miércoles, 29 de octubre de 2014

Planea tu fuga de...

Mis pequeños tesoros.

Entre ayer y hoy han llegado a mis manos pequeños retazos de mi infancia, los libros de la serie "Planea tu fuga" que con verdadera fruición devoraba cuando tenía 9-10 años y que son germen de mi afición por los juegos de rol.

Los juegos estilo "Elige tu propia aventura" me encantaban, y era una época dorada para los librojuegos, con tantas colecciones que es difícil recordar; Lobo solitario, La búsqueda del Grial, Crónicas Cretenses, una de un ninja, de Marvel... Docenas de estos libros poblaban la sección juvenil de cualqueir librería.

Y de entre esos tenía especial recuerdo de los libros "Planea tu fuga", que eran dos series; "Planea tu fuga de Tenopia", donde nos poníamos en la piel de un astronauta que aterrizaba en el hinóspito planeta Tenopia y "Planea tu fuga de Frome", una historia medieval con un reino muy siniestro.

De aquellos libros me fascinaban sus evocadoras portadas, pero sobre todo sus cuidados mapas, por los que te movías explorando los variados y "peligrosos" escenarios en los que se desarrollaba la acción.

Costa Oeste de la isla de Tenopia.

Lo de peligrosos es un decir, pues a diferencia de otros librojuegos, en estos no podías morir. A lo sumo, te podías tirar un rato dando vueltas hasta encontrar el camino, pero obviamente eran muy sencilos de resolver, y muy cortitos, lo que no impedía disfrutarlos, pues estaban, o así lo recuerdo, bastante bien escritos.

En total eran 8 los libros, 4 de Tenopia y 4 de Frome, y recientemente han caído en mis manos, a raíz de que los viera a precio muy razonable en Ebay. Ahí vi los de Frome, por 10 euros (¡un regalo!), y una vez los compré, me entró el chincho y cogí los de Tenopia.

Y justo entre ayer y hoy me llegaron, además en perfecto estado, y la verdad es que no me arrepiento nada de la compra, pues la ilusión que me ha hecho volver a abrirlos y a viajar mentalmente por sus dibujos es casi comparable a la ilusión que sentía cuando de niño abría los regalos de Navidad. Puede parecer una chorrada, pero era como si una lucecilla se me hubiera encendido por alguna parte.
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