domingo, 30 de septiembre de 2018

Apasionante fin de semana (literal)

La partida que da el título a esta entrada.

Bueno, pues otra reseña de domingo tarde-noche y empezamos por el viernes. Por la tarde en casa haciendo un poco la croqueta, con salida para hacer la compra y luego una vuelta por ahí, para quedar finalmente con unos amigos y hacer videofórum del nuevo capítulo de The Good Place y un par de capítulos de Hilda (muy cuqui).

El sábado por la mañana visito el gimnasio para sudar un poco y de sobremesa estudio un poco las reglas para la partida de la tarde: Pasión de las Pasiones, el juego de rol de los culebrones, en el que nos reímos muchísimo y los jugadores acaban convirtiendo un culebrón mexicano en un capítulo de Narcos, con balasera incluida.

Tras la partida vamos a cenar y tomar algo y luego volvemos a la lonja, donde jugamos alguna cosilla ligera y nos retiramos prontito.

Domingo por la mañana aprovecho para dar caña al Bioshock Infinite y algún capítulo de series y la tarde de nuevo rol, otro capítulo de la campaña de Warhammer.

Y eso ha sido más o menos todo.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Volvió The Good Place

El chiste es complicado de traducir.

La espera ha sido larga pero ha merecido la pena, y el jueves Netflix colgó los dos primeros capítulos (o un capítulo doble) de la tercera temporada de una de las mejores comedias que he podido ver (reseñada aquí). Pero son malvados y en vez de colgar la serie completa, como suele hacer esta plataforma, los irán poniendo a ritmo de uno a la semana, así que hasta diciembre no sabremos cómo termina la temporada.

De momento parece que empieza bien la cosa. A ver qué tal, aunque se han ganado mi plena confianza-.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Tarde otoñal de playa

Haciendo gala de mis capacidades atléticas.

Parece que el verano no se quiere ir, y tampoco le íbamos a hacer el feo, así que ayer fuimos en grupo (y hacía la tira que no iba a la playa en grupo) a darnos un chapuzón, pues aunque el agua estaba fresca y muy sucia, había olas considerables y se estaba muy a gusto en el agua.

La pena fue que, como estaba casi toda la playa con bandera roja y solo una pequeña franja de baño en amarillo, el socorrista no nos dejó meter en el agua el enorme unicornio hinchable que habíamos llevado. Duro pero justo.

Ya tras el baño, apurando la luz solar, ahí estuvimos haciendo el tonto con las palas, actividad a la que hacía también muchos años que no me dedicaba. Todo ello sin obviar que aprovechamos para conspirar en lo que parece ser una rápida escapada a Londres, a realizar a finales de noviembre.

Tarde entretenida, sin duda.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Carnet de donante

La carta que me llegó ayer.

A punto de empezar la liga, compruebo mi buzón en busca del carnet de socio que me habilite para ver los partidos del Bilbao Basket. Pero no era ese carnet el que tenía ayer, sino que la carta era de Osakidetza, y en ella estaba el carnet de donante de sangre, que luzco con orgullo desde mi primera donación en verano.

Se supone que la próxima vez que tengo que ir es a mediados de octubre, pero ahora que tienen mis datos vivo con miedo a que irrumpan en mi casa para sacarme la sangre, como en el célebre sketch de los Monty Python.

Ahora tendré que dormir con cuidado.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

El Capitán

A lo Pablo Casado.

En 1945, cuando la guerra se está terminando y Alemania es ya un país completamente roto, un soldado alemán se hace con un uniforme de oficial y se va haciendo con el poder hasta convertirse en uno de los muchos monstruos del nazismo y un criminal de guerra, con un grupo de hombres que le siguen y cometen con él actos horribles, saqueando, matando y violando con impunidad, sin que nadie se percate de la falsedad de su rango. Esto, que podría parecer una idea demasiado peliculera, es la historia real de Willi Herold, el "Verdugo de Emsland", que hizo exactamente eso en la vida real.

La película nos cuenta esa historia, y nos va mostrando cómo Willi Herold pasa de ser un superviviente que tiene que hacer lo que sea para sobrevivir, a veces actos atroces, y va poniendo a prueba la capacidad del espectador y buscar ese punto que separa el "cualquiera habría hecho lo mismo en su lugar" al "¡ahí ya te has pasado!", y es que hace pensar si es el relato del impostor que va siendo devorado por su propio personaje o si es que ya era un psicópata de antes y esto fue simplemente lo que le sirvió de excusa para soltarse la melena.

