viernes, 4 de abril de 2008

Deathmatch

5 calaveras para 5 contendientes

Ayer estuve en el local de Quasar, donde los tiroteos láser, en una tarde que se caracterizó porque estábamos tan solo 5 personas. Rincewind, Mikhail, Juncohueco, Piopio y Enrico, que es un servidor, eran los nombres de guerra de los 5 valientes que asistimos a cosernos a tiros con alegría, y esta escasa afluencia de público nos animó a probar una variante: todos contra todos y sin bases.

A diferencia del juego convencional en el que tienes una base para atacar y otra para defender, en este modo no tienes un respiro, todos los demás son tus enemigos y pasas en instantes de cazador a cazado.

En la segunda partida decidimos dar otro giro de tuerca y modificar un par de reglas más; en primer lugar quitando el disparo reflejo (en el juego estándar tienes un disparo de gracia cada vez que te impactan) y segunda, reducir el tiempo sin disparar desde que te impactan, de 6 a 3 segundos.

Resultado, una frenética persecución de todos contra todos, sin parar de repartir y recibir disparos, correteando por los pasillos y sin un minuto de descanso, demostrando esto que a pocos jugadores el Quasar también puede ser divertido.

Y todo esto sin poder olvidar, claro está, el momento gamberro del encargado de la música, que entre canciones de películas de acción nos coló la de Benny Hill, y que instintivamente hizo que Juncohueco y yo empezáramos a perseguirnos mutuamente alrededor de una columna, aguantando, a duras penas, la risa.
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