sábado, 18 de octubre de 2014

Londres, día 4

Esto define el agobio del Museo de historia natural.

No se puede visitar la City sin ver sus museos y hoy ha tocado el turno a dos de los clásicos. Primero ha sido el British Museum, que si no es el mayor museo de Historia del mundo, ahí le andará. Pero ojo, es un museo al que hay que entrar con cuidado, so riesgo de saturarse. Y aunque hemos ido bastante a tiro hecho (piedra de Rosetta, centauros alados de Mesopotamia, momias y alguna cosa más), entre eso y cosillas que nos íbamos encontrando, como lo de poder tocar herramientas de más de 3000 años de antigüedad (hacha de sílex, el smartphone de la edad de piedra) hemos hecho la mañana, pero no hemos podido evitar saturarnos un poco.

Y en pleno acto de masoquismo nos hemos ido al museo de historia natural, donde el exceso de gente nos ha hecho salir despavoridos, así que no hemos visto casi nada; el esqueleto del diplodocus, el tronco de secuoya, 4 piedras y poco más.

Había que cambiar el chip y hemos vuelto a Nothing Hill para poder ver el mercado de Portobello Road (donde se compra y se vende hasta el Sol) después de ponernos bien de pizza. Tras petardear un poco por ahí y aguantar los intentos de un mercader con pinta de malvado (de verdad, tenía cara de malo) de vendernos una chaqueta de cuero, hemos ido hasta el autobús que nos devolvía al centro.

La idea era ver la catedral de St. Paul, pero como cerraba hemos querido ir a ver The Monument (monumento del incendio de Londres), justo a tiempo de que nos lo cerraran en las narices. Bueno, pues vemos St. Paul por fuera. Un paseo hasta ahí (durante el que no había una puta papelera, he estado 15 minutos con la botella vacía en la mano) y cuando llegamos vemos que se puede entrar, pues estaban de misa.

De ahí al bullicioso Covent Garden, con su atiborrado mercado. Luego a la estación de King´s Cross, donde hemos visto el famoso andén 9 3/4 de Harry Potter (después de hacer el indio buscándolo entre los andenes 9 y 10, donde NO estaba).

Finalmente hemos bajado otra vez a Piccadilly (demasiada gente), hemos cenado en un horrible Subway y la casualidad nos ha dejado frente a una tienda de discos, donde he aprovechado para comprar las temporadas 1 y 2 de Utopía por 20 libras ambas.

Finalmente, hemos bajado hasta Trafalgar Square y nos hemos despedido de Londres antes de coger el metro de vuelta al hotel. Mañana toca regresar a Bilbao.
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