jueves, 5 de junio de 2008

De mudanza (en el curro)

La nueva lámpara

Aires de cambio en el trabajo. El departamento en el que trabajo está en constante crecimiento, y aunque hasta hace poco compartíamos espacio físico con los compañeros de la otra sección, recientemente se han trasladado a otro edificio, con lo que ahora queda más espacio para nosotros.

Ello supone que abandonamos el cubículo en el que estábamos medio marginados, para pasar a las mesas que han quedado libres, más cerquita del resto de los compañeros, y sobre todo, con más luz, que las mesas que teníamos hasta ahora eran más bien oscuras (de hecho no pasaban los mínimos de la revisión ergonómica) y ahora parece que estemos en una discoteca.

Pero lo mejor, sin duda, es que ya no tengo la puerta que da al archivo detrás, y por fin me libro del clin-clon de gente yendo y viniendo, y sobre todo, de tener que estar cerrando la puerta cuando se atascaba y no cerraba bien.

Así que en cuanto nos han dado el adelante, hemos arramplado con los ordenadores, impresoras, carpetas y material de oficina diverso, y ya hemos tomado posesión de nuestro nuevo espacio de trabajo. A fin de cuentas, se acerca el verano, época en la que muchos deportistas cambian de lugar de trabajo, y nosotros, aunque en menor medida, no queríamos ser menos que ellos.

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