No es de extrañar que yendo de lo que va "El Capitán" tenga escenas duras, algunas visualmente incómodas, y aquí el que esté en blanco y negro (con una desconcertante excepción cerca del final, en esa especie de epílogo adelantado) ayuda a generar esa atmósfera de crueldad y degeneración. Degeneración tanto a nivel individual como colectivo, en ese país que sabe que se hunde en sus propias cenizas de una guerra que tiene perdida, y un ejército que intenta sostener una insostenible sensación de normalidad.

martes, 25 de septiembre de 2018

Multiseriando: otoño 2018

Con Netflix es fácil acordarse

Tengo unos cuántos frentes abiertos en cuanto a series, y llevo una época en la que prácticamente todo, salvo alguna excepción, es comedia. Parece que estamos en época de capítulos cortos, y veamos qué hay por aquí:

The Office: Vi el primer capítulo hace meses y la retomé en verano no sé muy bien por qué, pero me ha ido enganchando. Se ve claramente que es la antecesora de Parks&Recreation.
Brooklyn 99: Tiene muy buena prensa, y también la mano de Michael Schur (The Good Place), pero aunque me entretiene no me termina de entusiasmar del todo.
Bojack Horseman: Otra que tal. Tiene muy buenas críticas pero no pasa de parecerme divertida, aunque sí es verdad que admiro la acidez de algunos golpes que tiene.
Glow: La segunda temporada, tan divertida como la primera.
Better call Saul: La verdad es que la veo un poco por inercia y no me termina de enganchar. Voy por la cuarta temporada, y aunque hay quien la pone a la altura de Breaking Bad, para mí no le llega ni a los talones.
Ray Donovan: Las aventuras de un arreglador de lujo en Los Angeles y sus dramas familiares. El problema es que no soporto al protagonista.
(Des)encanto: Injustamente apaleada por parte de la crítica, la serie medieval de Matt Groening me parece muy divertida y con puntos muy tronchantes.
Paradise PD: Serie de humor bruto y de brocha gorda, un poco al estilo de Padre de Familia y demás gamberradas.
Final Space: Space Opera de animación que veo de vez en cuándo y que merece la pena ver solo por lo mono que es Mooncake.
Hora de aventuras: Esta ni siquiera tengo claro si ponerla en series que estoy siguiendo, pues a pesar de mis esfuerzos no consigo que me guste, y hace que me pregunte qué narices le ha visto la gente de más de 5 años a esta serie.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Matar a Dios

La película favorita de Nietzsche.

Curiosa película, a caballo entre el terror, el thriller y la comedia negra, nos pone en la situación de una familia no demasiado bien avenida que va a celebrar la nochevieja en su aislada casona rural, cuando en medio de la noche aparece un hombre en casa, que dice ser Dios, y les presenta una extraña oferta: va a diezmar a toda la humanidad salvo a dos personas, y deben ser ellos quienes elijan qué personas se van a salvar.

La película nos ofrece una atmósfera inquietante y un buen trabajo actoral, encabezado por la aquí soberbia Itziar Castro (cuesta creerse que es la misma actriz que en Vis a Vis) y algunas reflexiones interesantes en boca del extraño visitante. También cuenta con un final que tiene bastante mala baba.

No es nada del otro jueves, pero entretiene y es original.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Primer finde de octubre

Uno de los paseantes del sábado.

Ya se acaba el verano, pero por suerte no el concepto de los fines de semana. El viernes al salir de trabajar me dirigí a Sarriko, al colegio de fisioterapeutas, donde una amiga impartía una charla, al finalizar la cual nos pusimos tibios a canapés, que había lunch.

Por la noche mi señora novia y yo nos fuimos a dar un paseo, acercándonos a ver un poco por encima el festival de ciencia-ficción feminista Ansible, y cuando empezó a llover un poco nos retiramos ya a ver la tele en el sofá, que el cansancio lo pedía.

Más movido fue el sábado, que tras ir al gimnasio me fui al Casco Viejo, donde había quedado con unos amigos de Santa Pola (más agregados culturales y tres perros), y todo el día por ahí deambulando, de pintxo-pote. Cuando se retiraron, me pasé por la lonja, a jugar algo a juegos de mesa (Roborally) y ya a casa.

