miércoles, 31 de julio de 2013

Star Trek: en la oscuridad

Cartel 

La anterior entrega de Star Trek me dejó bastante buen sabor de boca, aunque lo cierto es que de esa película solo recuerdo eso, que me gustó.La recordaba como muy divertida, y que me dejó con ganas de más, así que no había motivos para no ver la segunda.

Y lo cierto es que también me ha gustado, es una película trepidante, llena de superfantasmadas (la palabra "fantasmada" se queda corta cuando hay que definir un salto entre naves espaciales como quien salta entre azoteas) y muy divertida. 100% aventura, que es lo que quería ver.

Nuevamente, desconozco su grado de fidelidad a las películas clásicas por lo que no puedo decir si la adaptación es buena o es mala, y no me queda más remedio que valorarla como si no hubiera existido nada antes, por lo que ignoro si el malvado Khan se parece al original, o si los verdaderos Klingon se comportaban de esa manera.

Pero vamos, que la película, con un argumento simple (no deja de ser el del terrorista que se escapa y se oculta en país enemigo, con posteriores complicaciones de la trama y dobles juegos) y mucha acción, y también humor, es un producto de entretenimiento puro. Aunque sí pecaba a veces en las escenas de combate uno no se aclaraba muy bien de quién estaba pegando a quién.

Pero en resumen, mola bastante.

martes, 30 de julio de 2013

Vacaciones de verano

Yabba dabba doo!

Llega la hora de salir, suena la virtual campana y el bolígrafo sale disparado. Por fin son mis vacaciones de verano; 3 semanas y media sin aparecer por la oficina, y que empiezan... ya. Técnicamente mis vacaciones empiezan el jueves, que es día 1, pero mañana es fiesta en Bizkaia, así que ya puedo relajarme tranquilamente.

Así que entre Castro, TdN, Semana Grande y alguna escapada/plan que pueda surgir, podré relajarme y desconectar de valoraciones, correos, citas, llamadas, etc.

Bendito mes de agosto.

lunes, 29 de julio de 2013

Tres60

 
Ganadores de la edición 2013 de los premios Darwin. 

Esta va a ser una crítica destructiva y llena de spoilers sobre una película que no me ha gustado nada y que obviamente no recomiendo, un intento de thriller que tiene más, sin pretenderlo, de comedia absurda. Un argumento insulso, un desarrollo lamentable y unos personajes hostiables, aderezados con unas interpretaciones bien mediocres, echan por tierra lo que podía haber sido una idea interesante.

Pongamos como premisa que una organización de gente muy poderosa conspira en las sombras para traficar con órganos, y que se dedican en su siniestra actividad a conseguir órganos a la carta para quien se los pueda pagar, incluso aunque para ello tengan que secuestrar y asesinar niños. Pues de eso va la película.

El protagonista es Guillermo, un hijo de papá, surfero donostiarra, que se pasa un día por casa de sus padres, al cumpleaños del hermano gilipollas y sumamente hostiable (el estereotipo de niño raro apasionado de la tecnología) y ahí se encuentra con un carrete de fotos, que utiliza como excusa para ligarse a la prima jamelga de su compañera de piso. Esas fotos resultan contener (así lo descubre el hermanito hostiable) unas fotos que parecen indicar que el amigo de la infancia de Guillermo, que desapareció en extrañas circunstancias, fue presa de una red de tráfico de órganos (efectivamente, así fue) Las pruebas: en el mismo carrete hay fotos de su amigo, y fotos con órganos, en las que pone "órganos humanos", con etiquetas en las que están las iniciales de su desaparecido amigo. ¡Se abre un nuevo caso para Guillermo, el surfero detective!

Con el coche que le regala su papi (un Mercedes Benz) se dedica a hacer sus pesquisas. Primero debe descubrir quiénes eran los antiguos dueños de la casa de sus padres. Y como mirar las escrituras es una locura, considera que es mejor ivnestigar qué inmobiliaria hizo la gestión, y tratar de sobornar con bikinis (literal) a la empleada de la inmobiliaria, para que le den el dato.

