martes, 13 de enero de 2015

Exodus: dioses y reyes

 "Y Ramsés y Moisés midieron sus pollas en Menfis" (Exodo 41:19)

Exodus es básicamente un ramake de "Los 10 mandamientos", la clásica película en la que Charlton Heston encarna a Moisés, a quien aquí da vida Christian Bale, en una superproducción con caras muy conocidas (Ben Kingsley, Sigourney Waver, Aaron Paul...)

La historia la conocemos más o menos todos, y si no tampoco voy a ponerme a dar clases de teología hebrea, cosa que la película tampoco hace. Aquí nos presentan un Moisés más guerrero, lo cual tiene sentido, ya que si fue criado como hijo de un faraón, tiene todo el sentido del mundo que estuviera bien alimentado y bien instruído en el arte de dar hostias como panes. Eso sirve de excusa, además de para meter escenas de batalla, para ofrecer una visión, no diré que histórica, pero sí con apariencia de verosimilitud, ya que la película juega un poco con la ambigüedad de si le está dando un toque más realista o si por el contrario todo lo hizo un mago.

Así, Moisés es un hombre valiente, aguerrido, cabal y muy racional, al menos hasta que un político corrupto se chiva de que es judío y el faraón lo destierra sin más pruebas que el testimonio del chivato. Entonces Moisés se va por ahí, forma familia y lleva una vida feliz en su ateísmo hasta que se da un golpe en la cabeza y empieza a tener sueños con niños chungos y zarzas en llamas. Esos sueños le llevan a Egipto y una serie de catastróficas plagas hacen que Ramsés deje partir a su pueblo, para luego perseguirlo y ahogarse en el Mar Rojo. (No me culpéis, estos spoilers están directamente sacados de la Bibilia).

La película no está mal, y es visualmente espectacular, un peplum a la vieja usanza con mucho paisaje, mucho efecto especial y mucha batallita, pero tiene sus puntos oscuros. Es bastante larga, lo que en sí mismo no tiene por qué ser malo pero sí que tiene ratos que se hacen un poco tediosos, como la parte mesiánica de los delirios de Moisés. Y la otra pega es el tratamiento de los personajes secundarios, que quedan excesivamente desdibujados. Que sí, que esto es el Príncipe de Egipto con espadazos, y las estrellas del show son Ramsés y Moisés, pero la sensación a veces de que están rodeados de maniquíes parlantes, quita lustre al resultado final.

¿Es una mala película? En absoluto, es un más que adecuado producto palomitero, muy por encima de petardos recientes como "Noé" o "Pompeya", y consigue que no le pierdas la seriedad. Pero ante la pregunta de si es una película redonda, la respuesta es que tampoco.
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