jueves, 17 de julio de 2014

Sherlock

Holmes y Watson

Descubrí esta serie hace mucho, justo cuando acababa de salir y la puse a bajar aunque por A o por B no llegué a verla. La premisa me llamó, un Sherlock Holmes modernizado, y cuando ya se puso de moda me acordé de ella y bastante más tarde, me puse a verla.

Sherlock es un lavado de cara y modernizado al famoso detective de Baker Street, cambiando lo justo para parecerse a lo que posiblemente hubiera escrito Arthur Conan Doyle de vivir hoy. Así, juegan un papel muy importante las nuevas tecnologías y reviste de forma muy elegante los elementos que por demasiado victorianos quedarían tal vez excesivamente anacrónicos. Pero guardando un más que fiel respeto a la obra original, siendo los personajes principales y secundarios perfectamente reconocibles, y las historias más conocidas están traspuestas con bastante ingenio.

Uno de los puntos que más me gusta es la forma que tiene la serie de expresar gráficamente cómo funciona el cerebro de Sherlock, magistralmente interpretado por el alienígena Benedict Cumberbatch, al que no le anda a la zaga su fiel John Watson (Martin Freeman), aquí veterano de guerra, pero de Irak.

La pega, por decir algo, es que los capítulos son excesivamente largos para ser una serie (90 minutos), tratándose más bien de películas, aunque cada uno de ellos está cuidado con mimo. Claro que de no ser así, tendría delito, ya que las temporadas son de 3 capítulos cada una, y se toman su tiempo para sacar las nuevas.

De momento he visto dos temporadas (mejor la primera que la segunda), y ya con calma me veré la tercera, mientras espero a que en 2015 salga la cuarta.
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