jueves, 13 de marzo de 2008

¡INTENNEEEEEEE!

Mi ordenador, debidamente conectado a la mejor página de la red.

Esta entrada tiene algo especial, pues es la primera que escribo desde mi ordenador, lo cual significa que el ordenador ha sido correctamente montado, y salvo que tenga poderes mágicos y maravilosos, cosa que no me consta, funciona perfectamente la red, y otra pequeña batalla ha sido superada.

No así la temible batalla que me enfrenta desde hace unos días a la luz de la cocina. Los asistentes a la fiesta inaugural pudieron comprobar cómo el tubo fluorescente de la cocina titilaba, confiriendo a la cocina un aspecto de sala de interrogatorios de la Guardia Civil, para unos días después terminar de morirse.

Pensé que el problema estaría en los tubos propiamente dichos, y tras hacer un autocursillo acelerado de bricolaje y tareas del hogar, conseguí, no sin esfuerzo, sacar un tubo, para poder ir a la tienda y decir "quiero uno como éste".

Monté las dos bombillas y mágicamente, la cocina se iluminaba, así que me fui, con el triunfal sabor de la victoria, pero más tarde, cuanmdo volví a casa, Baldrick me notificó que la luz había decidido dejar de pasarse por aquí.

"Debe de ser el cebador", pensé, así que lo miré y remiré, coloqué y recoloqué, para acabarme cagando y recagando en en diversas deidades, ya que no funcionaba, y hoy he dado el siguiente paso lógico: ir a la tienda y comprar dos cebadores nuevos, que valen 4 perras.

Pero mi gozo en un pozo, cambiados los cebadores, los tubos, bien fijados los tornillos, la toma de corriente correcta... y nada, me supera. Me veo incapaz, así que de momento, va ganando la cocina 1-0.

Pero masco y rumio mi venganza, pues esta guerra la pienso ganar (aunque sea con aliados)

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