Hoy domingo, un poco de hierros en el gimnasio por la mañana y a la tarde cine. Quería haber ido a Maxcenter, con la clásica "cine+paseo", pero la perspectiva de que me pillara la lluvia de camino me ha hecho quedar en Bilbao.

Y entre el cine y el Bioshock Infinite he pasado la tarde del domingo.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Cuidado con los formularios al volar a los EEUU

Esperando a que la señora Johnson haga lo que tiene que hacer.

Parece que fue ayer cuando viajé a los New York, pero ya hace casi diez años. Y una de las cosas recuerdo fue descubrir que era un mito aquello de que te preguntaban si ibas a matar al presidente de los Estados Unidos, pero a cambio sí que te preguntaban si eras terrorista o habías sido nazi (aunque ahora con Trump lo mismo da puntos). Pues ayer leía a una amiga en Facebook escribir lo siguiente: ¿Sabéis cuando estáis rellenando la aplicación del ESTA para ir a EEUU y os morís de la risa al leer preguntas del tipo “¿viajas con la intención de cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio?” Pues una pobre inglesa ha salido en las noticias por contestar sí “por error”.

Esto me ha traído a la cabeza las coñas que tuvimos al respecto en su día, y me he imaginado la siguiente escena:

10 días más tarde, la señora Mary Johnson está facturando el viaje de vuelta cuando el operario de aduanas comprueba su pasaporte, carraspea, introduce unos datos en el ordenador y frunce el ceño.

-Disculpe, señora Johnson, aquí pone que usted vino a Estados Unidos con intención de cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio.
-Ay, qué vergüenza. Ya puede usted perdonar, es que con los nervios lo marqué por error.
-En cambio aquí vemos que usted no ha cometido ningún acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio.
-Ya, bueno, es que al final he andado liada, y ya le digo, que no tenía intención.
-¿Pero señora Johnson, usted ya sabe que el perjurio es un delito muy grave, verdad?
-Perdóneme, de verdad, me confundí y marqué la casilla que no era. Si tengo que pagar una multa o algo, dígame cómo solucionamos esto.
-¿Señora Johnson, usted se cree que puede venir aquí a reírse de las leyes de nuestro país y que con pagar una multa está todo solucionado?
-Eh...
-No, señora Johnson. No sé cómo serán las cosas en su país, pero aquí, cuando alguien dice que va a hacer algo, lo hace.
-Pero...
-Ni pero ni pera. Usted ha dicho que ha venido a Estados Unidos a cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio y hasta que no lo cometa no pienso dejarle subir a este avión.
-Pero, pero... no sé, es que así de repente, no se me ocurre nada.
-A ver, mujer. No me diga que no se le ocurre nada. Algún colectivo étnico habrá que odie, algún político que le caiga mal. No sé, ponga usted de su parte.
-¿Y si me deja usted un arma y disparo a alguien?
-No me sea cutre, señora. El arma se la dejo, pero al menos dispare indiscriminadamente contra la gente que está haciendo cola por su culpa.
"¡Eso, eso, dispare y acabe ya con esto, que tenemos ganas de subir al avión" -le espeta el hastiado hombre que tiene detrás
-¿Y eso contaría como cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio?
-Yo creo que sí, señora Johnson. Mate a 5 o 6 personas, y le dejo pasar.
-Ah, pues muchas gracias, no sabe cuánto se lo agradezco.
-A mandar. Que tenga usted un buen viaje, señora Johnson.

Y es que está feo cometer actos terroristas o genocidios, sí. Pero desde luego mucho más feo está mentir.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Pasión de las pasiones

La portada, escapada de novela de Corín Tellado.

Hace poco adquirí por Internet este gracioso juego en PDF, que va, como puede deducirse, de jugar a los culebrones hispanoamericanos. Así, con mucha intensidad y humor.

El juego, cuya idea me parece una absoluta genialidad por lo original, busca emular el espíritu de las telenovelas, y los jugadores interpretan por una parte a sus personajes y por otra a los espectadores del programa, que también tienen su influencia en el devenir de los acontecimientos.

Y ahora que me he leído el libro, el siguiente paso será dirigir una alocada partida. A ver qué tal, pero lo que está claro es que será obligatorio jugarla en español latino.