viernes, 5 de junio de 2009

De fontaneros y cañerías

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Esta entrada, que no va sobre Mario Bros, va sobre una de las más apasionantes formas de gastar un día de vacaciones.

Pondiéndonos en antecedentes, que quienes hayan visitado recientemente Chezgarcía ya conocerán, el suelo del hall (la parte de la casa favorita de Chiquito de la Calzada) se estaba abombando, y se había formado un montículo que, según la legislación holandesa, era puerto de montaña de 2º nivel, un montículo perceptible, y con visos de no solo no remitir, sino de extenderse a cocina, salón, etc...

Llamamos al casero y nos comentó que ese problema ya lo habían tenido anteriormente, que es por un tema de cañerías, que esperáramos un par de semanas, por si se arreglaba solo, y si no, pues llamar al seguro. Las semanas pasaron, y el monte del destino seguía ahí, así que hubo que llamar al fontanero, que como solo podía venir hoy a la mañana me ha obligado a cogerme la mañana libre (apasionante, oigan), ha acudido puntual, ha levantado el suelo, canjeando "montaña impracticable" por "cráter humeante" y al grito de "tengo que cambiar una pieza, voy a por ella y ahora vuelvo" se ha marchado.

Seguramente nunca más sabremos qué fue del fontanero, y deberemos aprender a convivir con una sima en el salón. Lo bueno es que cuando vengan visitas indeseadas siempre podremos tapar el agujero con ramas, hojas y una alfombra, y plantar una trampa de foso.

¿Cómo acabará esta historia? Ni yo mismo lo sé aún, así que permanezcan atentos a la espera de futuros partes informativos.
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