martes, 16 de agosto de 2016

El espía que se perdió

Con licencia para perderse.

Un juego ideal para rellenar huecos en los ratos muertos con el que de 3 a 8 jugadores pueden jugar partidas verdaderamente breves, que casi duran menos de lo que se tarda en leer esta reseña y pasarlo bien con este divertido juego que pide algo de memoria, unas dotes de deducción, intuición, imaginación y sobre todo, cuando se es el espía, mucho morro.

La cosa es la siguiente: entre los jugadores hay un espía infiltrado y deben descubrir quién es. Pero el espía es un poco zoquete y ni siquiera sabe dónde está, por lo que tiene que adivinarlo, y gana si lo logra antes de ser descubierto o si siembra la paranoia y consigue que acusen a otro jugador. 

Para ello, cada jugador recibe una carta con una situación (que es la misma para todos) y un rol dentro de dicha situación que sí es diferente para todos. Menos el espía, que recibe una carta en la que solo pone espía. Evidentemente, antes de empezar cada ronda, se coge uno de los tacos de cartas de situaciones, sin mirarlas se roba una carta para cada jugador menos una, se mezcla la de espía, se reparten y se empieza a jugar.

Ejemplo: el zoo.

Se empieza a jugar, y el jugador al que le toca el turno puede hacer una de estas cosas; puede acusar a alguien de ser espía (el propio espía también puede hacerlo), puede hacer una pregunta o puede, si es el espía, declarar dónde se está.

Acusar a ciegas es peligroso, ya que falta información y además hay que someterlo a votación, y tratar de adivinar a lo loco dónde se está, tampoco parece la mejor de las ideas, por lo que al principio lo suyo es hacer preguntas, ciñéndose al rol que se tiene, preguntar algo que preguntaríamos. Por ejemplo, la carta de la foto es el guía del zoo, así que sería lógico preguntar "¿Le gustaría que le enseñara la jaula de los monos?" o "¿Qué es lo que más le ha gustado de la visita?". Y cuando preguntas a un jugador, él pasa a su vez a hacer una pregunta, sin poderla mandar al que le ha preguntado (por la cosa de no parecer un partido de ping pong).

Pero ojo, hay que tratar de no ser demasiado obvio, pues el espía escucha atentamente y su objetivo es precisamente saber qué sitio es. Pero tampoco hay que pasarse de sutil, y conviene no perder de vista que el objetivo de las preguntas es dejar claro que no se es un espía y tratar de ir cerrando el círculo. Si en el ejemplo que nos ocupa tenemos la carta "Zoológico" y a la pregunta "¿Qué es lo que te da más miedo de aquí?" nos responden "los leones" tiene pinta de que no es un espía, pero si por ejemplo responden "los misiles", pues ahí ya empieza a oler a espía. La estrategia, como suele ser habitual, la da la práctica, y sobre todo al principio el espía tiene que dar muchos palos de ciego, pero a cambio gana que es muy gratificante ganar como espía. Igual que es muy gratificante cazar al espía.

Y otra cosa que tiene es que es un juego rematadamente fácil de personalizar, pues cualquiera que tenga un poquito de imaginación puede crear sus propias cartas. Si bien, en favor de los componentes originales del juego, diré que los dibujos son muy simpáticos y encontrar al espía escondido en ellos es casi un juego en sí mismo.

lunes, 15 de agosto de 2016

Crónicas postumbras

Con el señor Umbras, mascota de las jornadas.

De regreso a casa, tras un viaje ostensiblemente más corto y cómodo que el de hace una semana volviendo de TdN, puedo escribir sin desfallecer lo que han sido las Umbras de Alter Paradox de Pamplona en esta su novena edición.

El viernes empezaban y llegamos algo más tarde de lo previsto al demorarse nuestra salida de Bilbao, que planeada para las 12 fue a las 13:30 y encima nos liamos al ir, así que entre llegar, acreditarse en el hotel comer y tal, nos dieron pasadas las 5. Saludos a gente, juegos de mesa (destacando el divertido "El espía que se perdió") y algo más tarde partida de rol en vivo: El rey amarillo.

