jueves, 15 de octubre de 2009

Adiós a las canastas del parque

Una escena que tal vez no se repita.

Ayer fui con Pablo a echar unos tiros en las canastas de baloncesto, dando muestras de nuestra inigualable calidad y de nuestro portentoso talento físico, en unas canchas donde he jugado a baloncesto en más de una ocasión. Lo que no sabía es que tal vez la de ayer haya sido la última vez, y que ese mate a dos manos que realicé probablemente haya sido mi última canasta ahí.

Hoy venía en el Correo la siguiente noticia: "Un juzgado ordena retirar las canastas del parque de Doña Casilda. El Ayuntamiento las desmontará hoy mismo a raíz de las quejas por el ruido que han presentado vecinos de la zona" Quien quiera leer la noticia entera, que pinche en el enlace.

La polémica está servida. ¿Es esto sobre el conflicto entre el derecho al ocio y el derecho al descanso? ¿O a lo mejor lo que molesta no es tanto el ruido sino el tipo de gente que se reúne en torno a las canastas? Porque bueno, entiendo que a las 3 de la mañana no hace ni puta gracia tener el pom-pom de la pelotita y los gritos, pero a las 4 de la tarde... más ruido hace el tráfico, las obras, cualquier otra cosa. Además, hay medidas alternativas, no es tan difícil hacer cumplir la prohibición de jugar a determinada hora, es innecesario destruir algo que sirve para fomentar el deporte.

Desde luego, material para pensamientos suspicaces hay un rato. Yo ni creo ni dejo de creer, pero lo que sí opino es que para evitar molestias a los vecinos se podían hacer otras cosas, a menos que lo que les moleste no sea el baloncesto, en cuyo caso no son las canastas lo que habría que cerrar.

Pero aquí dejo a criterio de cada uno pensar lo que quiera. El caso es que nos quedamos sin canastas en el parque.
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