miércoles, 9 de julio de 2008

Las chiviris

El de la izquierda se sintió diccionario por un día.

Hallábame yo en el mostrador, escanciando ayudas sociales a los ciudadanos menos favorecidos (y a alguno que otro favorecido con el don de tener más cara que espalda, que también los hay) cuando ha acudido una señorita de etnia calé (uséase, una gitana) a preguntar si era aquí donde se piden los Chiviris.

Los chiviris...

En ese momento uno piensa que no ha oído bien el mensaje, parte porque hay un cristal en medio, parte, porque la dicción de la muchacha bien podría rivalizar con la de Antonio Ozores, y le he formulado la imprescindible pregunta: "¿¿¿lo qué???"

-Que si es aquí donde se piden las chiviris.

Y yo pensando para mis adentros, ¿qué coño son chiviris? ¿Una nueva bebida? ¿Una marca de ropa? ¿Las siglas de alguna nueva subvención? Al fin y al cabo, aquí nos piden de todo, tenga o no tenga que ver con nosotros, y le pregunto, de forma asequible y desprovista de los rígidos formulismos del lenguaje burocrático-administrativo, "¿¿¿Qué hostias es eso de chiviris???"

-Lo de que dan pisos, los chiviris...
-Ah, cojones, ¡Etxebide! ¿Estás preguntando por Etxebide?
-Sí, eso, etxebiri.
-No, oiga, eso es de Gobierno Vasco, en Gran Vía 85...

Para los no versados, Etxebide es el Servicio Vasco de Vivienda, que gestiona el tema de las Viviendas de Protección Oficial, y rebautizado, a partir de hoy, en mi jerga particular, como "El chiviri".

Esto me ha recordado a la vez en que una señora, también de etnia calé, venía a decir que no había podido traer los papeles porque su marido estaba ingresado con una "trambosia", y sobre todo a una anécdota de como en cierto examen, creo que de Historia, perpetrado por un alumno andaluz, se hacía referencia a un tal Tululo III.

Tan enigmático personaje, Tululo III, resultó, lejos de ser un Papa, un monarca o un pelotari, un afamado y bajito pintor francés del S. XIX.

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