jueves, 10 de julio de 2008

Rodaje

Tirar este tomate contra la pared, de lo más divertido que se podía hacer.

Ayer y anteayer me pasé por la facultad de Bellas Artes de la UPV (Universidad del País Vasco) para echar una mano a unas amigas que tenían que rodar un corto y necesitaban gente para hacer de extra.Así que mi imponente presencia, mi indiscutible talento para las artes escénicas, y el hecho de que probablemente no tuvieran nadie más a mano, hicieron que me llamaran.

El corto iba sobre algo que sucede en una sala de espera, y yo era uno de los que estaba en la sala, siendo mis funciones la de estar sentado en la silla sin hacer nada, y como buen actor del método que soy, para poder interpretar bien el hastío y el aburrimiento de persona-que-espera, pasé la mayor parte del tiempo sin hacer nada. Mientras tanto los del equipo técnico andaban con las cosas, valga la redundancia, técnicas. Si encima a eso le sumamos que no me acordé de llevarme la Nintendo DS el primer día, y que me acabé aprendiendo casi de memoria la revista sobre cine que había para leer (una Fotogramas de 2004, que anunciaba "novedades" como Elektra, Closer o Batman Begins), el aburrimiento fue considerable.

Y como el martes no se pudo terminar el asunto, ayer hubo que volver, aunque fue algo menos horrible, ya que sí me acordé de llevar la DS (fuente inagotable de entretenimiento para los ratos muertos) y hacíamos el chorra con un tomate de goma que alguien llevó, de esos que se pegan a paredes y suelo.

Finalmente, terminamos de rodar, y pude comprobar in situ las excelencias de un día de rodaje, en el que, como se puede uno imaginar, el 95% del trabajo está detrás de las cámaras, y la apasionante vida del extra, requiere tener una DS o buena lectura.
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