martes, 31 de marzo de 2020

La oficina en casa

Administración minimalista.

Ayer tocó paseo. Pero antes de que nadie me acuse de transgresor aclaro que fue por un tema de trabajo, pues tuve que ir a Lantik a recoger lo que se ve en la foto: un ordenador portátil para poder teletrabajar sin usar el mío. Además, con este en teoría podremos coger y desviar llamadas, pero digo en teoría porque hoy he tenido que llamar un par de veces al CAU y todavía no me han podido configurar la aplicacion del teléfono. El resto, sin problemas.

lunes, 30 de marzo de 2020

Paneando

Aunque parece un brownie, prometo que es pan.

Como salir de casa para ir a por el pan, aunque se puede, está feo, hoy me ha dado por hacerme mi propio pan, aunque el resultado no ha sido muy allá. Con harina normal en lugar de harina de fuerza, aquello parecía más un bizcocho con corteza que pan, y aunque he seguido las indicaciones de la receta que venía con el robot de cocina, creo que se me ha ido un poco la mano con la sal, y aunque recién hecho tenía su punto, no me ha quedado muy bien. Pero bueno, era mi pan y había que quererlo. 

domingo, 29 de marzo de 2020

Otro fin de semana encerrado

Enjaulado, como cuando opositaba.

Con esto del confinamiento en casa se generan menos cosas para el blog, ya que la vida se ha vuelto un poco monótona y, lo que es peor, no hacer nada acaba dando mucha pereza. Pero tampoco quiero dejar que el blog pase hambre, y como tampoco quiero perder la noción del tiempo, me voy a la socorrida entrada de fin de semana.

El viernes me tocó ir físicamente a trabajar, pues según el cuadrante yo estaba de guardia. Registrar el correo, recoger las llamadas y por el camino cruzarme con mucha gente por la calle, demasiada. Luego la compra y a casa. Por la tarde tocaba partida de rol online (Wu Shing) y por la noche, creo que ver Defenders y jugar al NBA 2k20.

El sábado por la mañana, pintxopote virtual con gente de la lonja, arreglando el mundo por videoconferencia y por la tarde más rol, con la ruta del Oeste de la Tierra Media, FATE acelerado. Por la noche, en acto de masoquismo, me veo el primer episodio de Toy Boy.

Domingo, con la hora cambiada, día de domingo total, que me lo paso básicamente jugando a Borderlands 3. Entre medias, mucho paseo por el pasillo, para parecer que hago algo.

Y bueno, eso ha sido el fin de semana. 

viernes, 27 de marzo de 2020

Judo

Mi sensei.

Debo confesar que no me gustan nada las artes marciales, y que soy muy fan de la máxima de que la mejor manera de ganar una pelea es no tenerla. Pero hubo un lejano tiempo, a finales de los 80, en el que un par de veces a la semana (creo) iba a un gimnasio de Santutxu, donde estaba el Judo Club Gaspar, y donde el entrañable Víctor Gaspar nos enseñaba ese arte marcial.

No mentiré, era (yo) un completo y absoluto desastre. Mi nula coordinación y mi incapacidad de aprenderme las llaves hacía que se me diera fatal, y como no sentía que aprendiera, iba con una absoluta falta de motivación, siendo el único aliciente los puntos que nos daban al terminar la clase, con los que conseguíamos las barritas verticales en el cinturón y al alcanzar la tercera nos podíamos examinar para subir de cinturón (lo que viene siendo un sistema de PX, vaya). Blanco, amarillo, naranja y no sé si llegué al verde o me quedé en el naranja-verde. Me suena que al verde sí llegué, pero más creo que me lo regalaron por pena, porque en el tatami era un despropósito. De hecho, llegué a ir a un par de torneos, más empujado por la presión de grupo que otra cosa, y en ambos fui eliminado a las primeras de cambio (al menos regalaban gominolas a los participantes).

Tengo tan borrado el recuerdo de aquello que ni siquiera sabría precisar cuánto tiempo estuve. Me suena que fueron dos cursos, pero ni siquiera recuerdo cuándo dejé de ir. Solo que cada vez iba con más desgana, por pura obligación. Para más inri, tampoco terminé de encajar demasiado bien con los compañeros, así que no es un recuerdo que eche demasiado de menos.

