos se perdieron para siempre).

El boom de esta serie es grande, y la verdad que el bombardeo ha estado a puntito de acabarle cogiendo manía por saturación, pero he decidido dejar de lado mis prejuicios y me he animado a ver los primeros capítulos.

La verdad es que de momento me está dejando un poco frío. Es una serie con momentos simpáticos, pero bastante tontorrona y sin demasiada chicha, con efectos especiales más propios de los 90. Pero todos parecen en coincidir en que los primeros capítulos no son gran cosa, que lo bueno empieza en la segunda temporada, con David Tennant (debo decir que el personaje de Ecclestone es de lo que más me está gustando), así que habrá que fiarse, tener un poco de paciencia y darle un voto de confianza. Al menos la serie sí parece amena. Y todavía es pronto para emitir sentencia, que solo llevo 5 capítulos.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Memorias de un ex-demandante de empleo [XXII]

Yo también fui un oompa-loompa. 

La inminente campaña de Navidad, y la falta de ideas sobre las que escribir hoy, me ha traído a la memoria uno de los múltiples trabajos que desempeñé en mi época de currito de ETT. Esta vez hablaré de un lugar que era bastante menos idílico que lo que podría sugerir su nombre.

La fábrica de juguetes

No era la primera vez que me llamaban de este sitio, pero anteriormente había sido para ofrecerme un contrato de 3 meses (toda la campaña), trabajo que rechacé, pues estaba preparando las oposiciones, y trabajar todos los días era un lujo que no podía permitirme. Pero más tarde me llamaron para un día suelto y acepté.

Debía ir a Bedia, al almacén de una conocida marca de juguetes (Bizak), y por comentarios que había oído de otros compañeros de ETT, el sitio tenía bastante mala fama. Ya de entrada, pagaban bastante poco (por debajo de 6 euros la hora, lo que allá por 2006 era algo pobre) y el encargado del almacén tardó 3 minutos en demostrar el porqué de la mala reputación, cuando en vez de saludar con buenos días saludó con gruñidos, y a unos que llegaron 3 minutos tarde (3 minutos, literal) les soltó un amable "vosotros os marcháis 3 minutos más tarde", sin saludar ni nada.

Y así transcurrió la mañana, vaciando camiones y llenando cajas con peluches y robots de juguete, con un jefe tirano (algo, por desgracia muy habitual, pero a lo que afortunadamente no estoy acostumbrado), al que solo le faltaba restallar el látigo si alguien paraba para descansar.

Pero lo peor de todo era cuando trataba de ser simpático. Estábamos vaciando uno de los camiones, y entre el cansancio y la desgana, y que el contenido no era frágil, pues digamos que no tratábamos la mercancía con toda la delicadeza que fuera necesaria (sin entrar en vandalismos, ojo), y cuando lo vio, se acercó a nosotros, y nos gritó "eh, las cajas tratadlas con cuidado, como a vuestra novia". Y luego, como queriendo arreglarlo y queriendo hacer la gracia añadió algo muy parecido a "al menos al principio, no luego que ya la podéis tratar a patadas". Se hizo el silencio, y hasta los grillos se quedaron callados.

Huelga decir que fui ese día y no volví. No recuerdo si me volvieron a llamar o si les dije a los de la ETT que de ahí no me mandaran nada, pero tenía claro que habiendo sitios mejores no iba. Repetir.