lunes, 17 de noviembre de 2008

Crónicas Santanderinas

El auténtico juego de la silla

El viernes a la mañana, prontito, cogí el coche camino de Deusto, para recoger a mis compañeros de viaje, Apo y Asier, y tras una parada técnica en su tienda para coger los bártulos del stand que tenían que montar en las jornadas, nos fuimos ya hacia Santander, donde una vez inscritos, les eché una mano a montarlo (por una cosa u otra siempre acabo en las jornadas montando stands ajenos, voy a tener que poner un stand propio un día de estos). 

Por la mañana poca cosa, alguna partida de algún juego nuevo, y por la tarde más de lo mismo. Y por supuesto, la tradicional comida de jornadas: Telepizza. Y por la tarde, pues jugando a cosas de tablero, y resolviendo alguna prueba de la ginkana (que ganamos, claro :D). A la noche llega la parte divertida, se supone que nos alojábamos todos en una casa que Paula, la novia de Apo, tiene en Comillas, que en sus palabras está a 20 minutos. Fuimos en tres coches, y tardamos una hora. Efectivamente, de media, veinte minutos, no mintió. La parte mala es que al llegar allí, con la cuesta tan empinada, y el suelo húmedo y deslizante, mi coche no podía subir la cuesta que llevaba hasta casa, así que tuvo que hacer noche en el descampado, por lo que al día siguiente decidimos que era mejor juntarnos en los otros coches y que el mío pernoctara en Santander. 

Sábado, día de jugar a cosas, dos partidas de rol en vivo. Una, un tribunal inquisitorial en el que juzgábamos al señor Lope de Vega por hereje y traidor a la corona, y donde me tocó hacer el papel de juez, dándome el gustazo de ser tan tocapelotas como los jueces de verdad y traumatizar vilmente al abogado de la defensa (gracias Karma por este personaje), aunque absolvimos al acusado pero mandamos a la hoguera a uno de los testigos por perjurar. (Es que el cadalso estaba montado, y habría sido una pena que se desaprovechara). A la tarde un psicodélico vivo basado en la no menos psicodélica película Donnie Darko, donde mi cerebro trataba de huir, escapando por las orejas. 

A la noche, adoptamos a otros 4 euskofrikis para montar el piso patera en Comillas, y cenar todos juntos en la barbacoa... a la 1 de la madrugada. Huelga decir que lo de levantarnos a las 8 del domingo hizo que aquello pareciera el festival zombi, pero no nos impidió seguir haciendo pruebas de la ginkana, demostrando que somos de Bilbao, leñe, y ahí quedó la euskonquista de cantabria, el euskónclave de los euskofrikis o la forja de la espada Euskálibur. Es más, tan chulos fuimos que al recoger el premio, fuimos con un regalo para los organizadores, unas bonitas euskamisetas de romono (que bien pensado, visto desde fuera podría parecer que habíamos sobornado al jurado...).  

Al finalizar tocaba la parte coñazo, desmonta el stand-embala las cajas-llévalas al coche-juega al tetris para meter las cajas y que encajen todas-ve hasta Bilbao-descarga los coches en la tienda-deja a todo el mundo en su casa. Llegué a casa a la 1, totalmente dormido, pero bueno, un fin de semana divertido, y sarna con gusto no pica. Las siguientes... ¿Rentería?

viernes, 14 de noviembre de 2008

Jornadas santanderinas

El cartel del año pasado

Este fin de semana también estaré fuera, hay jornadas en Santander (las mismas del año pasado) y estaré allí viernes, sábado y domingo, que ya volveré a Bilbao.

Esperemos que sean tan gloriosas como el año pasado, donde las partidas de Futurama, Silent Hill y sobre todo "la última hora de Numancia", con Morandros, romonos y corazones envueltos en patatas construyeron un fin de semana memorable.

