martes, 7 de julio de 2009

Pues era la batería...

Esta no.

Esta tampoco.

El problema del coche era la batería. "Vaya chorrada", pensarán algunos, "¿Y al nota este no se le ocurre comprobar eso lo primero?"

Pues sí, claro que se me ocurre, pero también se me ocurre que el miedo atávico a abrir el coche sin desactivar antes el antirrobo para que no se bloquee el coche y toque reprogramar (y repagar) hace que lo de abrir el coche (y comprobar la batería con el coche cerrado es harto difícil) fuera una opción o viable.

Pero el problema, o la parte circense-divertida, ha sido cuando ha venido el de la grúa del servicio técnico, que para poder llevarse el coche necesitaba que estuviera en punto muerto, y dado que mis poderes telekinéticos no están aún desarrollados del todo, ha tocado, a fin de evitar la cerradura mortal, entrar... por el maletero.

El coche ha ido al taller, y allí hemos comprobado que, en efecto, se había acabado la batería. Lo que no sé es cómo, porque la batería es nueva, y las luces no las había dejado puestas. Pero en fin, un coche viejo, es lo que tiene.

Lo peor, la cara de tonto que se le queda a uno después de explicarle al del RAC toda la batalla del antirrobo, para que luego fuera la batería, tener que ir hasta el taller para una cosa que me podían haber solucionado al instante y tal. Pero es que, claro, después de ver los huevos al toro, es fácil decir que es macho, y no tenía forma de saber si lo qu fallaba era la batería o el antirrobo.

Estoy convencido de que si el tipo del RAC tiene blog, hoy su entrada empezará por "hoy he tenido que atender a un gilipollas con un Opel Omega verde que..."
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