martes, 1 de octubre de 2013

Las brujas de Zugarramurdi

Con fabulosos efectos especiales: Mario Casas actúa bien.

¿He dicho ya que soy fan de Álex de la Iglesia? Sí, concretamente lo digo cada vez que comento una película suya, y esta película es un ejemplo de por qué.

Con "Las brujas de Zugarramurdi" vuelve el Álex de la Iglesia gamberro e irreverente de "El día de la bestia", con tintes que recuerdan al hostil y siniestro vecindario "La comunidad", y sacando, como siempre, lo mejor de los actores. Hasta el generalmente mediocre Mario Casas da aquí el pego con un personaje prácticamente autoparódico (no así Carolina Bang, que es físicamente espectacular, pero no demuestra ser una gran actriz). Y a título de curiosidad, vuelven a coincidir "Los hombres de Paco"; Mario Casas, Hugo Silva y Pepón Nieto.

La película muestra dos partes bien diferenciadas; una, e incluso así lo dicen, es un GTA a la española, con un espectacular atraco y su posterior persecución. La otra, la película que cambia de registro cuando llegan al siniestro (pero bello) Zugarramurdi, lugar de misterios y brujas. Si durante la primera parte lo que tenemos es una intensidad que no decae, cuando llegan a Zugarramurdi pasamos a una atmósfera inquietante, completamente Lovecraftiana, para acabar con una apoteosis delirante, y un epílogo que descolocará a muchos, pero que a mí me encantó. Pero lo más importante, que el ritmo es en todo momento adecuado, y la diversión nunca llega a decaer.

Si acaso descoloca un poco que en un pueblo de la Navarra tan profunda los aldeanos hablen entre sí en perfecto castellano, pero seguro que no es algo de lo que el director (bilbaíno de pro) no se habrá dado cuenta.

Spoiler!
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