Ya contaré qué tal a la vuelta.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Typical in Washington DC

Adivine quién de los 3 es presidente de los EEUU

Si ayer dedicaba la entrada a los monumentos y lugares típicos de Nueva York, hoy le toca el turno a Washington DC, una ciudad que me encantó, y de la que me gustó el contraste con la otra: acogedora, con edificios pequeños, poca gente por la calle, y agradable para dar un paseo tranquilo. Y como ayer, dejaré que las imágenes hablen por sí solas.

Estaba entre ir al teatro o al boxeo: eligió mal.

Empezamos la ruta con el memorial de Abraham Lincoln, que está en uno de los extremos de "la milla" (llamada en pleno lapsus jokinístico "la milla verde"), un parquecillo que aglutina la mayoría de los hitos turísticos de la ciudad capital, y uno de tantos mausoleos memoriales de ex-presidentes de los EEUU que hay en la ciudad. El de Jefferson lo vimos, pero a lo lejos.

Freud vería algo fálico por alguna parte...

Desde la estatua de Lincoln está sacada esta foto, con la milla al fondo, donde se puede ver el memorial de George Washington, y gran parte del parquecito. Según se mira en la foto, la Casa Blanca estaría a la izquierda del pirulí (aunque ahí no se ve).

En la capital de Marruecos

Pero aquí sí se ve, aunque lo de entrar, imposible, ya que había que pedir permiso en la embajada con 6 meses de antelación, y sacando cuentas nos dimos cuenta de que si esperábamos 6 meses, se nos iba a pasar la hora de la comida. Hago notar que esto nos lo dijeron en la oficina de turismo, donde también había arco de seguridad con detector de metales, y había que pasar por toda la liturgia de quitarse el cinturón, dejar cartera y móvil en bandeja, etc... y donde también me hizo gracia que vendieran, a modo de merchandising, peluches de algunos presidentes de los EEUU.

Pues chico, yo las estatuas ésas no las veo por ninguna parte...
Sigamos con la milla y sus monumentos, llega la hora de Vietnam (un país tan belicoso ha tenido muchas guerras en muy poco tiempo, y tienen monumentos para todas ellas, pero ésta es de las más mediáticas, aunque también había para Corea, Cuba, Guerras mundiales, Secesión... Monumentos todos ellos que ojalá nunca hubieran tenido que erigirse.

¿Humano, me has traído mi tributo?

Algo más amable que la guerra son las ardillas. La milla estaba repleta de ellas, correteando por ahí, y además, al estar acostumbradas al contacto con humanos (dispensadores de comida, mayormente), se dejaban fotografiar de bastante cerca. Ganas me dieron de trincar una y meterla en la maleta. Monísima.

Mwahahaha!

Llegamos al final del recorrido, dejando atrás todos los museos, de entre los que estuvimos viendo el del Holocausto, muy interesante, pero que requiere bastante tiempo. A decir verdad, Washington en sí, con tanto museo, requiere mucho tiempo, por lo que solo vimos ése, que era duro pero interesante, y donde me llamó la atención que al entrar dieran a cada asistente una réplica de pasaporte o algo, con los datos de un judío real de la época y su historia, todos diferentes.

Y bueno, lo que se ve en la foto, el Capitolio, tan famoso que sobran las palabras, y la pena es que estaba en obras y no pudimos encaramarnos a sus célebres escaleras. No se ve en la foto, pero por ahí cerca, más o menos donde estaría el fotógrafo, están los monumentos de la guerra civil, donde se conmemora a Lee, Grant y esta gente.

¡Nos vemos en los tribunales!

En Estados Unidos todo acaba siempre apelando al Supremo, y nuestra tourné washingtoniana no podía ser menos. Justo detrás del Capitolio está la Corte Suprema, órgano judicial que culmina todo procedimiento, en la cúspide del sistema legal, y tal y cual.

Hombre, un listillo...

