jueves, 11 de febrero de 2016

Los Simpson: el videojuego

La familia que aporrea unida permanece unida.

Dentro del género del arcade y del subgénero del beat´em up, casi podríamos decir que había dos subsugéneros principales, que eran el beat´em up de Capcom y el beat´em up de Konami, al que pertenece este juego de 1991, de plena época de la beat´exploitation.

Los Simpson, aunque ya con cierto éxito, no eran ni de lejos el gran fenómeno de la cultura pop que son ahora, lo que no les privó de protagonizar unos cuántos videojuegos, siendo este uno de los que más jugué, y que permitía ir por las calles de Springfield repartiendo mamporros con Homer, Marge, Lisa y Bart, jugando con todos los clichés del género.

El argumento, completamente forzado, nos contaba cómo el malvado Señor Burns, por medio de su lacayo Smithers, atracaba una joyería, robando un gigantesco diamante, que en un fortuito choque con Homer acababa en la boca de la pequeña Maggie, a modo de chupete, y Smithers secuestraba a la niña, con lo que la familia amarilla más querida de América tenía que recuperarla a tortazo limpio.

El juego era bastante mediocre y los gráficos pobres, pero el encanto de ser los personajes de la serie, sus toques de humor y la posibilidad de jugar a 4 jugadores a la vez le daban su encanto. Además cada personaje era diferente y con un arma distinta; Lisa con su comba de saltar, Bart con su patinete, Marge con su aspiradora (clichés sexistas y violencia con los niños, este juego hoy no habría visto la luz), mientras que Homer iba a puñetazo limpio. Había además otra peculiaridad y es que cuando dos personajes pasaban un par de segundos quietos y juntos, podían hacer un ataque combinado (Homer y un niño hacían el caballito, Marge los lanzaba, Lisa y Bart corrían cogidos de la mano y Homer hacía una rueda mortal con Marge).

Los escenarios eran casi todos de la serie, aunque los personajes eran, con excepciones, inventados para el videojuego, o sacados de diseños anteriores de Groening (como esos malvados conejos), y al final de cada escenario no podía faltar el correspondiente jefe final.

El juego empezaba en las calles de Springfield, donde había que avanzar a golpes hasta toparse con el primer jefe: un duro y luchador de lucha libre, aunque por suerte no era el más listo de la clase y se le podía dar candela siempre y cuando tuviéramos cuidado de esquivar sus golpes.

¡Cuidado, Marge!

Al acabar con él podíamos ver a Smithers huir en un globo con la cara e Krusty, por lo que éramos conducidos a una fase de bonus en la que había que inflar un globo, que nos llevaría directos a la siguiente fase: Krustylandia. Nuestra aventura por el parque temático llevaría hasta el peligroso jefe final de fase: el globo de Krusty, que con sus saltos y bofetadas podía darnos más de un disgusto.

Homer se enfrenta a algo más gordo que él.

Hacer explotar el globo implicaba hacer explotar una parte del parque, lo que hacía que cayéramos al siniestro cementerio de Springfield, con sicarios disfrazados de fantasma y unos zombis de verdad dispuestos a hacernos la vida imposible, hasta llegar a la tumba del mismísimo Krusty. Ahí tocaría la inevitable pantalla de ascensor, tan típica de este tipo de juegos, a un sótano, donde nos enfrentaríamos a unos gemelos trajeados antes de llegar a la siguiente fase.

Elegantes ante todo.

¿Y a dónde lleva esa puerta? Pues nada menos que uno de los lugares más sórdidos de Springfield: nada menos que el bar de Moe, con sus clientes borrachos, su ruleta clandestina, su concierto de Murphy Encías Sangrantes, sus bromas telefónicas y su jefe final: un borracho capaz de escupir fuego.
Los niños buenos se convierten en angelitos cuando mueren. Bart no.

