domingo, 26 de junio de 2016

La subasta Campbell

Imagen promocional.

Toca hablar de un divertido evento que me ocupó la tarde del sábado; "La subasta Cambell", de Tindalos Games, una actividad con elementos de Escape Room, rol en vivo y dinámicas de grupo que tenía, como premisa (nadie lo acertaría por el nombre) una subasta, en la que los misteriosos y caros artefactos de un excéntrico millonario salían al mercado, dejando salir a la luz secretos muy siniestros y un enigma que desentrañar.

De la actividad me gustó mucho cómo integraba la tecnología con la trama (a pesar de que los fallos de la tecnología, como esa wifi que no llegaba a todas partes podían a veces estropear alguna escena interesante), pues todos los objetos importantes para la partida tenían un código QR, con la descripción y tenía efectos en la trama, de manera que quedaba registrado quién había interaccionado con qué objeto (por ejemplo, haber escaneado las instrucciones de una máquina antes hacía que el resultado de escanear dicha máquina fuera distinto a si lo hacíamos sin haberlas visto) y aunque había algún punto a depurar en este sentido, la idea me pareció una genialidad.

Otra cosa que me gustó mucho es que a pesar de ser mucha gente (tal vez demasiada) y tener participantes de estilos muy distintos (desde roleros 100% teatrales, como pueda ser mi caso hasta gente que no había jugado a rol en su vida y solo tenía interés en la resolución de puzzles), se conseguía combinar a gente tan variopinta, que cada uno jugara en el estilo en que se encontrara cómodo y no se estropeara la experiencia lúdica de los demás. En ese sentido muy bien.

También ayudaba la zona de juego, una casa llena de habitaciones en las que perderse, con su ático en obras y su sótano decorado para resultar especialmente inquietante y siniestro, que creaba bastante ambiente y daba más credibilidad a algunas escenas.

A eso le sumamos el picoteo, del que destaco una soberbia selección de zumos caseros y el buen rollo que hubo en general entre todos los asistentes y me quedo con la sensación de haber tenido un plan casi perfecto, siendo el casi porque faltaba lo más importante: alguien que no ayer pudo estar, pero que espero que pueda venir a futuros eventos del estilo.
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