martes, 22 de junio de 2021

Un lugar tranquilo 2

Un lugar aburrido.

La primera entrega, en la que la humanidad se iba al guano tras la aparición de unos bichos muy agresivos que aparecen cuando hay ruido y se dedican a matar a todo el que pillan cerca fue una película bastante exitosa, pero tengo que reconocer que no me terminó de gustar mucho. Sin embargo, me animé a dar una oportunidad a la secuela, para ver si me parecía más entretenida y expandían un poco más el universo, pero me temo que no. Una escena prólogo relativamente un flashback, que nos lleva al día en el que empezó todo, y que no ahonda nada, limitándose a ser la presentación del personaje de Cillian Murphy. El resto más de lo mismo, con persecuciones y mucho silencio, que personalmente se me hacía aburrido y en especial las escenas que carecen literalmente de sonido.

Tampoco ayudan algunas decisiones estúpidas que toman los personajes, que me sacaban demasiado de la película (¿de verdad, a nadie se le ocurre lanzar algo ruidoso contra la otra punta de la habitación para distraer a los bichos? ¿o decir al grupo de asaltantes "o me sueltas, o me pongo a gritar como si no hubiera mañana y mochamos todos"?

No mejora la cosa el "enigma" que mueve la película, cuando descubren que la canción "Beyond the sea" que suena insistentemente en la radio es en realidad un mensaje en clave para decirles que vayan a una isla, que los bichos (y esto sí es nuevo) no saben nadar. Cuando digo yo, lo lógico habría sido que el mensaje fuera una grabación diciendo eso. Se habría evitado la pérdida de muchas vidas humanas.

La película gana un poco más de chicha en el momento en el que aparecen otros humanos y no es un simple correquetepillo, pero en seguida se diluye y acaba pecando de lo mismo que la primera. O sea, transmite bien la atmósfera y lleva bien la tensión, pero adolece de no tener una historia interesante que contar. Solo la recomendaría a quien disfrutó de la primera. 

lunes, 21 de junio de 2021

Luca

Aquel inolvidable verano del 54.

Aunque ha llegado prácticamente de puntillas, Pixar nos vuelve a regalar una joyita que entretiene y llega diorecta al corazón. Tal vez no llega al nivel de sus grandes obras maestras, pero alcanza el nivel medio de Pixar, y eso ya es mucho decir.

Luca es un tritón, un monstruo marino que vive con sus padres en el fondo del mar, junto a la costa de un pequeño pueblo italiano, hasta que un día por avatares del destino termina visitando el exterior y convertido en humano. Conocerá gente y tendrá que aprender a disimular su verdadera naturaleza, ya que los monstruos marinos son temidos y odiados por el pueblo. Mientras tanto, jugará con todos los tópicos y homenajes a la cultura italiana y su cine clásico. 

La película es sobre todo un bello canto al amor, a la amistad a la aceptación de la diversidad y la tolerancia, así como un bonito recuerdo a aquellos maravillosos y despreocupados veranos de la infancia. Y, como no podía, ser de otra manera, al final todo termina de la mejor manera posible, para dejarnos con una sonrisa en los labios. 

Para terminar, y sin que esto sea ninguna noticia, los títulos de crédito son una maravilla.

domingo, 20 de junio de 2021

Último fin de semana de primavera y mascarillas obligatorias

Obviamente se me da mejor la cocina que la fotografía. 

Otra vez domingo, el más largo del año, y toca reseñar el fin de semana. 

El viernes, día de climatología voluble, aproveché para ver M.O.DO.K., ir al gimnasio a sudar y ver Prison Break y luego terminar de ver, por segunda, vez Wandavision con mi señora.

El sábado por la mañana gimnasio, paseo y comida: macarrones con una salsa boloñesa casera hecha por mí. Por la tarde paseo con unos amigos, cinefórum con Luca, la nueva de Pixar, y cena en un sitio de pokes. 

Domingo vuelvo a hacer el combo de gimnasio y cocina. Esta vez me dedico a jugar con los ingredientes y guiso unas pechugas de pollo con patatas, haciendo un experimento que, si bien no es el culmen de la originalidad, yo nunca había puesto en práctica. ¿Y si en vez de vino blanco echo raddler? Lleva cerveza, lleva limón, no tiene por qué saber mal (spoiler: sabe rico).

Para comer vamos a por unas pizzas argentinas y la tarde es para el rol, con la primera sesión de La gran campaña de Pendrago, donde damos caza a un enorme jabalí, un gigantesco y blindado toro de fuego, y somos ungidos caballeros del rey Uther. 

Eso ha sido todo, más o menos. 

sábado, 19 de junio de 2021

Call of Cthulhu (videojuego)

 Un título nada manido.