Del bar de Moe nos íbamos, por una puerta secreta, al campo, con sus árboles, sus abejas y sus hombres primitivos llenos de barro. Un paseo muy agradable de no ser por todo lo que nos intenta matar, entre lo que destaca el jefe final de fase: un enorme oso.

La lucha por la vida y la muerte entre una bestia gorda, voraz y estúpida... y un oso.

Tras derrotar al oso, y cuando parece que por fin toca descanso, algo pasa por el río, en dirección a las cataratas: ¡Es Maggie! La familia se lanza a por ella para evitar un terrible accidente, pero antes de que se caiga, Smithers aparece con el helicóptero y evita que se caiga, pero los personajes no tienen tanta suerte, pues caen cascada abajo y con el golpe quedan inconscientes, llegando a la siguiente fase: las Tierras del Sueño, un mundo muy psicodélico en el que el suelo es una nube y los personajes han de enfrentarse, literalmente, a sus peores pesadillas. Así hasta llegar a la bola de bolos gigante, una caja de sorpresas con bastante mala baba.

¡No vuelvo a cenar una Krustyburger!

Matar a este jefe nos permitía acceder a una nueva fase de bonus, en la que tendríamos que despertar a los personajes a bofetadas e ir a la siguiente fase: los estudios televisivos del Canal 6, y pasar por diferentes sets de rodaje hasta llegar a uno de tipo oriental, con ninjas y todo, hasta enfrentarnos a un nuevo escollo que nos separaba de Maggie: un actor de Kabuki armado con una naginata.

Como dicen en mi país: ¡Sayonara baby!

Nuestra persecución de Smithers va cerrando su círculo, y cuando este coge nuevamente el helicóptero, nos agarramos a una de sus patas para llegar a lo que parece la última pantalla: la radioactiva central nuclear de Springfield, donde nos enfrentamos por fin al pérfido secuestrador Waylon Smithers, que no para de lanzarnos objetos explosivos. Pero esto solo sería un aperitivo antes de enfrentarnos al verdadero criminal de todo esto: el malvado Señor Burns.

Dije que nunca podría dañar a un niño. Mentí.

Y por fin, tras una dura batalla contra el jefe, Maggie era liberada y la familia podía volver tranquila a su casa, a ver la tele delante del sofá, mientras nosotros pensábamos en todas las monedas invertidas para poderla liberar.

Y para quien quiera ver el juego entero:

miércoles, 10 de febrero de 2016

Mis calles de Bilbao

¿Quién sabe si algún día?

Algo que me he planteado más de una vez es que conocemos los nombres de muchas calles de nuestras ciudades (de hecho yo soy de esos raros que cuando da una indicación sobre un sitio da el nombre de la calle), pero muchas veces no tenemos ni la más mínima idea de la procedencia de dichos nombres. Hay algunas muy obvias, pero otras que seguro que no son tan conocidas por el público en general. 

A cualquiera que conozca mínimamente Bilbao le resultarán sin duda familiares, entre otros, el Doctor Areilza, el Licenciado Poza o Hurtado de Amézaga. Pero venga, ¿cuántos serían capaces de identificarlos sin pinchar en el enlace? Yo confieso que no.

Sería una labor enciclopédica muy grande, y excesivamente extensa para una sola entrada, pretender explicar en una sola entrada todas y cada una de las calles y plazas de Bilbao (quién sabe si con el tiempo me puedo animar, haciendo que nazca una nueva sección del blog). Pero sí voy a intentar buscar la explicación de las calles en las que he vivido.

José Olabarria: Sin estar plenamente seguro, mis pesquisas llevan a que quien da nombre a la calle donde tuve mi primer domicilio (en origen había escrito "la calle en la que nací, pero quedaba feo) es José Valentín de Olavarría, militar argentino de origen vizcaíno que jugó un importante papel en la independencia de su país.

