domingo, 6 de marzo de 2011

Carnavaleneitor

Pérfido Jokinshmirtz Ese Ele...

Carnaval, carnaval. Y lo cierto es que, entre pitos y flautas, llevaba ya unos cuántos años sin salir. La verdad es que este año no me ha pillado con tiempo y ganas de currarme un disfraz, pero tenía claro que en casa no me iba a quedar. Y que sin disfrazarme no iba a salir. Es algo que me niego, y me da rabia que haya gente tan sosa de salir en carnavales sin disfraz. No son formas.

Quería disfrazarme, la pregunta era de qué. Dado que entre una cosa y otra no había comprado nada, y se me echaba el tiempo encima, decidí tirar de reciclaje, y con la bata y el peluche de Perry, más una pegatina con el logo corporativo, pergeñé mi disfraz de Profesor Doofenshmirtz, con el que me lo pasé como un enano.

¡Maldito seas, Perry el Ornitorrinco!

Primero pasé a saludar a unas amigas, con las que estuve un ratillo de charleta, y luego fui al Casco Viejo, donde había quedado con un numeroso grupo de gente, y dado que no iba a haber muchos bares con sitio para nosotros, contratamos los servicios de los señores Brugal y Barceló y nos fuimos a hacer litros, y a pasarlo en grande, bebiendo y riendo.

Con la espirituosidad de la bebida nos fuimos al Casco Viejo, admirando disfraces, y a medida que la noche iba avanzando y el goteo de gente iba reduciendo el grupo, fuimos replegando hacia la zona de Mazarredo. Luego al Witch, donde impedimos que unos gilipollas (no merecen otro nombre) fumaran dentro del bar, luego a otro bar cuyo nombre no recuerdo y finalmente al único bar con espacio físico en el que estar, uno de ambiente latino cuyo nombre tampoco recuerdo. Y ya a eso de las 6 de la mañana optamos por retirarnos a casa.
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