Enésimo videojuego inspirado por la obra de Lovecraft, pero esta vez con la licencia oficial de Chaosium Inc, editorial que publicó el popular y homónimo juego de rol. 

Nos pone en la piel del arquetípico Edward Pierce, un detective privado, veterano de guerra, que malvive compartiendo sus pensamientos con una botella de whisky en su despacho con puerta de cristal, hasta que un día recibe el encargo para investigar un caso; la misteriosa muerte de una familia en la isla de Darkwater, cerca de Boston. Como es de esperar, allí descubrirá que las cosas son mucho más enrevesadas y horribles que lo que le parecieron al principio.

Call of Cthulhu es, en pocas palabras, lo que debió haber sido y no fue el Dark Corners of the Earth. A diferencia de aquel, que se convertía en una ridícula y desesperante ensalada de tiros, este juego sí consigue transmitir las sensaciones de investigación, horror y descenso a la locura del personaje protagonista. 

Aquí, la forma de investigar está más lograda. Tanto en las conversaciones, que van moviendo la historia, como la inspección ocular de las pistas y escenarios se ven condicionadas por las habilidades que hayamos ido adquiriendo (¡tiene PX!). Así, si tenemos un elevado valor en Elocuencia, las conversaciones nos abrirán más opciones de diálogo (a lo Mass Effect), y si tenemos una buena percepción, habrá objetos que sí podremos ver.

El combate como tal no existe, y cada vez que sale algún bicho es más importante correr y esconderse (o morir, cada uno tiene sus gustos), y matarlos depende más de activar los objetos adecuados que de apretar rápido el gatillo. Hay, por supuesto, tiroteos, pero no funcionan como un shooter al uso, sino que se nos da la opción de usar el arma o no, y matar gente o no. Con el consiguiente coste para nuestra salud mental.

La cordura, no podía ser de otra manera, también juega un papel importante, y es que leer libros, ver cosas de los mitos o participar en ellas, nos harán ir perdiendo la salud mental, lo que nuevamente irá abriendo y cerrando puertas argumentales, lo que nos encaminará hacia uno u otro final. Yo saqué dos, pero sospecho que hay unos cuántos más.

Otra cosa que me gustó más que en el Dark Corners of the Earth (es que la comparación es inevitable) es que aquí la dificultad está mucho mejor medida. Aquí hay alguna escena un poco retorcida, en la que podemos morir varias veces (¡hola, galería de cuadros!), con un poco de paciencia lo acabamos resolviendo, pues va más de averiguar qué hacer que de pisar el pixel adecuado en el momento adecuado, de modo que no llega a desesperar.

Sin duda un buen juego, con una historia y una ambientación muy logradas.

jueves, 17 de junio de 2021

Llegan Drax y Gamora

 La tripulación está completa.

Más novedades en el juego de cartas coleccionables Marvel Champions, se suman a la galería los dos componentes verdes de los Guardianes de la Galaxia, y el número de cartas que tengo de esto empieza a ser ya considerable. No para de crecer la cosa; están al caer Venom y la campaña de Thanos. Y hoy han anunciado que después vendrá Nebula.

A esta foto le pegaría música de Blue Swede.

miércoles, 16 de junio de 2021

Primera dosis

Empiezo a sospechar que esto que me han inyectado no es Pfizer.

Justo ayer hablaba de que parecía complicado el tema de conseguir vacunas, pero la ley de Murphy a veces funciona al revés y de rebote pillé hueco a última hora. Me planté en La Casilla, sitio que tantas alegrías baloncestísticas me ha dado y en seguida me pincharon el brazo. 15 minutos en observación y a casa.

¿Molestias? Una leve sensación de quemazón en el brazo, pero ni nauseas, ni fiebre ni dolores. Tomé no obstante un Paracetamol antes de acostarme y otro hoy por la mañana, y lo que noto es como si me hubieran dado un golpe en el hombro, o tuviera agujetas. Todo muy llevadero la verdad.

Ya me han instalado el chip con el 5G, dentro de tres semanas tengo que ir a que me actualicen los drivers.

¡Chúpate esa, coronavirus!

martes, 15 de junio de 2021

La guerra de las vacunas

El mensaje más odiado estos días. 

Las vacunaciones van viento en popa y por fin han llegado a la franja de los nacidos en 1978, que es la mía. Supe por un compañero del instituto que estaban empezando a enviar ya los SMS, y aunque yo todavía no había recibido el mío, me metí en la página para mirar. 

N hubo suerte, y mirara donde mirara me salía que no había huecos. Aunque al menos me sirvió para saber por qué no había recibido el SMS, pues en la web de Osakidetza no estaba mi móvil, sino el fijo de casa de mi padre.