Por quedarme con algo positivo, me quedo con el profesor, Gaspar, que puede que no supiera enseñarme judo, pero sí muchas lecciones de la sabiduría que atesoraba, pues era un hombre al que daba gusto escuchar.

jueves, 26 de marzo de 2020

Mini Metro

Antes de la catástrofe en New York.

Con tanto tiempo libre, uno descubre juegos nuevos, y en este caso este relajante (al principio) simulador de gestión de transporte suburbano metropolitano que he descubierto para el móvil, que sirve para matar el rato.

Sin una historia ni un esquema prefijado, es un juego procedural que va de lo siguiente: tenemos el plano de una ciudad en la que van apareciendo estaciones de metro, las cuales tenemos que unir con líneas, de forma que los pasajeros que aparecen en una estación tienen que llegar a la estación de su símbolo.

Cada vez que un pasajero llegue a su destino ganamos un punto, y con el paso del reloj, cada vez que completamos una semana, podemos ir ganando trenes, vagones, túneles, líneas... pero cuidado, pues si en algún momento se acumula demasiada gente en una estación, los pasajeros se cabrearán y terminará nuestra partida.

Sin más propósito que ese, unos gráficos simplones (que simulan ciudades famosas) y una música relajante, Mini Metro es una alternativa perfecta para, no sé, pasar los ratos muertos con el móvil mientras esperamos al transporte público. Y esta semana, por cierto, está gratis en la tienda de aplicaciones.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Iron Fist

Loras el ninja.

Después de la magistral Daredevil y sus casi spinoffs Jessica Jones y Luke Cage, le llegaba el turno al hermano pobre (pobre en cuanto a calidad, que en cuanto a poder adquisitivo, es el más forrado de los cuatro), que es Iron Fist. 

Nos cuenta la historia de Danny Rand, un millonario perdido que vuelve después de haber estado desaparecido años en el Himalaya y vuelve convertido en el puño de hierro, un especialista en artes marciales, gracias a su entrenamiento, y tendrá que lidiar con sus dramas mundanos (recuperar su nombre y su empresa) y místicos (enfrentarse a la insidiosa y misteriosa Mano, que ya vimos en Daredevil). 

Vale, ¿y qué aporta, en mi opinión la serie? Francamente, me puse a ella por puro completismo y sin grandes expectativas, pues las críticas la ponían bastante a partir, y porque algún día me gustaría ponerme con Defenders, y para eso sí viene bien haber visto Iron Fist. Por lo demás, sin ser el horror que me habían pintado, sí me ha parecido floja y le costaba captar mi interés, pues ni la trama de la empresa Rand ni la trama de K´un-Lun me atrapaban, y lo único interesante eran las escenas de tortazos, que al menos eran entretenidas.

El cómic de Iron Fist nunca me llamó demasiado la atención, dicho sea de paso, y la serie me la he tomado simplemente como un necesario preludio de Defenders. Lo sé, soy un poco masoquista. 

martes, 24 de marzo de 2020

Llegó Disney+

Reviviendo los clásicos.

Mucho tiempo encerrado en casa es una ocasión a la que le viene muy bien la llegada de otra plataforma de video a demanda que se suma a la fiesta. Esta vez es Disney quien llega, y trae muchos de sus clásicos, así como Star Wars, Marvel y todas las temporadas de Los Simpson, lo que da para muchas horas de entretenimiento.

Todavía tiene sus fallos, algunos de los cuales he visto que se han ido depurando (por ejemplo, a primera hora de la mañana solo se podía coger español latino, no español de España, en el menú) y algunas de la app que aún no van bien (la de móviles no puedo descargarla y la de la Smart TV no permite ver todos los episodios), pero supongo que ya lo mejoraran.

lunes, 23 de marzo de 2020

Teletrabajando

Obviamente no iba a poner la pantalla del curro con datos de verdad.

Hoy sonaba el despertador a la hora habitual, pero después de ducharme, vestirme y desayunar no he ido a la oficina, sino al ordenador. Y no es porque esté de baja ni de vacaciones, sino porque por primera vez (en este trabajo) tenía que trabajar desde casa.

Como suele pasar con estas cosas, los primeros intentos han sido infructuosos. Primero tocaba descargar el programa de VPN, fácil. Luego instalarlo, hasta ahí bien. Llegaba el momento de conectarme a la red... error. Me chivan por el pinganillo que hay que poner otra cosa, lo hago y bien. 

Llega el momento de conectarme en remoto a mi equipo. Paf, golpe contra el muro.

