sábado, 19 de julio de 2008

Modern Art

Esta portada tan horrorosa esconde un auténtico juegazo.

Modern Art es una de las joyas del prolífico Reiner Knizia, que nos pone en esta ocasión en la piel de directores de importantes museos de Arte Moderno a nivel mun dial, y así, aparecen (y no es coña) ciudades de la índole de Nueva York, París, Berlín, Tokio y... ¡Bilbao! (ahí va la hostia Patxi, si al final el Guggenheim ése nos va a servir para algo!).

El objetivo del juego no es otro que el de ganar la mayor cantidad posible de dinero, comprando, vendiendo y exhibiendo los cuadros de los más aclamados artistas del momento, los ficticios Krypto, Christin P, Karl Gitter, Yoko y Lite Metal (ficticios pero inspirados en artistas reales).

Para ello, se manejan las cartas, que representan cuadros, y funciona de la siguiente manera: por turnos, cada museo (jugador) saca a subasta un cuadro, y se queda con el dinero, o si lo compra él, paga a la banca, y los jugadores se turnan para ir subastando cuadros (las cartas de la mano, los que han comprado ya no los venden) hasta que es vendido el 5º cuadro de un jugador, momento en el que se acaba la fase y se procede a liquidar las colecciones.

Los beneficios dependerán de cuántos cuadros haya habido de cada artista, y solo dan beneficios los 3 más vendidos, con lo que a la hora de pujar, uno se arriesga a estar dando dinero por algo que luego no le vaya a dar nada. Papel higiénico, del caro, pero papel higiénico.

En las fases siguientes (4 en total, contando la primera) se hará lo mismo, pero el valor de los cuadros se irá acumulando, con lo cual pueden llegar a costar auténticas fortunas, pero, de nada sirve que un cuadro haya sido muy vendido en temporadas anteriores si no está en el top 3, ya que entonces se considera que ha pasado de moda y su beneficio es... cero. El arte moderno es así de caprichoso.

¿Y cómo se mata? Perdón, ¿como se subasta?

Cada carta, además de ser un cuadro, determina cuál de los 5 tipos distintos de subasta rigen para esa carta, que son los siguientes:

-Subasta abierta: El clásico, los pujantes cantan cifras sin límite, y el que la tenga más grande (la puja) se lleva el cuadro.
-Puja sellada: Los jugadores muestran su puño cerrado con una cantidad de dinero secreta y se revela de forma simultanea. El que haya pujado más fuerte se queda on el cuadro, y los demás recuperan el dinero.
-Puja de una ronda: Por orden, y terminando en el subastador, que tendrá la última palabra, los jugadores harán una oferta, y salvo que el subastador la supere, que puede hacerlo, el que haya dicho la más alta, se lleva el cuadro.
-Precio fijado: El subastador pone precio al cuadro, y por orden los jugadores peuden decir "compro" o "no compro", y en cuanto uno diga que sí, se acaba la puja. Si nadie lo quiere, el subastador está obligado a quedárselo y pagar a la banca.
-Doble subasta: Ésta es especial y es la única manera de sacar dos cuadros a la vez. Junto con la doble subasta se puede jugar un segundo cuadro (siempre del mismo artista) y se puja por los dos, con las reglas de subasta del segundo (que no podrá ser otra Doble Subasta). Si el subastador juega esta carta sola, los demás jugadores, por orden, serán quienes tengan ocasión de añadir el segundo cuadro (y se reparten los beneficios).

Y en cuando a reglas eso es todo, es un juego bien sencillo, al que se le coge el truco rápido, y que puede resultar bastante adictivo.


Reseña en BoardgameGeek

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