jueves, 22 de enero de 2026

Minicrónica portuguesa

Posando antes del partido.

Ha sido una escapada breve, ya que salí el martes y hoy a mediodía ya estaba trabajando. Pero eso no significa que no haya aprovechado bien el tiempo, y de eso voy a hablar.

El viaje de ida fue muy cómodo, en un avión medio vacío (y en el que resultó que también iban los jugadores del Bilbao Basket). Una vez en Lisboa metro y al hotel. Dejo las cosas en la habiración, y como aún era pronto salgo por ahí a cenar. El sitio que tenía mirado ya había cerrado, así que voy al primero que pillo, que tampoco está mal.

El miércoles día andarín: tras ponerme hasta las patas con el desayuno del hotel camino una hora bajo la lluvia para llegar a la plaza del Comercio, donde me espera el guía de la visita guiada. Y digo me espera porque solo estoy yo, así que genial, pase privado. Veo los sitios más emblemáticos de la ciudad y cuando terminamos como algo y me voy a Belem, a comprar los típicos pasteles (esa parte y la de volver al centro las hago en autobús). Luego otra hora de andar hasta el hotel, ducha, siesta y otra caminata (esta solo de media hora) hasta el pabellón del Sporting, muy poco concurrido.

Termina el partido (con agradable resultado, del que ya hablé ayer) y tras saludar a los jugadores me retiro andando hasta el hotel, donde estoy un rato con la Swutch y me voy a dormir, que hoy tocaba madrugar.

Suena el despertador, me ducho y me cojo el metro hasta el aeropuerto, donde sin más complicaciones paso el control de seguridad, embarco y vuelo. total, que a las 11:30 ya estaba en Bilbao, así que aprovecho para trabjar media mañana y así no me gasto el día de vacaciones entero. Ya descansaré el fin de semana.

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