Julián Gayarre: Esta es más fácil, e incluso la podría contestar sin mirar en la enciclopedia, pues Julián Gayarre fue un importante tenor navarro del S. XIX. Lo que ya me cuesta más es averiguar el origen del nombre del barrio de Txurdinaga, que por su terminación en -aga sugiere que había abundancia de algún tipo de árbol, en una época en la que todo aquello era campa (como la vecina Otxarkoaga) pero no he sido capaz de descubrir cuál. Si alguien conoce la respuesta, encantado estaré de saberla. Pero esta calle no siempre se llamó así, siendo su nombre anterior Meler Simón, nombre que toma del que fuera concejal de Bilbao, José Luis Meler y Simón.

Indautxu: Aquí también la jodimos. Indautxu (antes Indauchu) parece venir del euskera, pero por más que he indagado no he sido capaz de encontrar su origen, que parece perderse en la noche de los tiempos. Ese -txu parece indicar diminutivo de algo, o quizás fuera un -tsu (que tiene algo) y fuera una especie de deformación de "Indartsu" (fuerte), pero es algo que tampoco he sido capaz de encontrar.

Olite: El bonito pueblo navarro de Olite, conocido por su castillo, daba nombre a la calle donde se situaba la mítica Chezgarcía.

María Díaz de Haro: Esta tampoco es demasiado complicada, pues fue señora de Vizcaya, aunque podría haber alguna duda en cuál de ellas es la que da nombre a la calle, ya que hubo más de una. Pero si tenemos en cuenta que una era hermana del fundador de la villa, diría que esta es la María Díaz de Haro que da nombre a la calle en la que vivo.

Bonus track: Nicolás Alkorta. Aunque aquí no he vivido, es donde paso la mayor parte del tiempo, pues es donde trabajo (y curiosamente ya había trabajado en esta calle, años atrás, en otra oficina), y me ha sido imposible encontrar alguna referencia. Sí me suena en su día haber investigado y llegamos a que fue un médico, pero no estoy del todo seguro. Nuevamente, si alguien tiene algo que decir, estaré encantado de escucharle.

martes, 9 de febrero de 2016

Correscalles 2016

Está en catalán pero se entiende.

Copio esto que me han pasado, que me parece una iniciativa interesante, el Correscalles:

CORRESCALES es un trayecto de 800 kilómetros en el que correremos desde Bilbao a Barcelona del 18 al 22 de febrero.

¿Por qué se organiza esta carrera?

Correscales es una carrera de relevos de diversos movimientos sociales que comparten una lucha contra la precariedad. Son también los 80 días durante los cuales estamos tejiendo solidaridad, construyendo juntas, de forma cooperativa, un proyecto colectivo de ayuda mutua y un crowd funding de promoción colectiva.

¿De dónde surge este proyecto?

La mayoría de trabajadores, especialmente en investigación, sabemos qué es la precariedad, y lo difícil que es luchar contra la misma. Pero no imposible. Como ejemplo; el año pasado se dio un conflicto peculiar, miles de trabajadores que trabajaban de manera muy precaria para una sola empresa, Movistar, pero que estaban contratados por otras varias o en forma de falsos autónomos, se unieron en una huelga que duró nada menos que 80 días. La precariedad de sus circunstancias no impidió que esos trabajadores diversos y dispersos se unieran en un objetivo común: mejorar sus condiciones laborales. Y así fue. La llamada Marea Azul o Rebelión de las escaleras consiguió mejoras en algunos sitios, principalmente en Bizkaia. 

Sin embargo, también tuvo una consecuencia negativa para las familias en huelga, que no es otra que el sacrificio económico y una importante deuda. 

¿Como podemos ayudar?

