-¿Carño, esta camisa me hace gordo?
-¡Como una tapia!
Debo reconocer que esta película me daba un poco de pereza, porque normalmente cuando se trata el tema de la sordera en series y películas el recurso utilizado suele ser quitar el sonido. Tiene todo el sentido del mundo hacerlo así, pero creo que el ritmo se resiente mucho, ya que es una pieza fundamental del medio audiovisual, y me suelo aburrir.
No lo hacen así en esta película, donde el sonido está presente, sin dejar de lado la discapacidad de la Ángela, una mujer que se quedó sorda de niña y tiene que lidiar con los problemas que eso le genera en el día a día, el cómo a veces le hace quedarse aislada y lo que supone cuando ella y su pareja (oyente) tienen una hija que también es oyente.
Está muy bien hecha, dado que muestra bien cómo funciona la sordera, y cuando nos pone en los oídos de la protagonista ya la conocemos lo suficiente como para entenderla mejor y empatizar, aparte de que es un silencio que no es un mero mute, sino un silencio que se puede sentir, como un murmullo de fondo, y también explica cómo siente una persona sorda cuando se pone los audífonos.
Me ha parecido una propuesta muy interesante (maravillosa la escena de la discusión) y, por qué no decirlo, didáctica, que visibiliza sin aburrir, y aunque el final no termina de quedar claro del todo, su mensaje se puede expresar más alto pero no más claro.
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