sábado, 25 de marzo de 2017

El bar

Alex de la Iglesia. Nuff said.

Nueva película de este genio del cine al que no es ningún secreto que admiro. Vuelve a jugar con encerrarnos en un sitio angosto, como tan bien funcionara en La Comunidad, con esta película que encuentra sus reminiscencias en Última Llamada, La Niebla o incluso Rec·.

Un grupo de gente sin, en principio, nada en común, solo el hecho de encontrarse en el mismo sitio a la misma hora, se queda encerrada en un castizo bar del centro de Madrid cuando unos inquitantes y enigmáticos hechos les impiden salir. Empieza la lucha por la supervivencia en un entorno aislado.

La trama no ofrece grandes sorpresas, pues ya los títulos del principio nos van dando una pista bastante gorda de por dónde van a ir los tiros, y el desarrollo sigue en muchos puntos el esquema de "gente que no se conoce encerrada en sitio peligroso", pero lo hace muy bien, y en parte es gracias a lo que mejor sabe hacer Alex: construir personajes y sacar lo mejor de los actores, con un Joaquín Climent que se come la pantalla el rato que sale, un perturbador Jaime Ordóñez y un Mario Casas al que ya no se hace tan raro ver actuando bien. De Carmen Machi y Terele Pávez no digo nada, que son apuestas seguras.

Una atmósfera lograda, un conflicto latente entre personajes que estás deseando que explote y una película cuyo defecto más gordo es que se hace corta. Alex, avisa cuando hagas la siguiente, que allí voy.
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