miércoles, 22 de marzo de 2017

Kong: La Isla Calavera

Esta vez el Rey juega en casa.

¿Otra película de Kong Kong? ¿Pero no hicieron una hace poco? Vale, "poco" son 11 años, pero tampoco es un plazo tan largo, que es King Kong, no Spiderman, como para andar reiniciando la saga cada dos por tres. 

Pero esta vez tiran por una vía más original, y en vez de repetir el esquema clásico de "llegar a isla, ver mono gigante, capturarlo, mono secuestra a rubia y se sube al Empire State", cuentan una historia completamente distinta, que sin ser original (no deja de ser muy "Parque Jurásico") que sirve de vehículo para hacer una pura película de aventuras, sin más pretensiones que esa, saltando de cliché en cliché y mostrando todo tipo de horrores y letales bichos gigantes en la mítica Isla Calavera. Tampoco se puede decir, por motivos evidentes, que sea una secuela (no hago spoiler si digo que la versión de 1933 acaba con el simio ligeramente muerto), y tampoco puede decirse que sea una precuela, pues se desarrolla a principios de los años 70. Así que, ¿un reboot? Bueno, podría ser, pero con un argumento muy diferente.

La película en sí no pasa de ser un producto de puro entretenimiento, y de ver lo bien hecho que está y lo grande que es el mono, con todo un elenco de personajes secundarios a los que solo les falta una diana en la cabeza, pero a fin de cuentas están para eso. Esta película va sobre el Rey, y los humanos son solo unos invitados en su casa, que es la isla.

Aunque entretenida, no me parece que sea una película imprescindible, pero lo que sí me parece imprescindible, si se va a ver, es quedarse hasta la escena de después de los créditos, pues conseguirá que el pequeño friki que muchos llevamos dentro dé saltos en la butaca. Solo daré una pista: no es Samuel L. Jackson, que ese ya sale antes de los créditos del final.
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