sábado, 19 de marzo de 2011

Dormir en la party

Y se hizo la @#€¬|!

Está claro que a un evento de estos no se viene a dormir. Menos cuando uno se apunta al alojamiento colectivo, donde se duerme a lo campamento, con un montón de colchonetas acumuladas por el suelo, y donde para ir a dormir, o levantarse para ir al baño hay que sortear cabezas evitando pisarlas. También suele darse el caso de que entre tanta gente alguien ronque, y si son varios los roncadores: diversión acumulada.

A todo esto estoy más o menos aostumbrado después de años de jornadas, pero a lo que no estoy tan acostumbrado es a la divertida circunstancia de que a las 6 de la madrugada enciendan las potentes luces de la sala donde dormimos, lo que me ha despertado los dos días seguidos a esa hora. Y si tenemos en cuenta que ambos días me he acabado yendo a dormir a las 5, pues diremos que "dormir" no está entre mis deportes más practicados este fin de semana. No es que me levante a las 6, pero sí de esa hora en adelante el sueño se convierte en un duerme-despierta-vuelta.

Afortunadamente, para algo se invento el spa. Me voy a dar un baño.
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