Como fracasa en su tarea, se va a ver a la madre de su desaparecido amigo, y le pide a la madre si le deja sacar con el móvil una foto a la foto que tiene del amigo, en la que sale con otro chaval, algo mayor que él (¡tenía amigos que no son de su edad, sospechoso!), y cuando está meditabundo, se percata de que en la foto que ha sacado se ve que hay un papel en el que pone "Colegio" con un número de teléfono. Sí, el papel que está en la foto a la que ha sacado una foto. Y se ve.

Oh, una pista de la que tirar. Llama al colegio y descubre que ahí había estudiado su amigo. Va allí y empieza a mirar los anuarios, con lo que descubre que el amigo raro de su amigo se lama Alberto, y era hijo de los anteriores dueños de la casa, así como su nueva dirección.

Pues nada, oye, cuando llega la noche se cuela en la mansión del tal Alberto, que pese a ser una mansión en la zona pija de San Sebastián no tiene alarmas, ni cerraduras, ni perros, ni nada, y se dedica a mirar cuadernos al azar, a ver qué pilla, hasta que se encuentra con una maleta cerrada, donde ve que el tal Alberto es médico, y de esa maleta roba una llave. pero se larga corriendo de la casa, para que no le pillen.

Se va a la clínica privada donde trabaja Alberto, se cuela en su despacho forzando la cerradura con una radiografía (ojalá me lo estuviera inventando) y en el primer cajón que ve, prueba con la llave robada y, bingo, se abre. Así que debe de servir para algo, por lo que mira dentro y coge una agenda, en la que ve que ha quedado con un tal Jean Christophe (que luego resulta ser una señora), y con su mentalidad de jugador de rol deduce que si el master ha dejado ahí esa pista, tiene que ser por algo.

La cita de Alberto con Jean Christophe es en una suite de 1500 euros/noche en un lujoso hotel, así que opta por la única solución lógica que cabe: alquilar la suite la noche anterior, poner cámaras y enterarse de la conversación. Y ya que está, le comenta la jugada a la prima jamelga, que dice que le parece una ideaca lo de compartir la suite esa noche, aprovechando que está cogida y tal.

Para que no sea todo texto, y alegrar un poco la vista, una foto de la prima jamelga.

Y aquí es donde nos encontramos con el momento más realista de toda la película, cuando después de intentarlo ven que no parece buena idea lo de instalar cámaras, pues ya que están pasar la noche juntos, y cuando Guillermo se las ve muy felices, ella se da la vuelta en la cama y le dice "me puedes abrazar"... Recuérdese que ya había mencionado que la película se desarrollaba en San Sebastián.

A la mañana siguiente, parte por no haber podido instalar las cámaras, parte por el calentón que debía de llevar encima, Guillermo tiene a bien colarse en los conductos del aire acondicionado con una videocámara, para espiar a los malos, aunque tenga que tirarse ahí 24 horas tumbado y encogido. A fin de cuentas es surfero, está acostumbado. (No lo digo yo, lo dice él)

Y vaya si le sirve. Al de unas horas se empieza a llenar la suit de malos: Alberto, la señora Jean Christophe, un forense corrupto, un cura... que se lían a conspirar sobre robar órganos, secuestrar niños, trampear autopsias y demás lindezas, mientras Guillermo lo está grabando todo, y sudando la gota gorda. Y claro, por muy surfero jamelgo que seas, si sudas, eso huele. Y los malos se dan cuenta, así que cierran la trampilla del aire acondicionado, y Guillermo se queda sin ver nada. 

