En la jornada de reflexión.
La foto y el título pueden dar una pista sobre la ciudad que visité ayer, pero si no lo cuento cuando llegue al sábado. Primero va el viernes, que después de comer y echar la siesta me fui a la lonja para jugar a Shackleton Base y Sky Team. Después al cine a ver Primate y a la cama, que el sábado tocaba madrugar.
Tenía que estar a las 20:30 para coger el autobús para Zaragoza, donde ayer jugaba el Bilbao Basket y me animaron los amigos Joni y Ramón para apuntarme. Llegamos allí a mediodía, nos tomamos algo y aprovechamos para ver la Aljafería y el parlamento aragonés. Luego comemos, hacemos una larga sobremesa y nos vamos por fin al pabellón, a ver el partido, que es lo que nos traía a Zaragoza.
Mi última visita baloncestística a esta ciudad fue en 2009 y se saldó con una emocionante victoria de Bilbao Basket. ¿Se repetiría la historia? El partido empezó con ambos equipos sudando cada canasta, pero poco a poco Bilbao Basket iba amasando una pequeña ventaja, que llegó a ser de 8 puntos (11-19), aunque en el segundo cuarto los locales empezaron a apretar y llegaron al descanso uno arriba, por gracia de una estrepitosa pifia de Hillard, quien a pesar de eso hizo todo lo demás bien y se cascó un señor partidazo.
La segunda mitad siguió con todo muy igualado y pequeñas ventajas para Bilbao, pero cada vez que parecía que iba a romper el partido perdonaba (es un decir, que el rival también juega) y Zaragoza se volvía a pegar en el marcador.
La igualdad parecía total, e incluso cuando con un 3+1 de Jaworski se ponía la cosa bonita y un matazo de Hlinason nos ponía +6 a falta de 2 minutos la embellecía aún más, Zaragoza se seguía resistiendo y metiendo canastones.
Últimos segundos y toca tirar dos tiros libres con +1 en el marcador. Mete Normantas el primero. Falla el segundo, contraataque de Zaragoza, que a falta de seis segundos va dos abajo. Flashes de Vietnam con el triple de Sastre en 2016, que no se cumplen cuando su jugador, Yusta, hace algo que no es ni un tiro ni un pase, sino todo lo contrario, y ganamos 82-84. Sufriendo el partido, disfrutando la victoria.
El viaje de vuelta se hace terriblemente pesado, y como dormito algo en el autobús, aunque son las 3 de la mañana cuando llego a casa, me cuesta coger el sueño. Aprovecho para leer un poco y ya sí, caigo.
Es domingo. Me levanto bastante pronto, por lo que voy a la lonja por la mañana, para jugar a Piratas de Maracaibo y Las ruinas perdidas de Arnak. Luego por la tarde cine (La fiera) en Maxcenter. Vuelvo con el tradicional paseo, me acerco a la lonja a ordenar unos juegos y me retiro.
Mañana lunes, otra vez a trabajar.
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