Hice unos cuántos intentos más, y de vez en cuándo echo un ojo por si aparecen citas libres, pero no parece haber suerte de momento. Lo que está claro es que este año, aunque no haya TdN, del F5 no me voy a librar. 

lunes, 14 de junio de 2021

Visita con paseo

 Etxebarri

Hoy me he acercado al vecino municipio de Etxebarri para visitar a unos amigos (el señor K y la señora I) que hace un mes tuvieron descendencia. Solemos intentar quedar al menos un par de veces al año, cosa que cumplimos, y además hoy aprovechaba para conocer a la canija, que solo había visto de momento vía webcam.

Normalmente solemos quedar en Bilbao, pero dadas las circunstancias lo lógico era que me acercara yo. Así que ahí hemos estado, tan ricamente en una terracita, aprovechando el buen tiempo, hablando de lo humano y lo divino, y cuando la hora ha recomendado la retirada, me he vuelto a Bilbao dando un paseo, y el señor K, que también es de mucho andar (de esos que hacen maratones y corren sin que les persiga nadie), se ha venido conmigo. Por el camino hemos venido arreglando el mundo, y para cuando nos hemos dado cuenta ya estábamos en Abando. Ahí ya se ha cogido el metro y yo me he vuelto para casa. 

domingo, 13 de junio de 2021

Fin de semana en el que empieza la Eurocopa (y me importa francamente poco)

Cosecha del viernes

Ya se pasó el 40 de mayo, ya nos podemos quitar el sayo. Y menos mal, porque el calor empieza a apretar, de modo que hoy a las 20:30 había 37 grados. Casi nada. Pero sigamos las tradiciones de reseñar el fin de semana.

Viernes por la tarde: comer, capítulo de M.O.D.O.K., gimnasio y poteo con tertulia por Indautxu, donde la bebida se ve bien acompañada por sólidos comestibles. Luego por la noche me voy a la lonja, a ganar una épica partida de Galactica donde los humanos ganamos in extremis y con bastante sufrimiento.

El sábado me levanto bien tarde, que el viernes al final volví a las 5 de la mañana. Cocino un pollo con salsa de curry, como, descanso un rato y me voy a Barakaldo, para ver en los cines de Megapark la película La casa del caracol que mencioné ayer, y vuelvo a Bilbao dando un paseo. Aterrizo en la lonja, donde estamos un ratillo de charla, jugamos un par de partidas al Código Secreto y el Secret Hitler y para las 22:30 ya en casa.

Hoy por la mañana gimnasio (donde por fin consigo hacer el combo de cardio+piscina) y consola, por la tarde una de sofá y más consola, aprovechando también para ver Un lugar tranquilo, que no había visto, y así puedo ver la 2, que estrenan la semana que viene en cines. Doy un pequeño paseo y al volver a casa pruebo el mazo de Groot en el Marvel Champions y creo que eso ha sido todo. 

sábado, 12 de junio de 2021

La casa del caracol

¿Por qué se llama así? Ni idea.

Antonio es un prestigioso escritor que a principios de los años 70, para preparar su siguiente novela alquila una casa en un apartado pueblo de la serranía malagueña, donde le empezarán a pasar cosas raras y además de a la gente del pueblo conocerá la leyenda del Vímero, un ser de pesadilla que según los cuentos locales siembra el terror en la región. 

Lo más logrado del libro es su atmósfera, con ese pueblo de España profunda, con miradas hostiles que nos hacen sentir incómodos y fuera de lugar, ese oscurantismo y ese temor a lo desconocido que se oculta detrás de cada sombra, y esa casa tan llena de secretos y misterios en la que se aloja Antonio.

Lo malo, y aquí tengo que hablar de sensaciones, es que tiene toda la pinta de ser una adaptación de una novela, y sin entrar en si es buena o mala, hay cosas que parecen haberse quedado por el camino, algunas de las cuáles no terminan de explicarse. A ver, que se puede entender perféctamente la película sin ellas, pero hay algunas que dejan preguntas en el aire, como el título. Uno puede pensar que el tema de los caracoles, que en la película no deja de ser una pincelada anecdótica, en la novela podría tener más sentido.

De su desarrollo, cuenta con un par de giros argumentales, uno que aunque es muy socorrido y lo habremos visto en mil películas y encaja bien, y el otro, que más que un giro es el epílogo, que me pareció que le quedaba como a un Cristo dos pistolas. No sé cómo será en el libro, insisto, pero me habría gustado más la película suprimiendo los últimos minutos.

Salgo, no obstante, contento, pues me apetecía ver la película por la atmósfera y la ambientación a veces casi lovecraftiana que sugería el tráiler, y en ese aspecto chapeau. La historia, bueno, para lo que yo le pedía, estaba al servicio del trasfondo.