lunes, 19 de mayo de 2008

La furia de Drácula


La Furia de Drácula es un juego de tablero que aunque data de 1987 se ha hecho más conocido por su moderna (y bonita) edición, de Fantasy Flight Games, casa que destaca por el precioso diseño de sus juegos.

En él, los jugadores se pondrán uno en la piel del afamado vampiro, y los demás serán Mina Harker, su padre Lord Godalming, el famoso cazador Abraham Van Helsing y el Dr. Seward, en su lucha contra el Señor de la Noche.

El tablero es un mapa de Europa, en cuyas ciudades los cazadores tienen que descubrir a Drácula antes de que transcurran 6 días, pues de lo contrario él ganará. A diferencia de ellos, que mueven su figurita por el tablero, la posición de Drácula es secreta, y se marca mediante cartas, que va colocando en orden, con lo que su movimiento permanece en secreto, y deducir dónde se encuentra es la parte primordial y más divertida de este juego. "Veamos, hemos descubierto que hace 2 turnos estuvo en Bucarest, con lo que tiene que estar por narices a dos ciudades de ahí".

Aunque esto no es tan fácil ni tan difícil. No es tan fácil, porque Drácula tiene también sus recursos, que le permiten mover en ocasiones más de una "casilla", permanecer oculto, o volver sobre sus pasos. Y no es tan difícil porque no puede usar las cartas muchas veces seguidas. Hay un "rastro", que es de hasta 6 cartas, y no puede llevarse una carta de ciudad a la mano hasta que ha puesto otras 6 detrás, lo que a veces limita mucho su itinerario. Además, las cartas de mar tienen el dorso distinto, con lo que si toma un barco, los cazadores lo sabrán.

Otro detalle que hace posible detectar a Drácula son los "regalitos" que éste va dejando por las ciudades en las que se deja caer, que pueden ser trampas, sicarios (¡Renfield!) o vampiros, con los que hay que tener mucho cuidado, pues si no se eliminan a tiempo aceleran enormemente la partida en favor del amigo Vlad. Los encuentros ayudan a descubrir a Drácula, pero son muy desagradables.

En cuanto al movimiento de los jugadores, mucho más convencional, pueden ir por barco, a caballo o en tren, siendo ésta última una opción que permite ir más rápido, pero que nos deja a merced de los dados, nos expone a que una mala tirada nos haga perder el turno. Y obviamente Drácula nunca cogerá un tren, tiene demasiada categoría para eso.

Aún no he explicado cómo pueden ganar los cazadores, aunque la respuesta es la obvia; tienen que cazar a Drácula y matarlo. Aunque éste acostumbra a no dejarse, y para ello es preciso que los cazadores se coordinen bien, y hagan acopio de armas, aliados y ajos, y a poder ser cazarlo de día, cuando sus poderes son mucho más débiles.

Para marcar si es de día o de noche, hay una fichita que va moviendose por el tablero, habiendo 6 fases en cada día; 3 de noche y 3 de día, con lo que las gotas de sudor frío van surcando las sienes de unos u otros según se acercan el anochecer o el alba.

Entre los elementos de que los cazadores disponen para fortalecerse, hay equipo, lo cual incluye armamento diverso (escopeta, pistolas, estacas...) objetos sagrados (crucifijos, hostias, agua bendita) y cosas diversas (caballos más rápidos, perros, periódicos con pistas...) y sobre todo las cartas de evento, parte fundamental del juego. Hay de dos tipos, luminosas (para los cazadores) y oscuras (para Drácula) y la parte graciosa es que como se roban de la parte de abajo de la baraja, no hay forma de saber qué es lo que va a salir, con lo que robar una carta de evento es un riesgo que solo los cazadores pueden decidir si están dispuestos a correr...

Poco más puedo añadir que no haya dicho, salvo que este juego, aunque se me da fatal, me gusta bastante, y que lo mejor es, además de la preciosa edición con sus figuritas y su material, que es cooperativo, todos contra Drácula.

Y para dar algo de sabor draculesco a la entrada, un vídeo musical muy adecuado:

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