Tenemos dos formas no excluyentes de unirnos a la causa:

1- Participando en la carrera 
  • En la manifestación de Bilbao del día 18 de febrero a las 18:00, Tienda Movistar, C/ Buenos Aires.
  • Corriendo en cualquiera de sus etapas (véase enlace). No requiere una condición física especial. Está enfocado a trabajadores no "runners", familias, grupos de amigos etc. 
2- Apoyando económicamente:
  • a través de goteo.org. Cualquier aportación es bienvenida. 
Mucha más información aquí.

lunes, 8 de febrero de 2016

La quinta ola

Independence Day+Crepúsculo

Más de un lector se habrá planteado dejar de leer al ver el pie de foto, o mejor aún, a seguir leyendo para ver una crítica destructiva y feroz, ante lo que podría ser una película épicamente mala. 

Pero la verdad es que no es para tanto, y esta película que encaja en la generación de películas de acción inspiradas en literatura juvenil, no es de las peores. No es, desde luego, un peliculón, pero desde luego tampoco es el truño macabeo que me temía. Es simple y repleta de tópicos y clichés, pero tiene en su favor, que me gustó, un cierto giro de guión (el propio concepto de la quinta ola), que hace que tenga sentido un detalle que durante gran parte de la película parece un absurdo de los de echarse las manos a la cabeza, hasta que lo explican y cobra sentido, salvando la película.

Fui esperando una patata de película (lo que algún día tendría que preguntarme es por qué voy a verlas) y me encontré un pasarratos aceptable. No pasa de ahí, ojo, pero cumple su cometido. La pega, el final excesivamente abierto, planteado sin ningún disimulo para plantarnos las correspondientes secuelas. 

Teniendo en cuenta las bajas expectativas con las que fui al cine, le doy el aprobado.

domingo, 7 de febrero de 2016

¿Vuelven las victorias tranquilas en casa?

¡Eh, la bola!

90-79 era el resultado final del partido contra el Murcia, un equipo al que nos gusta mucho recibir en Bilbao, ya que nunca nos han ganado aquí. Aunque la racha de malos partidos en casa y el potencial del rival (que tiene una plantilla de bastante calidad) hacía tener un poco de miedo. 

Pero el inicio del partido invitaba al optimismo, pues el primer cuarto, que terminaba 28-14, era de los cuartos más dulces que hemos podido ver en lo que va de temporada, y aunque el Murcia de vez en cuándo se acercaba un poco (49-39 al descanso), la renta bailaba un poco entre el +4 y el +18 que llegó a haber. A pesar de ello, el haber perdido partidos imposibles hacía que el runrún se instalara cada vez que la diferencia bajaba de 10 puntos. Pero el Murcia no había venido a ganar el partido, o eso parecía viendo a sus jugadores defender, y la victoria se acabó quedando en casa.  

Aparte de la victoria, que siempre es de agradecer, me quedo con el merecido homenaje al que fuera entrenador del Bilbao Basket, hoy del Murcia, Fotis Katsikaris, cuya huella en Miribilla fue imborrable.

sábado, 6 de febrero de 2016

El juicio de Farolín y Zarambolas

Una de las procesadas presta declaración.

Ayer se materializaron por fin las 4 semanas de trabajo, representando en una abarrotada Plaza Nueva el juicio de Farolín y Zarambolas, en el cual yo hacía de juez, como se puede intuir viendo la foto de arriba.

La cosa empezó pronto con sesión de vestuario y maquillaje, todo muy profesional, y añadiendo 30 años a mi aspecto físico, todo bastante divertido. Luego fuimos a la Plaza Nueva a ver el sitio en el que actuaríamos y de ahí al Ayuntamiento, donde ya empezaba el paripé, con el pasacalles de los acusados; Farolín y Zarambolas.

El pasacalles desembocaba en la Plaza Nueva, donde nos esperaban el escenario y una multitud deseando ver el espectáculo. Y para cuando nos dimos cuenta, la obra ya había empezado.

Era la primera vez que actuaba ante tanta gente, pero eso no me supuso ningún problema (¿cortarme yo?), y aunque hubo algún que otro fallo (siempre los hay), la cosa salió aceptablemente bien, y sobre todo fue muy divertida.