¡Pero lo ha grabado todo! Aunque claro, el chico hay dos cosas que no sabe: quién es el maestro Yoda (pero sabe lo que es un giro de 360º) y cómo funciona una videocámara. Y se encuentra con que no ha grabado el sonido, y no tiene pruebas. Pero oye, se da cuenta de que si le van a mandar a tomar por culo en la comisaría, como que da lo mismo. Así que se va a poner la denuncia, y hete aquí que el inspector que le toma declaración, es uno de los malos. "¿Debería poner la denuncia en otra ciudad?", se plantea. No sé, ¿y otra comisaría? ¿Otro cuerpo policial?

Pero el tiempo apremia, y pensar es superfluo. Sabe que el cura va a secuestrar al niño y lo va a encerrar en su iglesia (sin clichés que andamos), así que toca hacer la ruta de las iglesias, para ver cuál es la correcta. Y la encuentran, así que el plan es el siguiente: montar guardia con una tienda de campaña (dos, teniendo en cuenta que va con la prima jamelga) y cuando lleguen los malos... bueno, el plan consiste en montar guardia.

El surfero detective (que las lectoras también tienen derecho a descansar la vista)

Pero la carne es débil, y Guillermo se encuentra a solas con la prima jamelga, esta vez más receptiva que en el hotel, y al de pocos segundos con menos ropa. Pero lo que viene siendo un coitus interruptus cuando llegan los malos con el niño. Guillermo se viste precipitadamente y se cuela en la Iglesia, que está tan vigilada como la casa de Alberto. Aunque putada, el niño está esposado y no se lo puede llevar, así que vuelve al coche, saliendo de casa en modo ninja, sin que nadie le vea.

Y en el coche, se le ilumina la bombilla, llegando a la conclusión de que lo mismo es buena idea llamar a la policía. Claro que en el culo del bosque, tiene a bien no haber cobertura, así que se alejan de la zona, a toda hostia y sin luces, detalle que es aprovechado por un jabalí para cruzarse por el medio. Eso da lugar a una escena sin igual en cuanto a dramatismo y lenguaje cinematográfico, donde sin palabras nos transmiten el horror y la angustia de ver tu vida pasar ante tus ojos en un terrible accidente de tráfico. Eso, o que les grabaron de tapadillo en el Dragon Kahn, porque la cara que ponen es la misma.

Fundido y el prota despierta en un hospital (en la clínica privada de Alberto, ¿en cuál si no?), y se empieza a arancar cables y tubos, como buen paciente. Vemos que ha ido su familia a visitarle, y su hermano (sí, el niño hostiable) le dice que ya es martes, y que la prima jamelga está muy grave, que necesita un hígado o morirá. En ese momento Alberto pasa por ahí, y a punto está de entrar y decirle "guiño, guiño".

Guiño rima con niño... que le den por culo al niño. De la siguiente escena, donde se ve alegremente a Guillermo echando un casquete con la prima jamelga (escena completamente justificada por el guión, ya que deben enseñarnos las cicatrices de la operación) se deduce que opta por decirle a Alberto que pidan un Hígado a Teleórgano, y tan amigos todos.

Fin.

domingo, 28 de julio de 2013

Euskal Encounter 2013

¡Muuuuultipase! 

Diría que fiel a la tradición, aunque no sería muy preciso, dado que de visita tampoco he ido tantas veces. Pero bueno, este año, al igual que el anterior, he ido de visita al mayor evento informático de Euskadi, y desde la desaparición de la Campus, el más grande de España (hay quien prefiere decir "del Estado", pero dado que esto no lo está organziando ningún ministerio, sería una barbaridad conceptual bien gorda)

En cualquier caso, ayer me pasé de visita, a ver a la gente, y a dar de comer al disco duro (¡que no se entere la SGAE, pero en la party se comparten contenidos!), con la pausa para darme de comer a mí mismo, pues aprovechamos para ir a cenar a una pizzería cercana.

Desde luego, tengo claro que no es un plan al que volvería a ir como asistente, cosa que hace unos años sí, ya que me acabaría rayando todo el rato en el puesto haciendo lo mismo, pero como plan para pasar la tarde, no está tan mal. Aunque este año sí me ha dado la impresión de que la gente estaba un poco más autista que en ediciones anteriores.

sábado, 27 de julio de 2013

De bodorrio

Sí, ahí iba sobrio. 