Sábado por la mañana poca cosa, ya que me levanto no demasiado pronto y por la tarde toca dirigir nuevamente Pulp Fiction, pase que tarda en arrancar, pues costaba encontrar jugadores. Por la noche Némesis, una interesante partida de rol en vivo centrada en el tema de la eutanasia, que podía haber dado algo más de sí, pero que gusta. Por la noche, en el bar de las jornadas, fiesta friki hasta las tantas.

Trasnochar hace que casi nos transportemos a la tarde del domingo donde dirijo El que camina con el viento, con problemas del primer pase solucionados pero algunos jugadores que, seré diplomático, tienen una concepción distinta a la mía de lo que es el rol en vivo... y de algunos términos elementales de la lengua castellana. 

Por la noche otro vivo, El inquisidor, una partida de rol en vivo de corte medieval, muy al estilo de las partidas que se hacían hace 12 años y que tampoco logra entusiasmarme. Al acabar nos vamos en manada al parque a charlar, beber y filosofar hasta las tantas.

Llega el lunes, abandonamos el hotel, desayunamos y casi nos plantamos en la clausura, en cuyo sorteo me toca un juego de mesa que opto por donar a la ludoteca de la asociación y poco más. Nos vamos a comer al centro comercial, coche y vuelta a Bilbao. 

¿Cuándo son las próximas jornadas? ¡Quiero más!

viernes, 12 de agosto de 2016

¡A las Umbras!

Con el señor Umbras, mascota de las jornadas.

Metadona para las TdN que aún retumban, las Umbras son unas jornadas de rol que se celebran en Pamplona y a las que tengo cierto cariño, sobre todo a raíz de la edición de 2009 y tiene el aliciente de que aquí sí voy en manada con mis amigos de Bilbao, siendo de hecho Abaco una de las asociaciones colaboradoras del evento. Ellos nos ayudan en Ómicron, nosotros ayudamos aquí.

Por mi parte repetiré, en principio, las partidas de rol en vivo que llevé a TdN: Pulp Fiction y El que camina con el viento, y un pendrive lleno de partidas por si hace falta sacar algo de emergencia. 

Evidentemente no serán unas jornadas tan a saco como las de Mollina, pero lo mejor es que me vale con hacer 150 kilómetros, no me tengo que recorrer toda la península. Y de paso aprovecho para ver a gente a la que solo veo en este evento.

jueves, 11 de agosto de 2016

Mascotas

Toy Story con animales.

Porrazos, persecuciones y muchos bichos monos en una película que si bien es divertida podría haber dado mucho más de sí. Con un planteamiento que recuerda muchísimo al clásico de Pixar, la película nos cuenta la vida de las mascotas cuando sus dueños no están en casa, y lo enlaza con la clásica historia esta vez en la forma del perro favorito que se ve desplazado cuando otro perro llega a casa, con el que choca, sus choques detonan una serie de acontecimientos desastrosos, al final de los cuáles se acaban haciendo amigos. Vale, la historia de siempre.

Mascotas es muy simpática, sí, y divertida, con algunos puntos descacharrantes, con el villano más suave y blandito desde Lotso (el hijo bastardo de Peluchito y la bestia de Caerbannog), pero en todo momento da la sensación de ir a medio gas, y de prometer en el trailer mucho más que lo que termina dando, siendo el resultado el de una buena película descafeinada, sin llegar a ser la maravilla que parecía que podía llegar a ser. Una pena.

Y así como la película es, sin colmar la expectativas, buena, no se puede decir lo mismo del corto de los minions que la precede, que es, por decir algo, prescindible. Y otra cosa: ya sabemos que la película está hecho por los mismos de Gru, no hace falta que se pasen la película recordándolo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Crónicas Tedeneras 2016 (parte 2)

En las cenas de empresa de Derleth-Blackwood, la cena eres tú.

Seguimos con la crónica de las partidas jugadas (que alternaba con piscina, copazos e intentos de dormir).

SÁBADO

Así como el viernes había sido día de jugar, el sábado era día de dirigir, y así empezaba la mañana, con Blacksad: Parque Zoológico, en la que el célebre detective felino ve su hocico en la cárcel por un crimen que no ha cometido. La partida gusta, e incluso uno de los jugadores dice que le han entrado ganas de leer el cómic. Halagador, no hay duda.

