jueves, 11 de octubre de 2018

(Des)encanto

El terceto protagonista.

La esperada nueva serie de Matt Groening, de quien sobran las presentaciones, llegó en verano de la mano de Netflix, y no comparto las malas críticas que ha recibido, pues no solo resulta tremendamente divertida, sino que poco a poco va sentando las bases y plantando las semillas de una serie que, si se le da tiempo, puede llegar al nivel de sus hermanas Futurama y Los Simpson.

Aunque mucha gente esperaba una versión medieval de Futurama, (Des)encanto trata de innovar, y renuncia al formato tan episódico de las otras dos series para probar con un formato más serial. Es cierto que al principio le cuesta arrancar y que el humor queda un tanto encorsetado, pero se ve que es un proyecto a largo plazo, que va ganando muchísimos puntos a medida que va creciendo el mundo y se van definiendo los personajes secundarios (la verdadera clave en este tipo de series), y que si logra la continuidad que merece, irá claramente en ascenso. 

Además, el enorme cliffhanger con el que cierra la primera temporada, hace que con más ansia desee que tengamos una segunda temporada de (Des)encanto, que a mí me ha encantado.

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