martes, 3 de febrero de 2009

El tribunal se lava las manos

No ven, no oyen, no hablan.

En mi afán por encontrar una seguridad jurídica que me permita enfrentarme a las oposiciones con unas ciertas garantías de no chocar con las contradicciones internas de la propia ley, tras la negativa a responder de Bartolín insistí y escribí de nuevo a la secretaria del tribunal, quien me comunicó que habóia renunciado al puesto y había que esperar a que nombraran otra (pardiez, espanto a las autoridades) y tan pronto como lo hicieron, escribí de nuevo exponiendo las contradicciones en que incurre la legislación, y solicitando se pronuncien, para saber a qué atenerme, y la respuesta fue la siguiente:

Egun on,

Pongo en su conocimiento que, analizada su petición por el Tribunal Calificador en pleno, es opinión unánime del mismo que no está entre sus funciones contestar dudas jurídicas concretas y particulares que los opositores tengan en relación con el contenido del temario.

También le comunico que, en cualquier caso, los ejercicios se confeccionarán ajustándose, estrictamente, al contenido del temario aprobado en las Bases y sin perder de vista la titulación exigida para poder concurrir a las plazas que se convocan.

En ningún momento se pedirá a los opositores que acrediten conocimientos o capacitaciones para las cuales dichas titulaciones no resulten ser las adecuadas.

Fulanita de Tal y Cual-.
Secretaria del Tribunal Calificador.


Que traducido a un lenguaje más sencillo, para quien no esté acostumbrado a los complicados artificios del argot administrativo viene a significar: "vete a tomar por culo, so pelma, que no te pensamos contestar, búscate la vida".

Todo un alivio ver cómo velan por los intereses del opositor, y cómo se molestan en cumplir con la legislación vigente, así como de aclarar puntos oscuros. Ah no, que no es así, que nos dejan con el culo al aire y totalmente a expensas de la aleatoriedad. Y lo mejor es que también se lavan las manos y dicen que no les compete. No, si al final tendré que preguntar en la pescadería de la esquina, a ver si ahí sí les compete.

En fin, que uno se ríe por no llorar.

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