Lo intento de todas las maneras posibles, me aseguro (preguntando a las compañeras que estaban hoy en la oficina) de que está encendido y estoy metiendo bien el número, pero nada. Llamo al CAU... en espera, en espera, en espera... (lógico). Cuando por fin me cogen, les refiero el problema y me dicen que lo van a mirar, que está pasando a más gente.

Espero, espero, espero... vuelvo a llamar a media mañana y por fin me lo pueden solucionar: lo estaba haciendo bien a la primera, pero los servidores estaban tan saturados a primera hora que por eso no autenticaba bien.

Por fin con eso he podido tomar el control de mi ordenador y puedo trabajar con normalidad (o toda la normalidad que me permite no tener a los usuarios al lado, no tener el papel en la mano y no poder coger ni desviar llamadas del call, que será la pelea de mañana).

domingo, 22 de marzo de 2020

Drácula (BBC)

Necesita un palillo para quitarse una plaqueta que se le ha quedado entre los dientes.

De la mano de los creadores de Sherlock le llega el turno a otro clásico de la literatura, el vampiro más famoso de Transilvania en una serie que es difícil de clasificar, o al menos es difícil hacerlo sin reventar el volantazo argumental que pega la serie al final de su segundo capítulo (la serie, muy inglesa ella, tiene tres capítulos de 90 minutos cada uno).

Pero antes de contar de qué va ese giro (y realmente contar de qué va la serie) opinaré de lo que nos enseñan los dos primeros capítulos, una nueva visión de la novela de Bram Stoker, pero dando más protagonismo a la hermana Agatha (Dolly Wells), aquí una estudiosa de lo oculto y sin lugar a dudas el mejor personaje de la serie y protagoniza unos duelos interpretativos con Drácula (Claes Bang) que son toda una joya. 

Relatando algunos de los pasajes más emblemáticos del libro (cautiverio y fuga de Jonathan Harker o el viaje del Demeter, al que dedica todo un episodio) y otros con los que se toma más libertades, nos genera una atmósfera truculenta e inquietante que a veces puede regodearse demasiado en lo visualmente doloroso (menuda fijación con las uñas, oigan).

Pero lo dicho, la serie va de que estamos viendo una cosa y de repente la acción pega un salto de 123 años en el tiempo y nos muestra al Conde Drácula en el Londres de 2020, aportando también versiones modernas de algunos de los personajes más emblemáticos del libro, como Lucy Westenra, el Dr. Seward o Renfield.

A ver, la idea está bien y me gusta, además no está del todo mal hilada y podría entenderse que los dos primeros capítulos no son sino un preludio para lo que realmente nos quiere contar, pero sin ser un despropósito absoluto, no me gusta cómo resuelve algunas de las cosas, con cosas que narrativamente cuesta creer y una resolución final que se me queda un poco pobre.

Afortunadamente, iba sobre aviso, de modo que me esperaba algo tan terrible del tercer capítulo que lo que me he encontrado no me ha parecido tan mal. Además, quien quiera ver solo una revisión del mito de Drácula sin perderse en moderneces, siempre puede asumir que ni el tercer capítulo ni los últimos cinco minutos del segundo han existido, y tener una miniserie completamente disfrutable.

viernes, 20 de marzo de 2020

Último día de curro hasta...

Me llevo deberes a casa.

Hoy, como cualquier otro día, el despertador ha sonado y me ha tocado ir físicamente a trabajar, pues aunque hemos cerrado el registro, se supone que sigue llegando documentación física por correo y nos toca ir, de dos en dos, como los guardias civiles. Y a mí me tocaba ir hoy.

Lo que es papel poco, pues en total han venido 6 cartas certificadas y un par de sobres marrones, un curro que se despachaba en 15 minutos. Peor ha sido el teléfono, que no paraba de sonar, y era muy frustrante, puesto que al ser de los pocos sitios en los que había gente, nos llamaban para todo, incluso para cosas que no tenían nada que ver con la Diputación. Y era frustrante porque no había manera de llamar a ningún sitio.

A eso de las 13:30, terminado el horario de atención telefónica, me he ido a casa, sin saber cuándo volveré. En principio el viernes que viene, que vuelvo a estar yo de guardia, pero esto es tan cambiante que nadie sabe. Y conmigo me he llevado el manual para poder hacer teletrabajo, así que el lunes trabajaré, sí, pero desde casa.