Por la tarde sí que juego, Padre, una de las mejores experiencias de las jornadas. Una historia bastante cotidiana de dramas humanos, empresas familiares y malos tratos, donde soy el hermano de la esposa de un adinerado hombre de negocios que se debate entre la vida y la muerte (¡literalmente, era un cuñado!) y tengo que enfrentarme a decisiones difíciles y a la complicada labor de abrir los ojos a quien no quiere ver la realidad, al tiempo que yo mismo, como personaje, tengo que abrirlos para ver cosas que siempre estuvieron ahí y no quería ver. Muy gratificante, pero con temas muy duros y por desgracia reales.

Menos realista, claro, era la partida de la noche, El que camina con el viento, rol en vivo de Cultos Innombrables en la que los empleados de una empresa se van a un retiro fin de semana y... pasan cosas. Lo malo es que la partida se va por donde no lo habíamos planeado, algunos eventos se disparan demasiado deprisa y me veo obligado a reformular sobre la marcha para que el despropósito no sea total. Tras el vivo, y con unos cubatas en la mano, me dedico, con los jugadores, a pensar en cómo mejorar la partida para que eso no suceda. 

DOMINGO

De madrugón, medio resaca y casi afónico, unas condiciones óptimas para dirigir una partida que no he escrito yo de un juego al que no he dirigido nunca: Atomic Robo. Todo parece presagiar una churropartida, pero contra todo pronóstico la cosa va bien y los jugadores salen contentos. Y como la partida no termina demasiado pronto, aún me da tiempo para ir a la piscina y pegarme un baño de despedida.

Franja de tarde y una partida que es una apuesta segura: Pulp Fiction. Los jugadores se meten mucho (y algunos personajes también, en sentido literal) y la partida es otra vez como volver a ver la película. La parte mala, un ligero desajuste organizativo que llena temporalmente de gente. Pero bueno, son cosas que pasan. Fue molesto, claro, pero entiendo que la organización de las jornadas tiene que estar a mil cosas, no me voy a quejar porque se les cuele una, que además pusieron todo de su parte para solucionar el problema.

Llega la noche, y tras la clausura, con un divertido monólogo de Carmelo Gómez Serrano, toca por fin la partida que cierra las jornadas: Epiphany, una tensa historia en un mundo distópico que empieza un poco regulera por el tema de la hora, pues hasta casi las 2 no empezamos a jugar y yo noto que me voy quedando dormido. Sin embargo, una impactante escena inicial hace que se nos pase el sueño de golpe, pero entonces me enfrento a otro problema: ¡he olvidado TODO lo que decía mi hoja de personaje! ¿Y qué se hace en esos momentos, parar la escena para leer la hoja y refrescar? ¡Jamás! Se tira hacia delante, se reacciona a la situación y a ver qué sale. Y funciona. Una buena partida con un planteamiento audaz pero un gran reparto que hace que el resultado sea espectacular.

Y después de vivir todas esas vidas, ahora toca volver a la mía.

martes, 9 de agosto de 2016

Crónicas Tedeneras 2016 (parte 1)

Lord Byron, el poeta que robó mi voz.

Lo prometido es deuda, así que aquí inicio la crónica de lo que han sido mis TdN, y en esta entrada hablaré del jueves y el viernes.

JUEVES

Empezamos las jornadas como ya suele ser habitual, dirigiendo rol en mesa el jueves por la tarde. Cultos Innombrables es el juego y Proyecto Tartarus la partida, en la que los personajes forman parte de una rama de la NASA dedicada a buscar actividad de los Mitos en otros planetas del sistema solar y tienen que enfrentarse a terrores ocultos en una de las lunas de Plutón. Iba con la lógica incertidumbre de ser la primera vez que dirigía la partida, pero parece funcionar.