Otros lugares de Washington incluían el edificio Hoover, sede del FBI, que la verdad, decepciona un poco, ya que visto desde fuera parecía un edificio de oficinas de lo más ramplón, con más aspecto de hotelucho cutre que otra cosa, sin nada del glamour de las películas, y sin señores trajeados y con gafas de sol. Bueno, si acaso recuerdo uno que me dijo que mirara una luz roja y...
A su derecha verán un trozo de foto ilegal.

Del Pentágono, como ya comenté, vimos poca cosa, y entre ellas estaba el memorial (otro más) del 11-S, donde aclaro que sí dejaban sacar fotos, y que por lo menos hacía que el viaje en metro hasta el estado de Virginia (técnicamente el Pentágono no está en Washington) tuviera sentido y viéramos algo.
Si en vez de yankis hubieran sido de Bilbao, la levantaba uno solo, la hostia pues.

También en Virginia está la estatua con la famosa bandera de Iwo-Jima, y un recordatorio a todos los soldados que han participado en todos los conflictos bélicos en que ha intervenido EEUU (cuando casi sería más fácil poner en los que no ha intervenido), y me suena que faltaba Irak, aunque el hueco para ponerlo sí estaba.

A efectos estadísticos añado que si no me fallan los cálculos, éste es el lugar del mundo más alejado de mi casa en el que he estado nunca.

¡Tiki-Taka Obama! ¡Kerry, dime algo!

Y ya que la entrada comenzaba con un tema electoral, justo es terminarlo con algo relacionado, y de lo que más me llamó la atención. Salimos a cenar y nos metimos en un bar, donde estaban retransmitiendo los resultados electorales, y el ambiente era como el de cualquier bar en el que estén emitiendo un partido, y la gente celebraba con auténtico fervor los "goles" de Obama, y cada vez que salía ganador en un estado la euforia se adueñaba del bar. A simple vista puede resultar chocante, pero analizado friamente tiene bastante más sentido que berrear con el partido de fútbol. Que tu equipo meta un gol no va a afectar a tu vida durante los próximos 4 años, ¿no?

Y bueno, es curioso cómo la Historia se traga a los perdedores, pues cuando volvimos al hotel, de las dos siluetas que se ven en la primera foto, la de McCain ya la habían quitado, y no hacía ni una hora de que se supiera el resultado.

Y bueno, que a partir de ahí, encontrar una chapita de McCain (ahora rebautizado como McQuién???), es una verdadera proeza.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Typical in New York

Banderitas por todas partes, que no falten.

Una imagen vale más que mil palabras, y ya que saqué docenas de fotos, aprovecho para colar a modo de entrada un reportaje fotográfico en el que ellas hablan por sí solas, aunque no por ello dejaré de echarles una mano.

Esta entrada pretende recoger un poco lo más típico de Nueva York, o parte de ello, de lo que pudimos ver y vivir, así que empiezo con uno de los iconos más genuínamente neoyorkinos, cierta señorita francesa de gran fama mundial:

En las películas parece más grande.

La estatua de la libertad, auténtico icono de la Gran Manzana, aunque no llegamos a subir, ni a pisar su isla. Todo lo más, cogimos el ferry que llevaba a Staten Island (tierra de diversión sin fin), desde donde se veía bastante bien el monumento.

Esto es lo más cerca que estuvimos de la estatua

Sí subimos, en cambio, al otro gran signo distintivo, el Empire State, el rascacielos por antonomasia, con unas vistas INCREÍBLES, y que nadie que visite Nueva York debería perderse. Cuesta 20$ y de día hay bastante cola, pero vale la pena, sin dudarlo. Nosotros fuimos de día y de noche, y no me arrepiento en absoluto.
Jokin-Kong
Siguiendo con rascacielos, también vimos (desde fuera) el Chrysler y la torre Rockefeller, y como es obvio, no pudimos ver, pues ya no estaban ahí, las famosas torres gemelas, y en su sitio todavía hay un solar en obras. Grande, pero un solar en obras, que desde el punto de vista turístico no tiene mayor interés que el de poder decir "ahí fue el 11-S" (y donde le pusieron la multa al coche de Homer por estar mal aparcado).


