martes, 21 de marzo de 2017

El móvil anoréxico

No eres tú, soy yo.

Me da rabia, y me he estado resistiendo hasta ahora, prolongando su vida más allá de lo habitual, pero me temo que va a tocar jubilar el Bq Aquaris 4.5 que tan buen resultado me ha dado, pero que a pesar de que todavía funciona perfectamente, y la duración de la batería es aceptable (llego a casa a la noche con un 30% si la cargo antes de salir, algo impensable con el anterior), tiene un problema gordo, que lleva tiempo arrastrando, no tiene arreglo y puede acabar por darme un disgusto.

El problema es de alimentación, y es que la ranura en la que se mete el cargador está ligeramente torcida, y cuando lo enchufo se sale con un soplido, pasando muchas veces que lo dejo a cargar por la noche, el cable se sale y me lo encuentro por la mañana con un 10-15%, y es una chufa, ya que, ahí viene el otro problema, la mayoría de los cargadores no me sirven. De hecho, alguna vez que lo he tenido que cargar en el trabajo he tenido que andar casi momificándolo con gomas para que no se salga el cable del cargador de su holgada ranura.

Así, aunque el resto funciona de perlas, temo que cualquier día haga puf y deje de poderlo cargar, de manera que me tengo que rendir a la evidencia y cambiar ya de terminal, Ha tenido una vida larga (2 años y medio, lo que en años de móvil son como 115 años humanos, más o menos) y feliz, 

El jueves llega el flamante reemplazo. ¡Arf, qué pereza!
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