Ayer, cosa rara, tuve que ir con el traje a trabajar. No porque me apeteciera dar un toque de distinción en la oficina, sino porque a la salida de trabajar tenía que ir escopetado a Ereño, donde era el banquete de la boda de una prima de mi señora novia. Y a la ceremonia no pude asistir, pero me daba tiempo al menos a ir a la comida, que no nos engañemos, es la parte buena.

Así que cogí el autobús a Gernika, autobús que tantos recuerdos me trae (de cuando trabajá allí hace 10 años) y una vez allí, un taxi al restaurante, llegando prácticamente a la vez que el resto de la comitiva que iba en el autobús.

Luego una comida verdaderamente pantagruélica, seguida de copas y bailoteo (vaya manera de sudar, entre el calor y los bailes), y hacia las 10 de la noche, autobús que previo paso por Mundaka y Bermeo nos llevaba finalmente a casa.

En la parte anecdótica, que a pesar de ir por la parte de la novia, resultó que conocía a dos de los amigos del novio: uno, por ser conocido de los partidos del Bilbao Basket, y el otro, por haber coincidido precisamente hace 10 años en el Ayuntamiento de Gernika. El mundo es un pañuelo.

viernes, 26 de julio de 2013

Solo en la oficina

Como Macaulay Culkin pero sin drogas.

Ayer fue festivo y muchos afortunados han cogido hoy puente. Concretamente en mi sección casi todo el mundo ha optado por alargar el fin de semana, y como a alguien le tenía que quedar tocarse, ese alguien he tenido que ser yo, y hoy me ha tocado venir (de administrativos, que gente en la oficina, aunque poca, sí hay). Normalmente no me suele importar mucho no coger los puentes, pero hoy me trastoca un poco, ya que ahora debería estar en una boda, en Mundaka, y hasta que salga de trabajar no podré ir. Así que aquí estoy, por primera vez en 6 años, con el traje en la oficina. Se me hace raro.

Y claro, al no haber nadie más, pues toca chupar, como es evidente, mostrador y teléfono. Y algo de aburrimiento, que hoy no hay nada de vidilla en la oficina. Y al estar todo dios de puente, tampoco se genera trabajo. Un poco lo que viene siendo estar de guardia.

jueves, 25 de julio de 2013

Homeland

Los protagonistas. 

Nicholas Brody, un marine americano es rescatado tras 8 años de cautiverio en Oriente Medio y regresa a Estados Unidos, pero la agente de la CIA Carrie Mathison tiene motivos fundados para pensar que Brody puede haber cambiado de bando y esté trabajando ahora para el enemigo.

Partiendo de esa base tenemos Homeland, una serie que ha tenido gran éxito, sobre todo en Estados Unidos, donde el tema del terrorismo, vende bien. 

En mi opinión, la serie tiene un gran comienzo, y las actuaciones del dueto protagonista son espléndidas, pero a pesar del espectacular final de la segunda temporada, es una serie que va de menos a mas, y que tiene pinta de agotar la fórmula rápidamente. El comienzo es muy bueno, y los giros iniciales del guión están soberbiamente llevados, pero no aguanta todo el ritmo, y cae a veces en momentos tal vez no todo lo creíbles que deberían ser, y sobre todo tiene pinta de que corre el riesgo de caer en decadencia y que la fórmula no dé para más, y acabe por ser un "24" de la vida.

Ahora bien, lo que he visto de momento me ha gustado, y es más una crítica a lo que puede llegar a ser que a lo que de momento es. 

Y a modo de curiosidad, que casi al final de la segunda temporada, y después de tirarme la serie viendo al actor Mandy Patinkin, se me iluminó la bombilla y me di cuenta de que era el inolvidable Iñigo de Montoya, cambiando la espada por los despachos.

