sábado, 10 de octubre de 2009

Agora

Rachel Weisz haciendo de Hipatia, alma de la pelicula.

No es esta la primera vez que hablo aquí de esta película, pues algo mencioné en esta entrada, donde confesaba mi devota admiración por Alejandro Amenábar.

Así pues, esta película, dadas las altas expectativas que tenía en ella, corría el serio peligro de decepcionarme, pero veo con gusto que no es así, y que este director seguirá siendo durante bastante tiempo una garantía de calidad, pues Agora, sin ser perfecta, es una grandísima película, que da de ella lo que se le exige, ni más ni menos.

Cierto es que tiene un par de puntos negros, como el ritmo excesivamente lento en algunas escenas (lento, que no aburrido), u otras en las que cuesta tomarse en serio la situación (¡cuánto ha hecho la Vida de Brian a las lapidaciones), llegando algunas a dar risa, como el duelo de raperos del principio (lo cierto es que en ocasiones la película más parecía estar ambientada en Los Ángeles que en Alejandría) o los parabolanos ninja. Sin olvidar la visión de Davos cuando toca el pie desnudo de Hipatia (oh, Dios mío, sale un faro porque sí, ¿qué querrá decir con eso?)

Los egipcios eran un pueblo muy avanzado; ya habían inventado el pagafantismo.

Salvados esos detalles, la película tiene gancho, la historia bien contada, los personajes bien definidos, la trama con sus conspiraciones, buenos diálogos, y los actores más que correctos en sus papeles (especialmente Rachel Weisz) Pero tampoco quiero contar aquí la película.

Habrá, claro está, a quien no le haga mucha gracia el mensaje de la misma, "los cristianos son malos", pero habría que quedarse simplemente con que todos los fanatismos, especialmente cuando son dominantes, son malos. Y al fin y al cabo, tampoco cuenta nada que no haya pasado cientos y cientos de veces a lo lago de la Historia.

No me quiero extender más, pero solo repetir una nota, y es que esperaba muchísimo de esta película y no me he sentido decepcionado. Con eso creo que digo mucho. *

*Y hace no tanto decía lo mismo de la de Tarantino, soy cinéfilamente feliz.

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