miércoles, 21 de enero de 2015

Dirigiendo Cultos Innombrables

Los únicos puntos de drama que quitan cordura.


Tenía delito que todavía no hubiera dirigido una partida de "Cultos Innombrables", pues aunque es verdad que no soy muy propenso a hacer de Director de Juego cuando me siento en una mesa de rol, a veces toca, y si mi nombre aparece en el libro, está feo que aún no me hubiera dignado.

Hoy he debutado, con una partida de mi creación, "La pasión de Van Weyden", en la que los personajes (he usado al Culto de Baudershire, que viene bien y ya están hechos) son invitados a una subasta en un idílico hotel de los Alpes suizos para intentar hacerse con un enigmático cuadro. Sin duda, algo pasará que rompa la tranquilidad, pero no es cuestión de andar destripando aquí la trama.

Esta partida es la que llevaré a las jornadas Bilbao Rock&Rol el 7 de febrero, aunque seguramente tenga que corregir algunas cosas y retocar otras. Pero bueno, la experiencia no ha sido mala.
Publicar un comentario