viernes, 27 de abril de 2012

Pesadilla en rojo y blanco

La pesadez de un yunque.

Es poco frecuente que hable de fútbol en el blog, pues no es una de mis aficiones. Pero hay veces en las que es inevitable. El equipo local, el irracionalmente idolatrado Athletic, ganó ayer la semifinal de la Europa League, con lo que el bombardeo continúa.

Antes me era algo totalmente indiferente, y me importaba el Athletic tanto como el Conquense o el Atlético de Ceuta. Pero cuando te meten algo tan en vena, caben dos opciones: el contagio o el rechazo. En mi caso es el segundo: les he acabado por coger manía.

No quería que ganaran, pues eso significa ruidos, molestias, Bilbao colapsado, etc. Y cuando viviendo en un 16º piso te despiertan los gritos de futboleros a las 3:30 de la madrugada de un jueves, el sentimiento de hostilidad se acrecienta. Lo que era indiferencia se ha convertido en un deseo firme de que pierdan.

No, NO QUIERO QUE GANEN NINGUNA DE LAS FINALES.

Aunque me temo que alguna de las dos las ganarán, con todo lo que ello implica. Un verdadero infierno.

Habrá quien piense que eso lo digo porque no me gusta el fútbol, y que si fuera con el baloncesto, estaría contento y encantado de la vida. Pues no. Soy aficionado del Bilbao Basket. Pero el fanatismo que hay con el Athletic no lo querría para el equipo de baloncesto. El día en que Bilbao se paralice por un partido del Bilbao Basket, se llenen los balcones de banderitas negras, y la pelota naranja se convierta en el monotema, ese día tiraré mi carnet de socio a la papelera.
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