Por la noche toca rol en vivo, con una de las partidas más intensas de las jornadas: Nuestras más terribles sombras, en la que doy vida al histórico Lord Byron, un personaje cruel y emocionalmente tóxico al que es todo un reto interpretar. Una apuesta muy interesante, por una parte por el gran componente teatral de la partida (sobre todo cuando tengo que improvisar un monólogo a la muerte de mi hija Allegra) y por el siempre desafiante reto de interpretar al malo. Pero no un malo de los de película, de los que ponen la bomba en el rascacielos o atan a la muchacha a la vía del tren y se ríen mientras se mesan el bigote, sino un malo real, alguien cruel y manipulador, de esos que existen en la realidad. En todos los años que llevo jugando a rol en vivo he manejado todo tipo de personajes malvados y he perpetrado infinidad de maldades virtuales, pero pocos personajes consiguieron hacerme sentir más sucio que Lord Byron. Y tan afónico, por cierto.

VIERNES

El único día que no dirijo incluye, como era de esperar, borrachera de roles en vivo, participando hasta en 4.

Por la mañana juego por fin Terapia de sombras, partida que iba a haber jugado en las Rolea y que al final no pudo ser. Es una de estas partidas en las que es difícil reseñar sin hacer spoiler, pero que bebe mucho de la escuela nórdica del rol en vivo, lo que incluye interiorizar, gritar y lloriquear por los rincones. Todo ello con una trama de fondo muy bien hilada y algunas interpretaciones muy buenas que consiguen un constante nivel de tensión. La pena, que al recordarme demasiado a una partida que había dirigido años atrás, la sorpresa final me la vi venir demasiado pronto. Pero por lo demás, una buena partida, recomendable.

No fue tan de mi agrado ¡Náufragos!, una de piratas, muy al estilo de las partidas de rol en vivo que se hacían a principios de siglo (con reglas, objetivos y tal) en la que soy un pirata que quiere provocar un motín para evitar que la locura del capitán nos lleve a todos al abismo, pero no hay manera.

Más me gustó, del viernes por la tarde, el rato que saqué para colaborar en una escena, haciendo de notario, en el vivo Padre, al que me quería haber apuntado pero no cogí plaza, y que me deja con los dientes aún más largos y con la clara intención de apuntarme al pase que se haría al día siguiente.

Para cerrar, lo que podemos definir como un rol en vivo de juguete: Lo que hacemos en las tinieblas. Basada en la película "Lo que hacemos unas sombras", hago de Giorgio Feluci, un productor italo-mostoleño que quiere grabar un documental en casa de unos supuestos vampiros. Una partida muy ligerita y muy graciosa, para hacer unas risas.

Seguimos mañana con sábado y domingo.

Nota: Por no andarlo repitiendo en todos los días, por cierto, todos acaban con un "y después del vivo de la noche nos fuimos al Pepe John´s a tomar unas cañas y socializar con la gente de las jornadas hasta las mil".

lunes, 8 de agosto de 2016

Vuelta a casa de las TdN 2016

La península casi enterita.

Reventado tras 12 horas de viaje pero con la mochila llena de vivencias positivas (y ropa sucia) vuelvo a casa después de haber disfrutado otro año más de las maravillosas jornadas Tierra de Nadie. Y dado que ahora estoy lo que viene siendo descojonado, y las TdN siempre me dan mucho de que hablar, hoy me limitaré a lo fácil, a hablar de la ida y la vuelta.

Para ir había comprado billete de autobús a Madrid, donde me reunía con unos amigos que bajaban a Mollina desde ahí en coche. El viaje, a pesar del madrugón, y de la señora que tenía detrás que hablaba por teléfono como si estuviera en el salón de su casa, se hace cómodo, y el camino en coche hasta Andalucía se hace bastante llevadero, pues la ilusión por el evento nos da energía. Llegamos, nos instalamos en el hotel en el que pernoctamos el miércoles, nos sablean con la cena y aprovechamos para dormir varias horas seguidas, un lujo que durante las jornadas es difícil permitirse.

Me salto con un fundido en negro las jornadas en sí, ya habrá tiempo para ellas, y me transporto a hoy lunes a las 8:30 de la mañana. Puede parecer que no es excesivamente pronto para levantarse, a menos que te hayas acostado a las 6:30 y hayas estado varios días durmiendo una media de 4 horas.

Desayuno, me despido de la gente que veo por ahí, agradezco a los organizadores la colosal tarea que año tras año se meten entre pecho y espalda para que esto sea posible y poco más tarde de las 9:30 ya estamos en el coche, con bastante menos energía que al venir.

