jueves, 3 de julio de 2008

Dexter

Funcionarios de Miami
Trabaja en un laboratorio, pero no tiene nada que ver con la Cartoon Network. La serie Dexter (actualmente emitida en Cuatro) es uno de mis recientes descubrimientos, no porque no la conociera de antes, sino porque ha sido hace poco cuando la he visto y terminado de ver.

La premisa, sacada de la novela de Jeff Lindsay "Darkly Dreaming Dexter" (en español "El Oscuro Pasajero") es cuando menos original; Dexter Morgan es un forense hematólogo de la Policía de Miami (los del CSI de la tele) que guarda un oscuro secreto. Detrás de ese científico competente, ese novio perfecto, ese tipo simpático, se esconde un cazador, que en sus ratos libres se dedica a capturar y ejecutar a criminales que creen haberse salido con la suya.

Y no le importa, porque Dexter es un psicópata. Pero no es malvado, y ahí reside la verdadera gracia de la serie. Dexter es un tipo con valores, no mata porque sí, sino que reconduce sus instintos asesinos hacia quien realmente los merece, debido a la educación que recibió de su padre, Harry, como se nos muestra por medio de flashbacks, que a medida que la serie va avanzando nos muestran retazos de su infancia y adolescencia, ayudándonos a entender al protagonista.

La serie sigue un ritmo narrativo más que aceptable, y va subiendo intensidad, sin perder un ápice de calidad en los 12 capítulos que dura la primera temporada (aún no he visto la segunda, pero hablan muy bien de ella) y tiene el mérito de ser totalmente autoconclusiva, no acabando con un enorme "continuará". Consigue también ser bastante adictiva, de hecho, ayer me piqué y me tragué los 3 últimos episodios de la primera temporada casi del tirón.

Una historia interesante y bien planteada, y un protagonista bien construido, y hay que agradecer el trabajo de Michael C. Hall, a quien algunos recordarán por su papel de David Fisher en "A 2 metros bajo tierra", y de quien le da la voz en la versión en castellano, Iván Jara, y aunque los más puristas pedirán mi cabeza por esto, del doblador, que en mi opinión no menoscaba en absoluto al personaje.

Y otra pequeña genialidad de la serie, su cabecera, que imprime de una especial violencia a los hechos más cotidianos de la vida, dejándonos ver dentro de la cabeza de Dexter.

En definitiva, una serie muy recomendable.
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