sábado, 4 de octubre de 2014

Lucy

Faltan Pepi, Bom y otras chicas del montón.

Hay una teoría que dice que los humanos solo utilizamos el 10% de nuestra capacidad cerebral, y que si usáramos el 100% seríamos la rehostia. Esta película va de eso, explicando además que los humanos somos más listos que los animales porque ellos solo usan el 1%. Ese es el nivel.

Y advierto que la crítica va con spoilers, así que para quien quiera saber solo opinión, la resumo en visualmente chula y es amena, pero completamente ridícula (posiblemente por eso es entretenida) y que para a tiempo cuando empieza a hacerse aburrida, tratando de ser una especie de reinvención de Matrix, o vaya usted a saber qué. 

Esto va de Lucy, una guapa perroflauta que vive en Hong-Kong sin saber chino y unos chinos secuestran para obligar a hacer de mula, llevando en su interior un saquito con la droga de Breaking Bad. Pero uno de los chinos se da cuenta de que es Scarlett Johansson y trata de mojar el churro, pero como ella no se deja, le pega una paliza, haciendo que la bolsita con la valiosa droga que lleva dentro se rompa y se mezcle con su organismo.

La droga hace que empiece a mejorar su capacidad cerebral, lo que le permite deshacerse del sicario que quería saltarse el Artículo 178 del Código Penal con ella, y de paso del resto de sicarios. Aunque de momento necesita pistola, que su cerebro solo está al 20%. También dispara a un taxista por no saber inglés (para que luego digáis que en los exámenes de Osakidetza se pasan con la exigencia del idioma) y se va al hospital. Se salta la lista de espera pegando un tiro al paciente al que están operando y les pide a los médicos que la operen, sin anestesia ni nada. (Borde, bruta... indudablemente es una droga que la convierte en vasca) y le saquen la droga. Le explican que es un compuesto que fabrica la mujer embarazada para fabricar los huesos del niño, pero en unas cantidades exageradamente grandes, y que por eso tiene poderes (y nos reíamos de Tom Cruise cuando merendaba placenta al ali-oli).

Como se ha vuelto lista y poderosa, se va a visitar al mafioso, y en vez de interrogarle, le lee la mente. Es más, en la mente lee cosas que solo habría visto su nuca, y en vez de decirle "dime dónde han ido las otras mulas" se dedica a mirar el cacho de pasaporte que se ve en el culo en el reflejo del espejo que...ya son ganas de complicarse la vida.

Mi capacidad cerebral ha aumentado. Ya no soy rubia.

Sabiendo eso, y con ansia de hacerse ella con toda la droga, decide que va a reunir a todos los demás mulas en París (otra gente a la que, como a ella, han metido droga dentro para hace contrabando con ella) y su plan es el siguiente: llama por teléfono a un policía francés y le da el chivatazo de que va a entrar gente con un kilo de droga en París, Berlín y Roma.

Juguemos a creernos que telefónicamente le convence. Juguemos a creernos que ese policía tiene la potestad de plantarse en el aeropuerto Charles de Gaulle y arrestar a un tipo. Ahora juguemos a pensar que un policía francés puede pedir una orden de detención sin pruebas para que un señor que se acaba de bajar del avión en Berlín y/o Roma sea detenido, conducido a París, y sin autorización judicial abierto en canal para ver qué lleva dentro... ¡cerebro, no te vayas!

Lucy, en su viaje a París, demuestra que incrementar tu capacidad cerebral sirve también para que el ordenador que estás manejando funcione mejor y multiplique la velocidad de proceso, pero cuando está llegando, experimenta el terrible mono de no tener droga azul y se le deforman la cara y el cuerpo (un poco como le pasa a Belén Esteban). Pero nada que no solucione un poco de meta de Heissenberg.

En París va a buscar al eminente neurólogo Morgan Freeman, que es el profesor que defiende las teorías de la capacidad cerebral, demostrándole que si eres muy listo, muy listo, puedes incluso manipular ondas televisivas, telefónicas... rubia con wifi, no está mal.

Pero no olvidemos que Lucy ha venido a París a por droga, y se va al hospital donde tienen a los mulas, que acaban de recibir una visita de la mafia china (directamente sacada de Kill Bill, por trajes, actitud y tasa de mortalidad). El feliz reencuentro acaba con varios mafiosos chinos por los suelos y Scarlett con la droga y un coche de policía, que utiliza para una persecución absurda contrarreloj. Que muy lista, sí, pero no se da cuenta que lo de circular por la izquierda es en Inglaterra, no en Francia.

Se va a la universidad a ver a Morgan Freeman, y su capacidad cerebral ya está casi al 90%, lo que hace de ella una semidiosa, pero con el problema de Nexus-6, que sus células van tan rápido que se va a morir en nada, con lo que tiene que volcar todos sus conocimientos del universo para que la Humanidad los herede. Así que se disfraza de Venom y empieza a absorber físicamente todo el material del laboratorio de Freeman. Mientras tanto, en el pasillo, hay un tiroteo delirante, con lanzacohetes y todo, entre mafia y policía francesa.

Cuando la barra de progreso (literal) de Lucy está a punto de llegar al 100%, aparece el jefe mafioso para matarla, pero el policía (cachondo todavía por el beso que le dio antes Luvy unido a la promesa de revolcón) se olvida de su herida de bala y vacía su cargador sobre el mafioso, permitiendo que Lucy entre en Matrix, viaje en el tiempo, hable con un chimpancé y se convierta en pendrive.

Esto último, por desgracia, también es absolutamente literal. Y el pobre policía francés, que había venido pensando "hoy follo", tiene que conformarse con un SMS de Lucy diciendo "estoy en todas partes".

La niña del exorcista, versión 2014.

Reseña cortita y con spoiler para gente con prisa:

"Rubia se droga con placenta y se convierte en memoria USB".
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