Calor y sobre todo cansancio son compañeros de viaje en un Mollina-Madrid en el que mis esfuerzos por no quedarme dormido fracasan en más de una ocasión, pero llegamos sin demasiadas incidencias a Madrid a la hora de comer. Comemos y es cuando empieza la peor parte del viaje: el autobús.

Así como para ir cogí un Supra, para la vuelta me tuve que conformar, por cuestión de horarios, con el normal: casi 5 horas encogido en un autobús sin enchufe al que conectar el portátil y encima un bebé que se pasa casi todo el viaje berreando. Y así hasta que hace apenas media hora he llegado a Bilbao, y por tanto a casa. Ahora me voy a morir un rato, despertadme pasado mañana. Mi cuerpo ya está en Bilbao pero parte de Jokin aún sigue en esa fábrica de sueños que es el CEULAJ.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Road to Mollina, otras TdN

O de cómo es secarral se convierte en un lugar mágico por 4 días.

La cita indispensable de todos los veranos, ya ha llegado. Hoy toca pegarse la pechada para estar mañana ya en el CEULAJ, para disfrutar un año más de las jornadas Tierra de Nadie, jornadas sobre las que a estas alturas sobran explicaciones. 

Portaos mal en mi ausencia, que portarse bien es aburrido.

martes, 2 de agosto de 2016

Vacaciones: round 1

Pero sin deberes.

Esta entrada tenía más sentido ayer a mediodía, que es cuando empezaron, pero nunca es mal momento para hablar de las cosas buenas, y es que hoy no he tenido que madrugar, pues ha empezado mi tanda corta de vacaciones (el martes que viene me toca volver, para trabajar dos días), cosa que he aprovechado para ir a hacer una visita al parque tecnológico de Zamudio a cierta persona que trabaja ahí para comer juntos, a lo picnic. Por la tarde terminar de hacer la maleta, luego una visita a la lonja, para jugar al siempre irreverente "Cartas contra la Humanidad" y finalmente aprovechar para terminar de ver la última temporada de Banshee (algo más floja que el resto).

Realmente poca hostia que contar, pero como voy a estar unos días fuera tampoco quería que el blog quedara demasiados días sin entradas. Y, bueno, que siempre mola presumir de vacaciones, oigan.

lunes, 1 de agosto de 2016

La historia interminable

Ahora otra vez en cines.

Esta película, que ni es precisamente nueva (data de 1984, ese año tan memorable para el cine de culto) ni es la primera vez que la veo (si no me falla la memoria la vi allá por 1987) tiene su relevancia dado que ha sido recientemente reestrenada en algunos cines y aprovechando la coyuntura, fuimos ayer a verla. Y como es costumbre en este blog hablar de las películas que veo en el cine, pues a esta no le iba a hacer el feo. 

Basada en el maravilloso libro homónimo de Michael Ende (¡quienes no lo hayáis leído, corred a hacerlo!), fue criticada en su día por no ser una adaptación especialmente fiel, pues recortaba demasiado y se tomaba demasiadas "libertades", y no pasó como una gran película. Pero al cine a veces le pasa como al buen vino, que con los años va adquiriendo un sabor especial, y eso es lo que le pasa a La historia interminable, que tiene un toque mágico que la hace completamente disfrutable y nos permite retrotraernos a la infancia con ese toque de naif fantasía y esas aventuras en reinos mágicos, con esa estética tan genuinamente ochentera (lo que siendo Stranger Things la serie de moda es sin duda un plus).

Es cierto que algunos efectos especiales han envejecido realmente mal, y algunas cromas, como las escenas de vuelo quedan ahora especialmente cutres, pero visto con los ojos adecuados es como volver a ver de adulto el dibujo que con 4 años colgaste en la nevera, que es lo que es pero lo ves con cariño. Y es que no se pueden ver de otra forma las aventuras de Atreyu, las ensoñaciones de Bastian, el vuelo de Fujur o la siempre triste muerte de Artax.

Está claro que la película no llega al nivel del libro, que es uno de los que más he disfrutado en mi vida, y que ahora tengo muchísimas ganas de volver a leer. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión...