lunes, 4 de enero de 2010

Año nuevo, spinning de nuevo


De 365 días que tiene el año y tuve que dejar a Rudolph en el veterinario en Nochebuena.

Acostumbrarse a no ir al gimnasio es fácil, peligrosamente fácil, pero entre una cosa y otra, en estas fechas es algo más difícil encontrarle huecos, y encima a eso hay que sumar la ingesta suplementaria de alimentos. Pero cuando empieza el año, toda lista de propósitos implica "gimnasio", y esta vez no iba a ser menos. Aunque bueno, realmente no consideraré que 2 semanas de ausencia cuenten como haber "dejado de ir".

Pero cierto es que acostumbrarse a ir es jodido, el cuerpo sufre y llora cual Niño Jesús a cada pedalada, pero lo que se gana en 100... se pierde en 1, y hasta volver a coger el ritmo, tendré que esperar un mes o así, pero bueno. Nadie dijo que esto fuera fácil.

Además, hoy ha habido suerte, y de todas las modalidades de spinning, hoy tocaba la Quemagrasas, que pese a su hostil nombre es la más ligerita, y por tanto la más indicada para el retorno al noble arte de chupar rueda.

A ver qué tal se da el retorno a otras modalidades de gimnasio.
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