martes, 26 de enero de 2010

Sherlock Holmes (by Guy Ritchie)


-¿Cuál es su queso favorito, Sherlock?
-El emmental, querido Watson.

Hay dos formas de ver esta película. Una es salir indignado del cine, al grito de "¿qué han hecho con Sherlock Holmes?" y pensar que Sir Arthur Conan Doyle se retorcería en su tumba si la viera, o la otra, que es ver que estamos ante una divertidísima película de aventuras, digna secuela, sin pretenderlo, de la genial "El secreto de la pirámide" y que ofrece al espectador lo que le promete, resultando además, bastante más fiel al espíritu del personaje de lo que pudiera parecer.

Se puede decir, sin equivocarse demasiado, que esta película no es fiel a las novelas, pero seamos serios: el propio Sherlock Holmes era bastante poco fiel a sí mismo, y Doyle lo reinventaba constantemente al ritmo de sus necesidades económicas. Y francamente, si Doyle resucitara y viera la película se retorcería, sí, pero de placer. Primero por los beneficios económicos, claro, y segundo, porque creo sinceramente que esto se parece bastante al Sherlock que él hubiera concebido de vivir en el Siglo XXI.

Me gusta porque sobre todo mantiene la esencia primigenia del personaje; su espíritu analítico, su capacidad de extraer ingentes cantidades de información de hasta el más mínimo detalle, compartiendo con el lector (en este caso espectador) sus razonamientos. Con las salvedades, claro, de las diferencias del lenguaje literario y el cinematográfico.

Respeta también el que es el pilar más importante del detective de Baker Street 221 bis, sin el cual no se entiende este personaje, que es el Dr. Watson. Está claro, no se parece a ningún Watson que hubiéramos visto hasta ahora. Al menos yo nunca me imaginé al doctor repartiendo mamporros. Pero no es el hecho de que sepa pelear o no lo que le define (y siendo ex-militar, lo suyo es que sepa) sino que es el complemento perfecto. El pilar de cordura y confianza de Holmes, su imprescindible Sancho Panza.

Se nota también la mano de Guy Ritchie (Snatch, Lock&Stock, Rockanrolla) que introduce con audacia elementos muy dispares en la coctelera, y el resultado es sorprendentemente grato. La película es divertida, está bien hecha, y respeta la esencia.

En cuanto al personaje de Holmes, pues tal y como está concebido, y al igual que pasara con Ironman, pues solamente podía ser interpretado por Robert Downey Jr, quien nos regala nuevamente una excelente interpretación de sí mismo, y no desentona Jude Law, aportando el contrapunto de sobriedad al toque canallesco de Downey.

Y como premio, una ilusionante y nada disimulada puerta abierta para la secuela.
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