El honorable juez.

De ahí nos fuimos con los ya condenados al escarnio público, en el que les llovían hortalizas y por mi parte di por finalizada la fiesta, devolví la ropa, me desmaquillé, fui a cenar con los amigos, y lo que quedaba de mí se fue a casa. Que parece que no, pero todo esto era gratificante pero agotador.

viernes, 5 de febrero de 2016

El Jabato

Íberos VS Ninjas, digno de Satarichi.

El Jabato es un tebeo de aventuras ambientado en tiempos de los romanos, en la estela del más conocido Capitán Trueno, hasta el punto de que a veces era lo mismo, pero cambiando viles sarracenos por malvados legionarios. Sin embargo yo conocí antes al Jabato, cuando mi padre, fruto de la añoranza, empezó la colección cuando fue reeditada allá a finales de los 80.

Esta especie de Asterix patrio no alcanza, ni de lejos, los niveles de excelencia del galo, y de hecho en líneas generales diría que eran historietas bastante mediocres, pero yo les tengo cariño, por ser referencias literarias de mi infancia, y disfrutaba con las aventuras del Jabato, Taurus, Claudia, Fideo de Mileto y ese pegote indochino, que era Tai-Chi.

Pero sin duda el encanto de su cutreza reside en sus feroces anacronismos. Daría para todo un libro si nos pusiéramos a analizar en detalle todos y cada uno de sus errores históricos (no me meteré por ejemplo en que un mercader del coliseo use dracmas en Roma, que no sé si seguían todavía en uso, pero el Dracma era la moneda que se usaba en las ciudades-Estado griegas allá por los siglos V, IV y III a.C., pero aquí no lo digo muy alto, no sea que me pille los dedos). Sin embargo, en aras a la sencillez y la lectura distendida, reseñaré tan solo algunas de las más clamorosas.

Bien, sabemos que el Jabato, un caudillo íbero cristiano (en los años 50-60 todos los héroes de tebeo debían serlo) que es esclavizado por los romanos, obligado a combatir como gladiador, pero se fuga y se va por el mundo, desfaciendo entuertos y enfrentándose a la tiranía y la injusticia, en todas sus formas y colores. Pero el periodo romano es amplio, así que miremos en qué época está.

El primer número ya nos dice que sus historias están ambientadas: "años después de la crucifixión de Jesucristo", en tiempos de la persecución, bajo el mandato de un emperador ficticio, un tal Sulla (no cofundir con Silla, que es bastante anterior, así como del 78 a. C.), aunque más adelante nos hablan de Nerón. Es decir, estamos entre el 54 y el 68. Y en una de sus primeras historias se encuentra con unos pregrinos que llevan reliquias de San Pablo (murió en 58 DC) en el desierto del Sáhara, así que sabemos que se mueve en esa horquilla.

Siendo esta época choca encontrar un íbero cristiano. Es más, choca encontrar un caudillo íbero en tiempos de Nerón, pero vale, aceptamos barco. Al fin y al cabo, peor es que unos de los peores enemigos que se encuentra el Jabato por el camino son... cartagineses. Vale, que luego lo explican, que son una especie de imperio neocartaginés, resurgido de las cenizas de la vieja Cartago. Pero como que una nueva guerra púnica 200 años más tarde daba un poco de risa.

Pero no todo lo que se encuentran son cartagineses, pues también se pelea con nubios, egipcios faraónicos, zulúes de la jungla (jungla a la que llega tras naufragar en un lugar indeterminado del Mediterráneo, dicho sea de paso, que la coherencia geográfica tampoco era su fuerte), hititas (que se extinguieron allá por el S. XII a.C), guerreros mongoles en el coliseo romano (que vienen a ser del S. XIII), pigmeos, árabes, tártaros, vikingos o incluso samurais, y no descartaría que algún fenicio. Por ver, hasta ve caer roma a manos de los mongoles. 

