lunes, 7 de noviembre de 2011

Las aventuras de Tintin

Una adaptación casi perfecta.

Crecí leyendo los cómics de Hergé, y debo de haber leído cada tebeo de Tintin cerca de una veintena de veces, sin exagerar. Sin duda hay muchas cosas que se le podrían achacar, pero en todo caso es un personaje icónico, con historias llenas de aventura y humor. No es la primera vez que intentaban hacer una película de Tintin, si recordamos las vergonzantes Naranjas azules o el Toisón de oro, en imagen real, y con bastante más tino, el Lago de los tiburones.

En esta ocasión han optado por la vía intermedia de la animación en 3D realista, sobre actores reales, tal y como hicieran con Polar Exprés. Lo cierto es que yo iba receloso al cine, y me temía lo peor. Además, suelo ser bastante purista cuando de adaptaciones se trata, y no quedaba muy lejano el horroroso Capitán Trueno. Lo admito, iba con miedo de que con Tintin desgarraran otro mito de mi infancia.

Pero no. Me ha encantado. Acción a cascoporro, humor y aventura a raudales. Y lo que es más importante: montones de referencias a los cómics, muchas evidentes, muchas sutiles. Referencias a los cómics que eran muy de agradecer.

Había cambios, claro está. De hecho, lo que empieza siendo "El secreto del Unicornio", con cambios importantes (en el cómic Tintin compra el barco para regalárselo a su ya amigo Haddock, mientras que en la película es antes de conocerle), se convierte pronto en una mescolanza de ésta con "El cangrejo de las pinzas de oro" (donde conoce a su marino amigo), para desmarcarse de lo contado en los cómics y contarnos otra historia. Aunque tal vez lo correcto sería decir que sigue un camino distinto para llegar al mismo sitio. Soy, generalmente, poco amigo de los cambios. Pero los que han introducido aquí me gustan. Crean una historia nueva, usando los elementos ya existentes, de forma que el espectador pueda aún sorprenderse aunque conozca los cómics. Se toma algunas licencias más grandes que otras (el pobre Sakharine puede dar fe de ello) pero lo hace con gracia, así que pasa sobradamente el corte.

Y claro, lo que es de importancia vital en estos casos: es divertida. Es más, yo diría que es divertida, lo que es de vital importancia en estos casos.

Como dije, mete cambios, pero consigue ser fiel al universo Tintin. Cuenta cosas que no pasan en los cómics, pero que perfectamente podrían haber sido así. Algunas cosas es cierto que quedan un poco forzadas, como la irrupción de ciertos señores con bigote en África. Pero no olvidemos que esas cosas ya eran así en el original, por lo que nada podría objetarse.

En cuanto al aspecto visual, pues una maravilla. Consigue una simbiosis perfecta entre viñeta y mundo real, permitiendo reconocer al instante a los personajes secundarios (Néstor, Allan, Castafiore...) y darles vida, sin que por un momento dejen de parecer ellos.

La verdad es que Las Aventuras de Tintin ha resultado ser todo un acierto, y se agradece que ese final tan abierto nos prometa una secuela para la que, sin duda, el listón ha quedado muy alto.
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