Aleix Font, hoy disfrazado de Juan Carlos Navarro.
Tocaba hoy partido complicado, en el que había que demostrar por qué Bilbao Basket va tan bien en casa (con las excepciones de los días de Barça y sobre todo Valencia) contra un rival que este año ha puesto toda la carne en el asador para hacerse con el trofeo que en abril les impedimos llevarse: la FIBA Europe Cup.
Se repetía, pues, el partido de ida de aquella final, pero esta vez los griegos venían reforzados con mucho fichaje caro y la vítola de favoritos. Aquella vez se ganó por 7, hoy parecía que iba a ser más complicado.
Minuto 2 y el partido ya iba 0-6. Intercambio de canastas en el que un aplaudidísimo Marvin Jones anotaba con facilidad y entonces Bilbao Basket despierta y desata su furia contra los griegos, con un parcial de 22-0, que se dice fácil.
Todo parecía muy bonito, pero por un rato los de PAOK se han acordado de que eran jugadores de baloncesto y han ido recortando hasta llegar a perder por solo 9 y llegar a amenazar con acercarse más, tal que al descanso la cosa estaba 49-39. No parecía que nos fueran a ganar, pero sí que se pudieran llevar una derrota pírrica y fácil de levantar en el partido de vuelta.
Pero entre que en el tercer cuarto ellos se han ido del partido y que hoy Aleix Font parecía tocado por los dioses del Olimpo (24 puntos el chaval), se ha llegado al último cuarto con un bonito +20, que ha terminado en +22 después de acercarse peligrosamente al +30.
Siguiente parada europea: Lisboa, y si ganamos allí y no la liamos, pasaremos como primeros de grupo, cuando hace unas horas habría apostado por PAOK, que hoy ha demostrado que mucho nombre pero poco juego. Ahora puede que nos ganen en el partido de Salónica, pero aunque no es imposible (nosotros lo hemos hecho dos años consecutivos) no parece fácil que nos recorten los 22 puntos de diferencia de hoy.
Pero primero toca pensar en el nada fácil Tenerife de Vidorreta, Marcelinho y Shermadini, que vienen a vernos el sábado.
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