Prometo que estaba así cuando llegué.

Caeli ad avernum, o como se diga en latín, vamos de lo alto a lo bajo, y nos metemos en el metro de New York, uno de los más famosos del mundo, y en la parte que vimos muy tranquilo y limpio, y salvo por los 2$ que costaba el billete simple, podría afirmar que no nos atracaron.


Rubén y el báculo mágico.

Sigamos la ruta por el distrito financiero, al sur de la ciudad, y cerca de la zona cero nos topamos con una de las calles más famosas del mundo, y más en estos tiempos de penuria económica:

Jokin se tomó demasiado literalmente lo de que iba a caer Wall Street

Como el lector se imaginará, por esa zona había impresionantes rascacielos, bancos, edificios de oficinas, alguna que otra estatua, y cómo no, banderas americanas por todas partes (mismamente la que da pie a esta entrada). Pero sin alejarnos de esa zona nos encontramos con una de las joyerías más famosas del cine:


¿Darán desayunos aquí?

Otro edificio famoso de Nueva York, ya lejos del bullicioso distrito financiero, estaba el edificio de las Naciones Unidas, con el famoso monumento antibelicista de Carl Fredrik Reutersward que se ve en la foto, y que nosotros bautizamos cariñosamente como "el revoluga":

Parece que el gatillo está un poco duro...

Estuvimos dentro, y aunque no nos coincidió, suelen hacer visitas guiadas, donde ver las instalaciones, explican el funcionamiento de la ONU... pero no tuvimos suerte, ya que para la siguiente visita guiada había que esperar una hora, y era en chino, y como andamos un poco flojo del idioma mandarín, nos conformamos con ver el museíllo de dentro. Obviamente, para entrar a la ONU, arco de seguridad, con su detector de metales.

Más cosas típicas: Times Square. ¿Qué decir de esta plaza? Uno se puede quedar totalmente anonadado ante tal sobrecarga sensorial de luces y colores, babear y no ser capaz de decir nada que no sea "bonitoooooo", una plaza donde el día y la noche se confunden, y donde hasta la comisaría, y no es coña, tiene luces de neón, y hablando de policías, la siguiente foto es un inevitable homenaje a un conocido videojuego, que quienes lo conozcan no tardarán en reconocer:

GTJ: Grand Theft Jokin

Coches de policía y taxis, sobre todo lo segundo, por todas partes, y policías muchos, igualicos que los de las pelis, oigan, esos taxis amarillos y esos policías con sus plaquitas con el apellido.

Y no me olvido, claro está, del pulmón de la Ciudad, ya que New York tiene un parque como Bilbao (nótese que no he dicho "tiene un parque, como Bilbao"), que es enorme, aunque lo que sí tienen, como Bilbao, es un museo Guggenheim. Y como ya dije, impresionante el hecho de tener un auténtico bosque en medio de una urbe tan inmensa. Y con ardillas, muchas ardillas. Hordas de ardillas.

Are you talking to me?

Supongo que me dejaré cosas, algunas queriendo (para futuras entradas), otras sin querer, pero creo que he puesto un pequeño resumen de lo que se puede ver, sin ser ni mucho menos exhaustivo, en Nueva York. No están todas las que son, pero sí son todas las que están.

Eh, un momento, ¿y Washington?

Como hay que aprovechar los temas, y la entrada ha quedado muy larga, otro día de estos dedicaré una entrada a colgar fotos de la capital, aunque dado a que allí tuve Internet, muchas cosas ya las habré contado.

martes, 11 de noviembre de 2008

Anécdotas del viaje a USA

La prometida frikifoto

Ya descansado, en un teclado con eñes, y sin las prisas de escribir desde un cíber, puedo dedicar una entrada algo más larga al recién culminado viaje, que sin pretender ser una crónica exhaustiva, consistirá más en ir contando las cosas a medida que me vayan viniendo. Caótico y desorganizado, que mola más.

