martes, 19 de mayo de 2009

Malvadas trabajadoras sociales

Así nos las podrían describir

Antes de que nadie piense cosas raras aclararé que esto va de cosas que me pasan en el mostrador, y previamente, un par de nociones del funcionamiento de la Renta Básica (ahora Renta de Garantía de Ingresos, según la nueva ley): El interesado en solicitar la ayuda debe presentar primero los papeles en los servicios sociales de base de su Ayuntamiento, papeles que luego nos llegan a nosotros. Igualmente, toda modificación, "me he casado, he trabajado un par de semanas, he tenido un hijo, me he mudado..." deben notificarlo ahí. No a nosotros, sino que tienen que hacerlo ahí.

Pero claro, por vagancia, por acelerar, o vaya usted a saber por qué, muchos intentan siempre puentear los centros de base, pretendiendo que lo hagamos nosotros directamente, usando a veces excusas de lo más peregrino. Ante la instrucción "este papel no lo tienes que traer aquí, se lo tienes que llevar a tu asistente social" muchos dicen que "es que no me coge los papeles", o "es que la trabajadora social me tiene manía" (literal), al "es que es muy malaaaaaa..!", o directamente van a una de las frases universalmente falsas que es "es que la trabajadora social me dijo que trajera esto". Claro, no tenemos otra cosa que hacer que usar a los usuarios de Renta Básica de mensajeros.

Pero la palma se la lleva un señor (por decir algo) que ha venido hoy a la mañana, que me contaba la pena de Murcia, y nunca mejor dicho, pues decía que por tener un terreno que no tenía le denegaban la ayuda, pero que él no tenía nada. Bueno, que tenía, pero que no era suyo, que a decir verdad estaba a su nombre pero no era suyo, y que no podía corregir eso porque no tenía dinero ni para el notario. Consulto el ordenador, y hete aquí que este señor ni tiene ni ha tenido nunca un expediente de Renta Básica.

Le menciono ese insignificante detalle, y le digo que posiblemente esa ayuda denegada de la que me habla será otra cosa, algo del ayuntamiento, y que si no es Renta Básica, pues puede contarme lo que quiera, que le escucharé sin problema (a fin de cuentas, mostrar algo de empatía es parte del trabajo) pero que le soy tan útil como lo sería quejarse en la frutería de que lo que has comprado en la pescadería está en mal estado, y que cuando se trate de un expediente de Renta Básica podremos hacer algo, pero mientras tanto no.

Entre historia e historia va saliendo que cobra por ahí una pensión por minusvalía de 500 euros (a saber si cierto o no, pero en todo caso poco coincidente con su historia inicial, como tampoco su ropa, relativamente decente, parecía encajar con la de una persona que dice vivir en unas obras entre cartones) pero bueno, le digo lo de la Renta Básica, que donde tiene que ir es a su centro de base, que si no poco podemos hacer, y me dice que como están emperrados en lo del terreno de Murcia, pues que no nos envían los papeles. Explicarle que eso no va así, que en todo caso la trabajadora social nos mandaría los papeles con una propuesta de denegación era en vano, era como explicarme a mí algo de solfeo: inútil.

Y lo malo es que se iba formando más y más cola, mientras este señor seguía contando sus penas. Y de verdad, no tengo ningún problema en escucharle y en aguantarle, por más que le haya explicado 20 veces lo mismo y siga en sus 13. Pero el resto de los que estaban en la cola no tenían la culpa, así que finalmente he tenido que cortarle, ya que además eso no llevaba a ninguna parte.

Reseñaré también al gilipollas del día, un tipo que ha venido a última hora con un cobro indebido y bastantes ínfulas. Ya me ha costado que me dijera, en vez de arrojarme el manojo de papeles, si lo que quería era recurrir o mostrar la conformidad, y cuando me ha dicho que quería recurrir, ha costado no poco decirle que en su derecho está, pero que esas cosas se hacen por escrito.

Ya a regañadientes se ha ido al rincón a "redactar" su escrito, y cuando viene tiene a bien exigirme que le haga las fotocopias (del tema fotocopias hablaré otro día) y ante mi negativa a fotocopiarle todo un taco de folios me pregunta por la fotocopiadora que tenemos en el mostrador, y le explico que esa fotocpiadora está para otras cosas, y me espeta un sorprendente "¡claro, y nos hacéis pagar las fotocopias a los contribuyentes!". Lógicamente no he podido evitar informarle de que esa fotocopiadora... la pagan los contribuyentes. Y ahí se ha marchado con sus malos modos, con un "gracias por nada", refunfuñando que no le importa pagar las fotocopias, que no es por dinero, etc... ¡Qué educación, qué modales, qué exquisitez en el trato, qué..!
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