Y muchas que en su día no pillé o que con el tiempo habré ido olvidando, pero el caso es que, con todo el cariño que le tengo, no es una obra que yo fuera a recomendad por su valor enciclopédico.

jueves, 4 de febrero de 2016

Mi primer juego de rol

De nuevo en mi poder, y con la portada buena.

Apenas jugué un par de veces, y la partida más larga fue años después de haber comprado el libro, pero Runequest es un juego al que, sin ser santo de mi devoción, tengo un especial cariño. Efecto, sin duda, de la añoranza.

Fue el primer libro que compré, hace más de 25 años, pero en algún momento del tiempo (creo que en la mudanza Txurdinaga-Indautxu a los 15 años) se me perdió, y con él el otro libro de la foto: el RQ Avanzado.

Pero buceando un poco por la red me encontré a buen precio ambos libros (con la Pantalla de propina, que nunca la tuve, pero ya que estamos...) y lo que era más importante: con la portada buena, o al menos la que a mí me gustaba, que es la que tuve.

Es relativamente sencillo encontrar el Runequest con la portada que sacó JOC Internacional para la tercera reimpresión, hecha por Daspastoras, y que a mí no me gustaba un pimiento. Yo quería el libro con la de Jody A. Lee, a en mi opinión mucho más evocadora. Y por fin lo he encontrado, con lo que pasará a coger polvo en una estantería (siendo honesto, dudo bastante que me dé por jugar a Runequest ahora), pero sin que nadie me quite la satisfacción del momento. 

En cuanto a las portadas, yo pongo ambas, y que cada cuál opine:

Jody A. Lee

Das Pastoras

miércoles, 3 de febrero de 2016

Abrimos inscripciones para las Omicrón 2016

Estamos trabajando en el cartel.

Hoy hemos abierto inscripciones para alojarse en las jornadas en las que estamos trabajando, de cara a Semana Santa, que contarán con alojamiento gratuito, pero limitado. Y un par de horas después ya había unas cuántas personas inscritas, por lo que sin ser el locurón de las TdN (ya nos gustaría, ya), pues sería conveniente que quien quiera ir no se duerma en los laureles y se vaya apuntando, o se puede encontrar con que no tiene sitio para dormir.

Para apuntarse basta con escribir un email a la dirección inscripciones@abacobilbao.org con los siguentes datos:

-Nombre completo 
-DNI 
-Fecha de nacimiento 
-Días que vas a alojarte (de Jueves a Domingo) 
-Email 
-En el caso de los grupos es importante indicar el grupo con el que se venga, para que todos los integrantes sean asignados a la misma sala-dormitorio.

El 19 de marzo cerraremos inscripciones por email, aunque ojalá tengamos el "problema" de que se hayan agotado antes las plazas de pernocta. Sería buena señal.

martes, 2 de febrero de 2016

Tomando medidas

¡Toga, toga, toga!

Esta semana tiene mucho de teatral, ya que el viernes representamos el juicio de Farolín y Zarambolas (mi primer teatro de calle, ¡y en euskera!), y hoy teníamos, además de otro ensayo (esta semana tocan unos cuántos), la sesión de sastrería, para que nos tomaran las medidas. En mi caso, que desempeño el papel de juez, vestiré una toga, con sus puñetas y todo, así como los arquetípicos martillo y peluca, que no pueden faltar.

Hasta el viernes, que es cuando representamos, no sabré cómo queda el disfraz completo, y quien quiera verme en acción lo tendrá fácil, acercándose el viernes a la plaza de Santiago, donde tendré no solo que actuar, sino que también tenemos que entonar una bilbainada.

Las frases ya casi me las sé, pero aún toca afinar un poco más los textos. Pero ya empiezo a tener ese hormigueo previo a las actuaciones. A ver qué tal se da, pero creo que va a resultar muy vistoso, con música y todo.