Previamente, eso sí, diré que el viaje me ha encantado, que Nueva York es una ciudad extraordinaria, lo mismo que Washington DC, que la experiencia ha sido fabulosa, y que el viaje ha merecido la pena, vaya si la ha merecido la pena.

Ahora dedicaré unas líneas a ciertos mitos acerca del país, unos ciertos, otros falsos. En primer lugar, no es cierto que al entrar al país te pregunten si vas a asesinar al presidente. Sí me preguntaron cosas normales y cabales, como si tenía alguna enfermedad infecciosa, era terrorista, o había estado involucrado en persecuciones nazis entre 1933 y 1945 (puse que no, pero no estoy muy seguro, no sé lo que hice ayer, como para saber lo que hice en 1945), pero lo de matar al presidente... ¿cómo van a preguntar semejante absurdez?

Además, con lo bien que nos llevamos.

Al respecto hubo una también bastante graciosa, en el vuelo de ida, cuando nos reparten en el avión estos formularios, y la azafata tiene a bien repartirlos en francés, ya que no les quedaban en castellano, y cuando le pedimos en otro idioma, oigo cómo les dice a los de unas filas más adelante "pero ustedes son de Cataluña, y el catalán es una mezcla entre español e inglés, no les da lo mismo?", la misma azafata que se sorprendía de que yo lo prefiriera en inglés antes que en francés.

Sí es cierto, en cambio, lo de las Biblias en los hoteles. Estuvimos en 3, y en el no había, pero en los otros dos, abría el cajón y plof, el libro de los Gedeones honrando la sala con su presencia.

Spoiler: el Niño Jesús resucita.

En cuanto a la paranoia del país con la seguridad, pues son incontables la cantidad de arcos detectores de metales que tuvimos que pasar, hasta en la oficina de turismo de Washington había uno, aunque también es cierto que pedían las cosas con educación, y como personas normales y civilizadas. A fin de cuentas, viven del turismo.

Otras cosas que sí son verdad, es que la coca-cola de allí sabe diferente, así como las hamburguesas de fast-food, mucho más ricas a mi gusto que las de aquí (aunque sigan siendo comida basura, claro).

En la foto parece comestible y todo.

La hamburguesa de la foto está, a título de comentario, al lado de la zona cero, donde estaban las torres gemelas y tal.

Otra cosa también diferente a como la conocemos, es la Coca-Cola, con un sabor sutilmente distinto, pero apreciable, y que en la foto se ve mezclada con vino, en un auténtico kalimotxo de Manhattan, con cocacola americana y vino argentino. Coca-Cola, 3 dólares; Copa de vino, 8 dólares; ver la cara que se le queda a la camarera cuando le pides que te lo mezcle todo en un vaso grande, no tiene precio.

Kalimotxo de 11$, toma bilbainada.

Sección golosinas, inolvidable en Times Square las tiendas de chocolate, una la de Hersheys, a la que solo le faltaban los umpa-lumpas, y donde no sé cómo fui capaz de salir sin comprar nada. Supongo que la cola que había que hacer fue superior a mi gula, pero no pude evitar sacarme la foto con la que anunciaban como tableta de chocolate más grande del mundo: 5 libras de chocolate. Tentado estuve de comprarla, pero me conozco, y sé que si me la compro, esa tableta no llega a Bilbao. Es más, no llega al hotel.

Chocolatina de Bilbao, ahí va la hostia pues.

Siguiendo con tan dulce sustancia, uno no puede pasar de largo la tienda oficial de M&Ms; un auténtico santuario de la perdición, repleto de tan malvadas y dulces píldoras de chocolate, con cientos de sabores, y el mal supremo: los M&Ms de crema de cacahuete, que una vez los pruebas no quieres saber nada de los normales.

