martes, 6 de octubre de 2009

La guerra de las salamandras

Portada del libro

El autor de este libro, el checo Karel Capek es más conocido por acuñar el término robot, y en la Guerra de las Salamandras nos muestra una interesante distopía en la que las salamandras juegan, como ya nos delata el título, un importante papel.

Todo comienza a principios del S. XX, cuando el Capitán Van Toch encuentra en unas islas del océano pacífico una raza de salamandras de gran inteligencia, capaces de aprender a hablar, leer o usar herramientas.

Esto no pasa desapercibido, y pronto las salamndras son capturadas y comercializadas a gran escala, y bueno, esclavizadas. Pero todo trae consecuencias, y no solo las obvias, acerca de la que el título ya nos da una pista, sino prácticas, ya que nos plantea con una cierta verosimilitud lo que podría pasar si esto sucediera, con las implicaciones éticas y legales que tendría una situación como la que nos pinta Capek.

El libro cuenta con tres partes bien diferenciadas; un planteamiento en el que nos cuenta el descubrimiento de las salamandras, sus primeras apariciones y su llegada al mundo "civilizado", un nudo en el que nos habla, por medio de ficticios recortes de periódico y artículos científicos de cómo se insertan las salamandras en nuestro mundo, y de su exponencial crecimiento, y bueno, el desenlace, a mi parecer genialmente resuelto.

La novela encierra una obvia crítica al capitalismo más feroz, y su ansia explotadora de devorar y explotar recursos, y de cómo esto puede acabar estallándole a uno en los morros.

Como parte negativa, al libro le cuesta bastante arrancar, y hay partes que son diréctamente un suplico para el lector (abusa de las acotaciones a pie de página, de forma que se complica seguir la narración en paralelo que nos ofrece) pero las últimas páginas, ya hacia el final del libro, me parecieron una auténtica maravilla, y la forma que tiene el autor de resolver el último capítulo y el cierre del libro, de quitarse el sombrero.

A veces pasa que un libro resulta un regalo para el lector, pero que el final hace que den ganas de acercarse al contenedor de papel más cercano, pero con la Guerra de las Salamandras pasa lo contrario. El libro no parece para tanto, hasta que se llega al final.
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