jueves, 28 de enero de 2010

La Herencia Valdemar

No es una película, es media película.

Comienzo diciendo que su director, José Luis Alemán, me debe dinero.

Porque esto no es una película. Es una estafa.

No se me entienda mal. No es mala, de hecho, es bastante entretenida, plantea una historia interesante, y aunque algunas actuaciones dejan algo que desear, se deja ver. El problema es que se salta uno de los pilares básicos de la narración, y obvia que de nada sirve un buen planteamiento si el nudo no tiene desenlace.

Y menos aún cuando el desenlace es un burdo "continuará", incluyendo, al más puro estilo teleserie, imágenes del próximo capítulo. Como lo cuento. Por tanto, me considero estafado como espectador, porque he ido a ver una película y solo me han dado media.

La historia en cuestión, tiene dos escenarios. Uno, el presente, donde una tasadora inmobiliaria debe ir a investigar una mansión abandonada, al más puro estilo Alone in the Dark (el videojuego, claro) y suceden eventos que obligan a que un investigador privado se ponga en marcha. La trama se olvida completamente de la tasadora, y al investigador le cuentan un relato. Relato que es el otro escenario, la historia de la macabra mansión Valdemar, y de los personajes que la poblaron, que es realmente de lo que va la película.

Aunque con todo colgando, lo que hace que el espectador se esté preguntando qué es lo que está pasando en el presente. Y cuando terminan de narrar la historia, pof, se acaba la película. Sensación de pasmo para el espectador, que se va convirtiendo en ofensivo insulto cuando plantan flashes de lo que se supone será una secuela, ambientada, esta vez sí, en el presente.

En cuanto a la ambientación cthulhuoidea, pues el relato de la mansión es bastante lovecraftiano, la verdad, y nos presenta a personalidades del mundillo como Aleister Crowley, Bram Stoker, Puccini o el propio HP Lovecraft, realizando una ceremonia a la que llaman "rito de Dunwich", y en uno de los flashes vemos que la segunda película amenaza con la presencia nada menos que del mismísimo Cthulhu.

La película no negaré que es interesante, al menos a mí me pareció divertida, y tampoco encontramos tantas películas españolas frikis, lo que le da puntos. Pero todo lo positivo que pudiera tener se va por el sumidero por la sensación de haber sido timado con que se sale de la sala. No todo lo que sirve para televisión sirve para cine.
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