Y, por supuesto, el mural de M&Ms, las paredes llenas de tubos de M&Ms, una de cada sabor, con autoservicio, algo que nos dejó literalmente boquiabiertos (y digo literalmente, porque nos pusimos finos a lacasitos de éstos).

Quiero decorar así mi casa.

Y bueno, podría seguir durante horas, pero como hay que hacer las entradas razonablemente cortas, y además dejando cosas que contar tengo ideas para cuando no se me ocurra qué poner en el blog, lo dejo aquí. Lo suyo habría sido ir haciendo una entrada al día, pero como no tenía Internet siempre, no pude, y no tendría mucho sentido hacer el día a día hora, así que iré soltando las cosas según me pasen por el teclado, como si de un brainstorming se tratara.

lunes, 10 de noviembre de 2008

De nuevo en Bilbao

Bye, bye New York

Pues nada, que ya he vuelto, habremos aterrizado en Bilbao sobre las 9 de la mañana tras un viaje de 6 horitas desde Nueva York hasta Madrid, y luego otro vuelo Madrid-Bilbao. Llegado a casa cansado y echando de menos Manhattan (jo), y si no fuera porque tengo que ir a la academia ahora, seguiría durmiendo.

No me extiendo más, esta entrada es simplemente para avisar de que ya he vuelto, y amenazar con futuras entradas al respecto en las que iré narrando, ya con tildes y eñes, las diversas anécdotas de esta aventura estadounidense, y de paso subir alguna que otra foto.

viernes, 7 de noviembre de 2008

De nuevo en Nueva York

Ari, Ari, Ari, Barack Lehendakari

Vuelvo a conectarme, que me he topado con un ciber, y puedo ver Internet, echar un ojo al correo y limpiar las paladas de Spam, y de paso dar alguna que otra muestra de vida.

Volvimos de Washington (donde la lluvia nos desaconsejo ver el Watergate, paradojicamente) pero en su lugar hicimos algo bastante mejor. Era noche electoral, asi que nos fuimos a un irlandes donde estuvieran retransmitiendo el encuentro, y aquello era como ver un partido, con el mismo ambientillo, y cada vez que salia que en un estado habia ganado Obama, lo celebraban como si fueran goles. En serio, muy vistoso.

Al dia siguiente nos fuimos de nuevo a Nueva York, y a la noche otra sesion de museo de cera (tan divertido como el de Washington y algo mas grande) y a la noche, un musical. Nos metimos a ver Spamalot, que es basicamente la version en teatro de los Caballeros de la mesa cuadrada de los Monthy Python, y aunque al estar en ingles me perdia la mitad de los chistes, me lo pase como un enano, y es algo francamente recomendable.

Ayer fuimos de compras, a los outlets de Woodbury, la autentica feria del consumismo, un pueblo entero, lleno de tiendas, y en el que cada casa es una tienda tematica de una marca concreta, con unos precios razonables, que mos hicieron regresar con las bolsas bien repletas de cosas, y la visa llorando como si la hubieramos estado sometiendo a una sesion intensiva de taser.

Hoy ha tocado Central Park, muy chulo, muy verde y muy grande, y sobre todo impresionante el contraste bosque-megalopolis, que llama bastante la atencion.

Luego, otro paseillo por tiendas (con incursion a tienda de juegos incluida), y al ver un ciber, pues he parado, y a teclear un rato (aunque me cuesta la tira con estos teclados).

La proxima conexion supongo que ya sera cuando haya vuelto a Bilbao, donde podre escribir en condiciones.

martes, 4 de noviembre de 2008

Washington: dia 2

Freud veria algo falico aqui, fijo.

