viernes, 6 de junio de 2008

Adiós al club

Logo de los Illuminati, sociedad secreta que daba nombre al club.

Ayer se confirmó el cierre de otra etapa importante de mi vida, aunque sería más correcto decir que se confirmó algo que llevaba tiempo siendo una realidad, ya que aunque fue ayer que dejé el club de rol, lo cierto es que llevaba meses sin pisar el local. No porque haya cambiado de aficiones, sino porque desde que tengo casa, me resulta más cómodo jugar en el salón que ir hasta el local, y era tontería pagar por nada.

Me apunté al club hará casi 8 años, cuando se llamaba Imago Mundi, y era bastante más populoso que ahora. Teníamos un local que más parecía un txoko, con su cocina, sus sofás, sus varias habitaciones... Y a un precio bastante majo.

Pero nada es eterno, y llegó la hora de mudarnos, allá por finales de 2004, y encontramos un local bastante majo en Rekalde, en un edificio de oficinas, que no era tan grande como el otro, pero que tenía sus ventajas. Pero el club atravesaba momentos difíciles, había malos rollos internos, muchos habían ido dejando la asociación, y nos topábamos con que siendo los que éramos, no teníamos dinero suficiente para hacer frente al alquiler, y que todo el mundo pasaba de todo, fue la época en la que intenté echarme el club a las espaldas, y me sentía desbordado, tratando de tirar de todas partes a la vez, intentando solucionar algo que estaba herido de muerte, pero luchando porque no quería dejar morir al club.

Lamentablemente, hay enfermedades que no se curan, y aunque aguantamos unos meses, llegó el momento en el que la cosa hizo "puf". Y cada uno se fue por su lado. Una de las facciones se quedó con el nombre de la asociación, y otra de las facciones, la que podría decirse que era la "mía" retomó el antiguo nombre de Illuminati y cogieron un local más pequeño, casi minúsculo, en el mismo edificio. Y digo cogieron porque al morir el club mi ilusión por sacarlo a flote se desvaneció bastante, así que, aunque me quedé con ellos, dejé bien claro que en adelante no quería implicarme tanto, y que me limitaría a ser un socio más, pagar mi cuota y usar el local. Y así ha sido hasta que por las razones descritas me di cuenta de que ya no me merecía la pena seguir.

Como ya dije, técnicamente es otra etapa que se cierra, pero que sin duda ha merecido la pena, ya que juntando cosas buenas y cosas malas el balance es netamente positivo, y nada me quitará los buenos ratos que he pasado ahí y a toda la gente interesante que he conocido gracias al club, y la certeza de que si volviera al pasado, al día en el que opté por apuntarme, lo volvería a hacer.
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