jueves, 10 de marzo de 2011

El coleccionista de fontaneros


¡Hazte con todos!

Es ya algo rutinario en mi casa, donde el suelo sigue abombado y perforado (uno se acaba acostumbrando) y el ritual es ya un clásico: me llaman del gremio de turno, vienen a ver el bulto, lo miran un rato, formulan su hipótesis y se van. Obviamente, como si de un episodio de House se tratara, cada uno tiene una teoría distinta. Que si condensaciones, que si la caldera, que si escape en la ducha, que si ZP...

El caso es que ya uno pierde la cuenta de la cantidad de fontaneros, carpinteros, albañiles, taxidermistas, payasos y ninjas que me han mandado del seguro. Y creo que a estas alturas debe de quedar poca gente que no haya visto ya mi casa. Hay veces en que me pregunto si pasar por mi casa no será asignatura troncal en los módulos de FP.

Lo que también me he planteado alguna vez es en cobrar entrada. Con toda la gente que viene me acabaría sacando un pico, y tendría para pagar sobradamente el alquiler.
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