Aprovechando que hacemos la paradita en el hotel, y que hay Internet, aprovecho para seguir dando signos de vida. Hoy tocaba patearnos la capital, y asi ha sido. Empezando por el memorial de Abraham Lincoln, con su estatua y su mausoleo, hemos seguido avanzando hasta el Capitolio, que esta en la otra punta, con paradas en los diversos memoriales del parquecillo, de guerras, ex-presidentes y demas, con parada en la Casa Blanca (que solo hemos podido ver desde fuera, obviamente) y especial hincapie en el museo del holocausto, tan interesante como amplio (y truculento). La pega, que ha empezado a llover, y que aqui anochece prontisimo, antes de las 5, y hemos decidido hacer la paradita.

Lo curioso es que, siendo dia electoral no hayamos vuisto mucho al respecto, y lo que es por la calle no se notaba que fueran elecciones, excepto en los chiringuitos turisticos, ya que aqui en EEUU, la propaganda electoral es de pago.

Que pais...

Y luego daremos una vueltecilla nocturna, para cenar, ver quien ha ganado, y si convenzo a Baldrick y Ruben, acercarnos a ver el mitico hotel Watergate.

Permanezcan conectados para futuras conexiones.

lunes, 3 de noviembre de 2008

En Cfiudad Capital

Como no dejaban sacar fotos he tenido que poner esto

El viaje sigue su curso, y ahora que he podido enganchar un ordenador con Internet (eso si, el teclado sin tildes, y las teclas que van mas duras que Charles Bronson) aprovecho para seguir dando avances informativos.

Ahora estamos en Washington, donde hemos llegado tras una noche muuuuy larga. El plan era el siguiente: coger el tren de las 3 AM, que nos dejaria en Washington a las 7 AM, y dormir, mas o menos en el tren.

Por suerte el tren era comodo, pero la espera hasta las 3 un infierno, y hemos llegado a Washington bien, pero como no podiamos entrar al hotel hasta las 15:00, tocaba dar vueltas como monos. Hemos dejado las maletas en las consignas, y nos hemos dado una vueltilla.

Lo que hemos podido ver es que Washington, al menos la zona centro, es una ciudad muy bonita,muy agradable, tranquila, nada que ver con la bulliciosa Manhattan, y muy, pero que muy recomendable. En nuestro andar hemos pasado por en frente del teatro donde, erm, "destituyeron" a Lincoln, y por el museo de cera, donde nos hemos hecho las correspondientes fotos gamberras, que ya subiremos cuando estemos en Bilbao.

Luego hemos aprovechado para acercarnos al Pentagono, donde como ya sospechaba, no habia mucho que ver, pero oye, hemos estado.

Llegados al hotel, hemos podido alucinar, esto es un signore hotelazo, con una habitacion descomunal, y a un precio mas que razonable, e incluso barato (200 euros las 3 la nochea). Y bueno, a aprovechar para descansar, que sera al dia siguiente cuando nos toque patearnos toda la ciudad, y hay que estar descansados.

Permanezcan a la espera de proximos partes informativos.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Breves: Estamos en Nueva York

Tengo la version Jokin de esta foto, la colgare cuando vuelva.

Ahora ya desde un ordenador de verdad, del Burger King donde estamos comiendo, y hago la entrada a todo correr, que el tiempo me corre, pero al menos con un teclado (Pero sin acentos, grrr).

Ayer fue el dia arduo, ya que entre ir a Barcelona, empalmar vuelos, 8 horas de agotador vuelo, mas dos que estuvimos con el avion parado, luego controles de seguridad (aquello parecia Ciudad 17), el taxi...

Pero llegamos, estamos bien, la pena es que mi movil esta, como en Holanda, sin cobertura, por lo que estoy incomunicado, asi que no me llameis.

La entrada a N. York fue espectacular, me senti como cuando era un canijo y abría los regalos de Olentzero, viendo las avenidas, los rascacielos, los taxis amarillos... Dimos una vuelta por la 7A, por Times Square... Hoy hemos visto la Estatua de la Libertad, si giro la cabeza veo la Zona Cero, donde hubo torres...

Bueno, ya me extendere a la vuelta, que se me acaba el tiempo.