miércoles, 2 de julio de 2008

ITV

Y a mi coche le dieron calabazas.

Ayer tocaba pasar la ITV al coche, el examen anual para coches viejunos en el que te dicen si es o no es apto para circular, donde te miran el motor, la suspensión, las luces, los neumáticos, etc...

A diferencia de otras veces, conseguí llegar sin perderme (alguna vez ya he cometido el error de irme de la autopista una salida antes) y allí estaba a la hora. Me costó, eso sí, horrores, encontrar la documentación, ya que mi señor padre tiene la costumbre de guardar TODOS los papeles, y ahí estaba la documentación del coche, sepultada entre facturas del año 99 (a juzgar por su aspecto casi diría que del 99 antes de Cristo).

Y bueno, me dispongo a hacer las pruebas, con la clásica rutina, ponga aquí el coche, frene, acelera, dé las luces largas, cortas, frene, acelere, pongase aquí, abra el maletero... un coñazo, vaya, y al acabar, como siempre, me dicen que aparque el coche y vaya a por la nota, pero a diferencia de otras veces, veo al examinador con un amenazante sello rojo, que procede a depositar en la cartulina... ¡Glups!

Mis temores se confirman cuando me muestra una hoja con una ristra de fallos (4 para ser exactos) la mayoría de ellos leve (alguna bombilla fundida, un neumático un poco más gastado que los demás...) pero en uno pone grave, "Exceso de emisión de CO2". ¡Cielos, mi coche tiene gases! ¡Pero si siempre le echo gasolina sin alubias!

Ahora tengo un mes para reparar esos defectos, y llevarlo de nuevo a la ITV antes de 30 días, así que no es nada de lo que deba preocuparme, salvo por el dineral que me puede costar arreglar las flatulencias de mi coche. Miedo me da lo que me pueda costar la factura del taller, miedo...

Y es que está claro, que entre lo de la IT Txartela y esto, los exámenes que empiezan por IT me traen por la calle de la amargura. Y yo que llevaba desde los tiempos de la universidad sin suspender nada para verano...

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