Esperando a que la señora Johnson haga lo que tiene que hacer.
Parece que fue ayer cuando viajé a los New York, pero ya hace casi diez años. Y una de las cosas recuerdo fue descubrir que era un mito aquello de que te preguntaban si ibas a matar al presidente de los Estados Unidos, pero a cambio sí que te preguntaban si eras terrorista o habías sido nazi (aunque ahora con Trump lo mismo da puntos). Pues ayer leía a una amiga en Facebook escribir lo siguiente:
¿Sabéis cuando estáis rellenando la aplicación del ESTA para ir a EEUU y os morís de la risa al leer preguntas del tipo “¿viajas con la intención de cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio?” Pues una pobre inglesa ha salido en las noticias por contestar sí “por error”.
Esto me ha traído a la cabeza las coñas que tuvimos al respecto en su día, y me he imaginado la siguiente escena:
10 días más tarde, la señora Mary Johnson está facturando el
viaje de vuelta cuando el operario de aduanas comprueba su pasaporte,
carraspea, introduce unos datos en el ordenador y frunce el ceño.
-Disculpe, señora Johnson, aquí pone que usted vino a
Estados Unidos con intención de cometer un acto terrorista, de espionaje,
sabotaje o genocidio.
-Ay, qué vergüenza. Ya puede usted perdonar, es que con los
nervios lo marqué por error.
-En cambio aquí vemos que usted no ha cometido ningún acto
terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio.
-Ya, bueno, es que al final he andado liada, y ya le digo,
que no tenía intención.
-¿Pero señora Johnson, usted ya sabe que el perjurio es un
delito muy grave, verdad?
-Perdóneme, de verdad, me confundí y marqué la casilla que
no era. Si tengo que pagar una multa o algo, dígame cómo solucionamos esto.
-¿Señora Johnson, usted se cree que puede venir aquí a
reírse de las leyes de nuestro país y que con pagar una multa está todo
solucionado?
-No, señora Johnson. No sé cómo serán las cosas en su país,
pero aquí, cuando alguien dice que va a hacer algo, lo hace.
-Ni pero ni pera. Usted ha dicho que ha venido a Estados
Unidos a cometer un acto terrorista, de espionaje, sabotaje o genocidio y hasta
que no lo cometa no pienso dejarle subir a este avión.
-Pero, pero... no sé, es que así de repente, no se me ocurre
nada.
-A ver, mujer. No me diga que no se le ocurre nada. Algún
colectivo étnico habrá que odie, algún político que le caiga mal. No sé, ponga
usted de su parte.
-¿Y si me deja usted un arma y disparo a alguien?
-No me sea cutre, señora. El arma se la dejo, pero al menos
dispare indiscriminadamente contra la gente que está haciendo cola por su
culpa.
"¡Eso, eso, dispare y acabe ya con esto, que tenemos
ganas de subir al avión" -le espeta el hastiado hombre que tiene detrás
-¿Y eso contaría como cometer un acto terrorista, de
espionaje, sabotaje o genocidio?
-Yo creo que sí, señora Johnson. Mate a 5 o 6 personas, y le
dejo pasar.
-Ah, pues muchas gracias, no sabe cuánto se lo agradezco.
-A mandar. Que tenga usted un buen viaje, señora Johnson.
Y es que está feo cometer actos terroristas o genocidios, sí. Pero desde luego mucho más feo está mentir.