Y por ser fieles a la tradición, aquí viene la versión con monigotes:

Tom Walker, Saul, Estes, Abu Nazir, Nicholas Brody, Carrie Mathison, Virgil, Mike, Jessica, Dana y Chris.

martes, 23 de julio de 2013

De matxakaos a hamburguesas

Y de beber, licor de albóndigas.

Hoy he tenido comida familiar en un bar del Casco Viejo, y al salir del restaurante hemos pasado por delante del Soiz 3, bar donde tantas veces me habré emborrachado, para ver que se ha convertido... en una hamburguesería (más o menos)

¿Habrán dejado los insalubres matxakaos paso a hamburguesas? ¿Han cambiado los psicodélicos combinados por lustrosos bocadillos? Y hago notar que no es que el local en el que estaba el Soiz 3 esté ahora ocupado por un restaurante, no, es que en el propio Soiz 3 venden comida. Tal vez no sea algo nuevo, pero aunque parezca una chorrada como un piano, me ha impactado.

Sin embargo, los recuerdos etílicos de este bar se remontan a antes incluso de que fuera el Soiz 3 (no confundir con el genuino Soiz, que hasta donde yo sé, sigue existiendo) y se llamaba, creo que "Los hermanos", con cuyas botellas de claro con gas (150 pesetas me suena que costaban) recuerdo haber cogido mis primeras borracheras allá por los 17 años. Casi nada...

lunes, 22 de julio de 2013

Perdidos en la nieve

De Hogwarts al frente

Basada en una historia real de la segunda guerra mundial, en la que 2 soldados británicos y 3 alemanes tuvieron que compartir una cabaña en la inhóspita nieve de Noruega, al ser derribados sus respectivos aviones. Las reglas de la guerra dejarán paso a las reglas de las relaciones humanas, demostrando que no por ser enemigos dejaban de ser seres humanos.

Esta película noruega que fui a ver un poco por ir, resultó ser una agradabilísima sorpresa, ya que es completamente dinámica y te muestra unos personajes a los que es difícil no acabarles cogiendo cariño, y una interesante evolución de su relación, en la que empiezan como enemigos y acaban como amigos, donde la tensión de tener al enemigo dentro se traslada a la tensión de tener fuera a terribles enemigos como el frío o el hambre, que les obligan a colaborar. Y la película es básicamente eso, un canto a la amistad en tiempos de guerra, que une a personas muy dispares, y que no es una cosa de buenos y malos, sino de gente a la que las circunstancias ha obligado a vestir un uniforme u otro.

Y es inevitable aquí fijar especialmente la mirada en el artillero Robert Smith, interpretado por Rupert Grint (famoso por hacer de Ron Weasley en la saga de Harry Potter), dando vida a un personaje bien distinto al joven mago, y protagonizando el tandem Smith-Strunk, que es de lo mejor de la película.

domingo, 21 de julio de 2013

El resto del finde: chupitos y cocinas

Chupitos ñeembuqueños. 

Ayer hablaba de los Edge Days, pero este fin de semana ha tenido más cosas. El viernes, por ejemplo, fue la celebración del cumpleaños del señor Baldrick, que se conmemoró con bebida, tarta y partidas al Rock Band, con guitarra, batería y micrófono, que se llevó parte de mi garganta.

Pero no hasta muy tarde, ya que el sábado por la mañana tocaba ir a Castro, a mirar cocinas, por cuestiones que si bien son evidentes, ya serán mencionadas aquí a su debido momento. Por la tarde los mencionados Edge Days, y por la noche, después de cenar, una cosa con la que últimamente no me prodigo nada: salir de fiesta.

Bilbao estaba muy tranquilo, sin perjuicio de lo cual, estuvimos hasta las 5 de la mañana. Primero en Iturribide, luego en el Casco, y finalmente en la zona de Mazarredo.

Y hoy domingo, día de reptar por casa, cine por la tarde ("Perdidos en la nieve", mañana me explayaré más, pero me ha gustado mucho) y por la noche paseíto, con parada en el Subway.